Boxeo, toros y yo
En mi vida hay cosas que me han apasionado y otras que me han dejado indiferentes. Algunas que defiendo a rajatabla y otras que dejo que cada cual se las apañe. El periodismo ha sido, y sigue siendo, mi pasión. Como freelance he realizado los reportajes que me atraían, me he interesado por los personajes que destacaban por su personalidad, que no daban o dan encefalograma plano. Dentro de mis aficiones no se encuentran ni el boxeo ni la tauromaquia lo cual no significa que no me guste un buen combate o una lidia de renombre. Así es como “cubrí”, en la jerga periodística, el combate por el título mundial de Pedro Carrasco contra Mando Ramos y seguí a Manuel Benitez, el Cordobés, a principios de 1964 por la Francia taurina, Barcelona y Madrid donde tuvo una cogida durante su presentación en Las Ventas.
Enrique Gil de la Vega, Gilera, el especialista de deportes del ABC tenía que elegir entre un Real Madrid-Manchester United en Gran Bretaña y el combate de Pedro Carrasco por el campeonato del mundo de los pesos ligeros que se celebraba el 18 de febrero de 1972 en Los Ángeles . Torcuato Luca de Tena me pidió hacer la crónica del Ramos-Carrasco pese a que le confesé que no sabía lo que era un “gancho”, un “punch” o un “uppercut“. Utilicé al propio Pedro, descansando en calzoncillos en su cama del hotel, el día mismo del combate, para que me diese un curso intensivo de boxeo. Por cierto que estando los dos solos en la habitación, entró el Morrosko, José Manuel Urtain y me dijo tras la presentación: “¿De verdad eres del ABC? … ¡Te voy a dar una manta de ostias!”. Nunca supe lo que Gilera pudo haber escrito sobre el Tigre de Cestona pero no debió de ser del agrado del peso pesado donostiarra.
Cuando terminó el combate y se dio la victoria al chicano, nos encontramos media docena de periodistas españoles fuera del Sports Arena sin darnos cuenta de que el parking al aire libre se había vaciado muy rápidamente. Llegó el momento de buscar taxis para volver a nuestros respectivos hoteles. Ninguno quería venir a medianoche por aquella zona considerada muy peligrosa. Crucé la calle y desde la cabina telefónica que había junto a una gasolinera, pedí un par de taxis pero ninguno quería saber nada del Sports Arena. Se me ocurrió llamar a la policía y decirles que eramos 6 periodistas y que íbamos a hablar muy mal de Los Ángeles. Les rogué que escoltasen dos taxis hasta aquella zona. Señalé que esperaríamos sentados en una pizzería que yo veía frente a la gasolinera. Tardaron tanto en venir que nos sorprendieron bebiendo cervezas y comiendo italiano. La única solución fue invitar a cenar con nosotros a los policías y los taxistas y así pudimos regresar, de madrugada, al centro de la ciudad.
Tras mi regreso de Estados Unidos, dejando al Presidente John F.Kennedy descansar en el Cementerio de Arlington, tuve que montar la agencia Fotopress para Prensa Española y a la vez seguí a Manuel Benitez, El Cordobés, por las plazas de Arles, Nîmes, Barcelona y Madrid viajando dentro de su propio vehículo donde tenía una litera que ocupaba la anchura del fondo y descansaba en ella de un lugar a otro. Le gustaba que le hablase de la revolución cubana y de la vida en Nueva York. En la muy esperada presentación del torero en Las Ventas, el 20 de mayo de 1964, me subí a lo más alto del graderío con intención de tomar una vista general. Cuando tenía en el visor al fenómeno de Palma del Río, escuché mi nombre gritado por alguien del público. Lo busqué nervioso porque no quería perderme alguna buena foto. Mientras me esforzaba por localizar la persona que me llamaba, el toro cogió a El Cordobés y un grito enorme recorrió la plaza. Yo había perdido la instantánea más importante de mi trabajo aunque no estaba a la distancia adecuada. La persona que me llamaba era Mel Ferrer, el marido de Audrey Hepburn que estaba rodando en Toledo la vida de El Greco y al que hice un reportaje durante la filmación.
En El Cairo, un grupo de colegas se enzarzó en una discusión sobre toros sí o toros no. Para la mayoría, eramos unos salvajes por dar muerte a un animal tan bello que los ingleses paseaban por las Ferias ganaderas con una escarapela en el lomo y, a veces, un premio colgando de su cuello. Por supuesto, como español, los colegas italianos me pidieron contraatacar a los británicos. Les dije que hablábamos de dos especies diferentes dentro de los bovinos. Aunque todos son descendientes del uro europeo, la selección a lo largo de tres siglos ha hecho que su bravura le distinga de los bovinos machos que se premian en la campiña inglesa.
