Las dos guerras de Irak
El gobierno, siguiendo una costumbre suya que se ha hecho crónica, hace referencias constantes a la comparación de 1991 y 2003 con relación a la guerra de Irak. Cuando se dice que el PP apoyó al gobierno González en 1991 y se pide reciprocidad en 2003 se comparan situaciones diferentes. La invasión de Kuwait puso a las Naciones Unidas y a la Unión Europea en pié de guerra. Y se detuvo el expansionismo de Sadam Hussein después de que intentase apoderarse de Irán (donde recibió apoyo militar de EE.UU. dada la animadversión de Washington contra el régimen de los Ayatolahs) y la invasión de un país pequeño, como Kuwait, pero estratégico por su petróleo.
En 1938, Hitler invadió Checoslovaquia y nadie hizo nada. Hubo que esperar a 1939 y a que invadiese Polonia para que Gran Bretaña y Francia declarasen la guerra al III Reich. En 1991, Irak, invade Kuwait con argumentos históricos que se remontan a Babilonia. El mundo, por boca de la ONU y con el apoyo unánime de la UE, decide restablecer la integridad territorial de un país miembro de esa comunidad internacional y empuja las fuerzas de Sadam Hussein hasta sus fronteras. No se va más allá, hasta Bagdad porque a EE.UU. no le interesa que caiga el régimen del sátrapa cuando se tiene a Irán en la lista de países demoníacos. Lo que se debió hacer con Hitler en 1938, se hizo con Sadam Hussein en 1991.
Irán y EE.UU. siguen considerándose, respectivamente, como “Satán” pero el régimen de Teherán parece encaminado hacia una suavización de su teocracia en tanto el Sr Bush Jr. no cesa de mencionar a Dios cada vez que abre la boca. A pesar de los sufrimientos padecidos por Irán en la guerra con Irak, el Primer Ministro Jatami ha condenado un ataque contra Bagdad. Un ataque cuya primera y más importante víctima será el depauperado pueblo irakí.
En la actual situación, cuando se le pide a un dictador sanguinario que demuestre que no tiene armas de destrucción masiva, los pueblos de Europa y EE.UU. piden que si existen esas pruebas, la CIA se las comunique urgentemente a los inspectores de la ONU. Tener armas en su territorio, incluso químicas, biológicas y nucleares, las tienen muchos países a quienes no se les exige la destrucción. ¿Guerra preventiva? Mañana puede aplicar esta nueva e inmoral teoría un Pakistán contra la India o una Corea del Norte contra su hermana, Corea del Sur etc……Subversión total de los valores morales sobre los que se basa la política y el derecho internacionales que Europa empezó a construir con los españoles Francisco de Victoria, Francisco Suárez y Bartolomé de las Casas. La no aceptación del Tribunal Internacional de Justicia por parte de los EE.UU. con el fin de ofrecer impunidad a sus tropas, su rechazo a la destrucción de minas anti-persona y su teoría de la guerra preventiva, intentan echar por tierra lo que hemos tardado cuatro siglos en construir. Aquellos tres españoles abrieron el camino, José María Aznar, en su afán de parecerse a un petrolero tejano y sacar migajas para los amigos de Repsol YPF y Cepsa, está dispuesto a tirar por la borda el orden internacional. Menos mal que los pueblos de la vieja Europa no tragan el anzuelo.



