Las falacias del PP
En el programa de Telecinco, La Noche con Fuentes…y Cia del 30 de marzo, cuatro periodistas discutieron de la guerra de Irak desde ópticas diversas. El que se suponía defender las tesis del Partido Popular era Miguel Ángel Rodríguez, el antiguo portavoz del gobierno de Aznar. A la hora de querer justificar la intervención de su partido en la guerra de Irak, por dos veces planteó la disyuntiva de su antiguo patrono:Se eligió estar con nuestros aliados naturales, EE.UU. y Gran Bretaña. La otra alternativa era ponerse al lado de Rusia y China. Una de las características de la mayoría de peperos es creer que los demás somos tontos. Por aliados naturales podemos considerar a Francia y Alemania (a quienes se unieron Rusia y China posteriormente) que además de habernos ayudado sin descanso desde la transición, de estar como nosotros en las zonas Euro y Schengen, en el caso de Francia ha entregado a nuestras autoridades 500 etarras que detuvo en su territorio desde la llegada de la democracia. Evidentemente, Miguel Ángel Rodríguez (MAR) compara Rusia y China con EE.UU. y Gran Bretaña con la misma intención de engaño que cuando el presidente Aznar nos da a elegir entre Sadam Huseín y Bush. Para él, el recuerdo de la ayuda británica contra la Francia de Napoleón debe pesar mucho más que la colaboración francesa en materia de terrorismo y ese uno por ciento de nuestro PIB que anualmente recibimos de los países más importantes de la Unión Europea, especialmente de Paris y Berlín.
Y a propósito de ese “uno por ciento” del PIB. ¿Han escuchado a Rodrigo Rato y Cristóbal Montoro llenarse la boca con el déficit cero, el equilibrio presupuestario decidido por la UE y que (sonrisitas de los mencionados) ni Francia ni Alemania han conseguido? ¡Pero España SI! Lo mismo que escamoteaba MAR a los dos países aliados naturales de nuestro país y ofrecía Rusia y China al otro platillo de la balanza para equilibrar EE.UU. y el Reino Unido, también se olvidan de que ese uno por ciento que recibimos de Bruselas (Alemania es el mayor contribuyente de las arcas comunitarias) es una carga para las economías de la UE y nos ayuda a nosotros a cuadrar las cuentas. Sin ese dinero, nuestro cacareado equilibrio presupuestario se va al garete. Otra cosa: los franceses y alemanes han preferido no respetar el equilibrio presupuestario a reducir inversiones como se ha hecho en España donde no se convocaron plazas de policía, se dejó sin pagar a nuestros investigadores y se redujeron las becas de estudio.
Más del 70% de nuestro comercio exterior (importaciones y exportaciones) procede de nuestros socios europeos, el resto se lo reparten EE.UU. y los demás paises del mundo. ¿Qué hombre de negocios pondría en peligro las relaciones con su mejor cliente y proveedor por acercarse al menor? La Unión Europea es el bloque económico más importante del mundo, con un PIB superior al norteamericano. De Francia y Alemania recibimos millones de turistas anualmente, una buena ayuda para las cuentas del señor Montoro. Pero ya vimos como se priorizaban los tanques made in USA antes que los Leopard alemanes de los que exhibimos uno de alquiler en el último desfile de nuestras Fuerzas Armadas. A José María Aznar, como le pasaba a John Major y antes a Margareth Thatcher, eso de ceder soberanía a Bruselas en beneficio de todos, no le hace la menor gracia. El quiere, (¿con la ayuda de George W.Bush y Tony Blair?), recomponer el Imperio Español cuando el señor de la Casa Blanca acaba de empezar a imponer su Imperio que chocaría de frente con las ambiciones de Aznar en Iberoamérica.
La Unión Europea debe reconstruir la unidad que Aznar y Blair han hecho añicos por asociarse al unilateralismo de un demente llamado Bush. Ignoro si Blair ha hecho el servicio militar pero ninguno de sus otros socios lo ha hecho y el guerrero yanqui que gusta de las cazadoras llenas de escudos de las fuerzas bajo su mando, se salvó de ir a Vietnam gracias a papá, expresión que utiliza él con frecuencia, dad. Pero no hay nada más belicoso que la gente que solo conoce la guerra por los tebeos. El Capitán Trueno debe rondar la cabeza de nuestro presidente cuando manda a nuestros soldados a ayudar, cual hormiga, la colosal fuerza militar desplegada por los llamados ”aliados”. Y esa fuerza empieza a vacilar porque los consejeros de Bush, arropados en la soberbia que suelen destilar los ignorantes, no le han sabido explicar que los iraquíes, antes de verse libres de Sadam Huseín, contemplan su país arrasado y sus compatriotas sufriendo gracias a los libertadores y sus bombardeos quirúrgicos. La construcción de campos de refugiados en los países vecinos de Irak para acoger a “los cientos de miles de refugiados” que se preveían, a donde giró visita la inefable Ana Palacio intentando arreglar los platos rotos de la relación hispano-árabe, resulta que están vacíos y que, por el contrario, los iraquíes residentes en esos países regresan a Bagdad para defender su patria. La CIA pensó en la insurrección de los iraquíes contra el dictador Sadam Huseín produciría un sublevamiento popular que lo derrocaría. En 1961 pensó lo mismo al planificar el desembarco de exiliados cubanos en Bahía de Cochinos o Playa Girón, como la llaman en Cuba. Fue un desastre que produjo muertos y mil y pico prisioneros de la Brigada 2.505. Tropiezan siempre con la misma piedra. Pero siguen liberando países: Haití, Panamá, Granada, Afganistán…… Pero ¿cómo pueden ser tan tontos los de la CIA? ¿O es la TIA de Mortadelo y Filemón quien está al mando?


