Los viejos terroristas
Es difícil dialogar si las dos partes no se ponen de acuerdo sobre el nombre que se le da a las cosas. Ese diccionario básico para el entendimiento está ausente en lo que se refiere a la actualidad internacional. Por ejemplo ¿qué es un terrorista? ¿Alguien que siembra el terror? ¿Siembran el terror mil bombas lanzadas en plena noche sobre una ciudad de seis millones de habitantes? ¿Son terroristas los pilotos que siembran terror en la población que bombardean? ¿Lo son igualmente los que mandan a esos aviones a bombardear? ¿Son responsables los que mandan bombardear y sus aliados que están de acuerdo en sembrar el terror desde el aire? ¿Fueron terroristas los que asaltaron el Achille Lauro en octubre de 1985? ¿Sembraron el terror entre los 450 pasajeros del buque italiano y de sus familias cuando estas se enteraron? El hombre que dio la orden de llevar a cabo el secuestro de este barco para pedir la liberación de 50 compañeros del Frente de Liberación de Palestina (FLP) ¿es responsable de este acto de terrorismo? Como murió un pasajero paralítico, judío norteamericano, León Klinghoffer ¿es el hombre que autorizó el secuestro del Achille Lauro responsable de la muerte del inválido realizada por uno de sus hombres? De los muertos que produjo el terrorífico bombardeo sobre Bagdad ¿es responsable Geoge W. Bush que los ordenó? ¿Son complices Tony Blair y José maría Aznar? ¿Lo es de la muerte de Klinghoffer, Abu Abbas líder del FLP que autorizó el asalto al crucero italiano? ¿Abu Abbas luchaba por la liberación de los territorios palestinos ocupados por Israel desde la guerra de 1967.¿Es un terrorista quien lucha por su patria? ¿Daoíz y Velarde y el pueblo de Madrid fueron terroristas cuando mataron a mamelucos y dragones franceses el 2 de mayo de 1808? ¿Era terrorista el jefe de la resistencia francesa contra la ocupación nazi, Jean Moulín, que murió torturado por la GESTAPO? ¿No eran terroristas Menashem Beguin, del grupo Etzel, y Yitzhak Shamir, del grupo Lehi, cuando masacraron a los habitantes del pueblecito palestino de Deir Yassin, el 9 de abril de 1948? Tres días después de la masacre de hombres, mujeres y niños, que pusieron en camino hacia el exilio sin retorno, a millones de árabes aterrorizados, los crímenes cometidos por Beguín y Shamir y sus hombres fueron amnistiados y los dos grupos terroristas judíos ingresaron en el ejército israelí o Tsahal. Menashem Beguín y Yitzhak Shamir fueron más tarde, Primeros Ministros de Israel. ¿Puede entonces un terrorista de ayer convertirse más tarde en Primer Ministro de un país considerado democrático? Tras sembrar el terror en los campos de refugiados palestinos de Sabra y Chatila, en el Líbano, un país independiente y reconocido por todo el mundo ¿puede el general que dirigió personalmente la operación ser Primer Ministro de Israel? Aquel general es Ariel Sharon, Primer Ministro democráticamente votado por parte de sus compatriotas.
Abu Abbas, Yasir Arafat y miles de palestinos más ¿son terroristas como dicen los países occidentales o freedom fighters como los llaman los árabes (musulmanes y cristianos) de todo el mundo? Algunos verán un paralelismo con nuestro problema vasco. Se equivocan. Lo que la mayoría de los españoles denominamos terroristas etarras son, para una parte del nacionalismo vasco y el entorno de quienes cometen sus atentados abertzales (patriotas). Se les podría considerar así si se encontrasen en la situación de la Francia ocupada por la Alemania nazi o la Palestina ocupada desde hace 36 años por un poderoso ejército israelí armado por los EE.UU.. La propaganda etarra y la de sus adláteres, sostiene que un ejército español de ocupación subyuga al País Vasco (Euskal Herría) e impide a sus habitantes, por el terror, ser ciudadanos libres. Pues bien, ese país subyugado tiene parlamento, policía propia, su idioma libremente expresado, prensa libre, elecciones, derecho de reunión y de huelga, autoridades elegidas a nivel autonómico y local, el derecho a pedir la independencia y la obligación de dejar a sus demás conciudadanos a expresarse sin recibir una bala en la nuca. Algo que no tenían los kosovares en la ex-Yugoslavia o los palestinos, en los territorios que les concedieron las Naciones Unidas en 1947. Por cierto ¿qué sucedió con los terroristas judíos que asesinaron al diplomático sueco conde Folke Bernadotte en el Hotel King David de Jerusalem en su misión de arbitraje en nombre de esas Naciones Unidas?
Cuando el presidente Aznar dice muy ufano que se ha demostrado una de las razones de la intervención militar en Irak, la de las conexiones entre el régimen de Sadam y el terrorismo, acierta casi tanto como cuando se descubre en Cataluña sospechosos polvos… ¡que resultan ser detergente! Mohamed Abbas (Abu Abbas), que llevaba 17 años viviendo en Bagdad y había renunciado hacía tiempo a la lucha armada (como hizo en su día el hoy escritor Mario Onaindía), había sido amnistiado por los Acuerdos de Oslo de 1992, ratificados por judíos, palestinos y estadounidenses. Cualquier periodista podía visitar a Abbas en Bagdad así es que en ningún momento estaba huyendo de la justicia internacional aunque prudentemente abandonó Bagdad como muchos residentes en la capital iraquí, y quiso refugiarse, sin éxito, en Siria. De todos modos, Al-Qaeda y Abu Abbas no tienen en común más que el odio al ocupante judío de Palestina. Si los kamikazes palestinos que tantas victimas producen entre la población israelí y tanto terror esparcen en el Estado de Israel, dispusiesen de la independencia y libertades que tienen los vascos, llamarles sería un sarcasmo. Pero como no disfrutan ni de libertad de movimientos para ir a trabajar, se vuelcan en la intifada, con las piedras que los adolescentes tiran contra los tanques y con los suicidas o mártires, según les designan todos los musulmanes. Denle a los palestinos la tierra que las Naciones Unidas les concedieron en el reparto de hace más de medio siglo y autoricen a los exiliados a regresar a sus tierras dentro de un orden o compénsenles, como Alemania indemnizó a los judíos hace unos años por el Holocausto, y veremos entonces desaparecer los suicidas palestinos y la inseguridad de Israel que solo es consecuencia de la ocupación que perpetra. Pero EE.UU. tolera que Israel aplique a rajatabla la Ley del Talión convirtiendo su existencia y la de los palestinos en un círculo de muerte y destrucción infernal. Si de verdad George W.Bush quiere resolver el problema de Oriente-Medio, el primer punto de su road map debe de ser la creación real y efectiva de un Estado Palestino libre de asentamientos judios aviesamente autorizados para hacerle inviable.