– Si creen que el toro de lidia es el mismo que se cría en el resto de Europa, les dije, que prueben ordeñar un litro de leche de la hembra. Les invito un mes de vacaciones en España si lo consiguen. Nadie se ofreció para intentarlo. Hoy, en el Parlament de Cataluña, se prohibieron las corridas de toros a partir de 2012. Me viene a la mente la consigna del mayo 68: “Prohibido prohibir”. Y mientras tanto seguirán los festejos taurinos, los “corre bous” de los pueblos, algunos como los “embolats” que atormentan a los animales con bolas de fuego en los cuernos. Pero … “escolti, ¡el vot es el vot!”

Los quebraderos de cabeza que el sistema de las autonomías nos ha proporcionado desde la aprobación de la Constitución de 1978, nos llega hasta ahora con el rechazo, por parte del Constitucional, de la expresión “nación catalana” y la irritación de la autonomía andaluza porque Cajasur pase a manos de una caja vizcaína, la BBK.
Nadie, con dos dedos de frente, puede pensar que un mundo sin derechas o izquierdas sería mejor si solo hubiese una de estas opciones para gobernar. Ambas sirven de temporizador de los excesos de la otra. Todos sabemos que sin el comunismo europeo, el capitalismo y la explotación del más débil hubiese seguido
Alemania debió empezar por el principio: Contratar los servicios de Fernando Sánchez-Dragó para que explicase a los germanos que 
Un oficial alemán, de lustrosas botas y cruz de hierro, mandó recoger los libros de Historia de toda la clase. Comprobó que habíamos escrito nuestro nombre en el interior de las tapas del “Michelet”. Libros, cuadernos, plumas y tinta violeta eran gratuitos y debíamos guardarlos en buen estado hasta junio, cuando terminaba el curso.
De 1950 a 1953, se produjo la “guerra de Corea” que enfrentaba un sur bajo protección americana y economía libre y un norte comunista amparado por la China de Mao Zedong.
Hoy empiezan en Canada las Cumbre del G-8 en Huntsville y del G-20 en Toronto. Entre EE.UU. y la UE, representan el 85% de la riqueza del mundo. Ambos traen a estas reuniones sus respectivos fantasmas del pasado que tan anclados pueden estar en los pueblos tras varias generaciones que no lo vivieron en sus propias carnes.
Uno de los errores de sus adversarios es querer enterrarlo sin haber dejado que el cadáver se enfriase antes. Mariano Rajoy y su equipo, buscan un ángulo de ataque contra el gobierno y acaban brindando al presidente del gobierno la herramienta que desbarata, al menos momentáneamente, la última estrategia. Jugar la carta alemana ha sido la puntilla que el Partido Popular pensaba asestar a un PSOE supuestamente tocado de muerte. Traspasar a nuestro país la agonía griega, además de ser poco patriótico, es como pedir a los aficionados españoles que gritemos todos, junto a Federico Trillo-Figueroa, … “¡Viva Honduras!”
Cuando se buscan soluciones clásicas a problemas que no lo son, se corre el riesgo de que no surtan efecto las primeras. Juan Cruz contó en la SER que se había encontrado en Lima con un mensaje mural: “Cuando encontramos las soluciones nos cambiaron las preguntas”. Un poco es lo que ha sucedido con el ultimatum del Banco de España a las Cajas de Ahorro para que se fusionen en unidades de mayor tamaño.
El nacimiento de Israel se parece como dos gotas de agua a lo que hoy hacen Hezbolah, Hamás, Autoridad Nacional Palestina (ANP, ex-OLP), etc… Entonces fueron Stern, Irgún, Haganah, una pleyade de grupos considerados hostiles por Gran Bretaña y que acabaron fundiéndose en el Tsahal, el Ejército de Israel.
Empezando el lunes a las 11 de la mañana, cita de este periodista junto con los “Cirilos” en el Palacio de la Zarzuela, con la Princesa de Asturias, Doña Letizia. Apoyo absoluto por parte del personal que me permite llegar hasta el salón haciendo uso de ascensores y pasillos por delante del mismo despacho del rey. ¡Y pensar que hace 52 años que no he pisado este antiguo pabellón de caza!
urante hora y media, la Princesa conversa con los miembros de la profesión sobre el rumbo que esta está tomando- 


