Castro y la ‘palabra’
Fidel Castro siempre ha sido algo paranoico pero la edad ha acentuado estos rasgos hasta la caricatura. Todos los fracasos de su sistema los ha escondido bajo el epígrafe bloqueo. Amigos y enemigos se han acostumbrado a utilizar la expresión sin realizar el más mínimo análisis de la situación cubana en relación con lo que es un “embargo”. Hay diarios importantes como EL PAIS, que han utilizado la palabra “bloqueo” por mimética. El resultado involuntario es la confirmación del principio de que un error, repetido y arrastrado insistentemente, acaba por convertirse en verdad incuestionable.
Bloqueo: Realizar una operación militar o naval consistente en cortar las comunicaciones de una plaza, de un puerto, de un territorio o de un ejército.
Embargo: Prohibición del comercio y transporte de armas u otros efectos útiles para la guerra, decretado por un gobierno.
De estas dos definiciones del diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, la única que se puede aplicar es la segunda. Hubo un bloqueo en 1962 durante la crisis de los misiles cuando John Fitgerald Kennedy ordenó interceptar cualquier navío que se dirigiese a Cuba con misiles de cualquier tipo de alcance u ojivas. El bloqueo no se refería más que a esas armas rusas que podían amenazar la seguridad de los EE.UU.. La crisis se resolvió porque Nikita Krushev fue lo suficientemente sensato como para evitar la IIIª Guerra Mundial. Viví en Nueva Cork el órdago lanzado por un presidente demócrata que era el polo opuesto a lo que es George W.Bush. De todos modos, el bloqueo no impidió que se iniciase un reforzamiento de la ayuda y presencia soviéticas en la isla caribeña como compensación a la frustración de Fidel Castro por quedarse sin tan peligrosos juguetes de guerra.
Lo que realmente sufre Cuba desde 1961, es un embargo por parte de EE.UU. por el que no se permite comerciar con la isla desde el territorio estadounidense. Esto significa que si Cuba quiere comprar maquinaria agrícola made in USA no podrá hacerlo pero si puede adquirir ese tipo de maquinaria de España o de Francia o de cualquier país que la produzca y no siga el embargo. La única condición para poder adquirir esa maquinaria es disponer de divisas para adquirirla o acogerse a créditos de los países interesados o de la Unión Europea. Son esas divisas las que no tiene Cuba. ¿Por qué entonces seguir, durante cuarenta y dos años, repitiendo que Cuba tiene malas condiciones de vida, ha de mantener una economía de guerra y restringe las libertades ciudadanas porque EE.UU. la tiene bloqueada? La excusa del bloqueo justifica las medidas de seguridad que el gobierno de Castro “se ve obligado a aplicar en defensa de la revolución amenazada por el coloso norteamericano”.Los españoles de cierta edad, conocemos bien esos sofismas que justificaban muchos desmanes del régimen franquista:”la conspiración marxista-judeo-masónica hizo funcionar el carro de la política dictatorial durante bastantes años y sirvió para perpetuar el sistema. Pero España, en 1945 si sufrió un embargo generalizado con retirada de embajadores extranjeros y supresión de los intercambios comerciales. Solo la Argentina de Perón rehusó semejante medida que hacía recaer la culpa de la dictadura sobre el pueblo español. Trigo, carne y dulce de leche llegaron oportunamente a nuestro país con la visita, incluso, de Evita Perón. Hasta los vehículos españoles tuvieron que circular con un sistema de gasógeno que quemaba leña en un carrito de dos ruedas arrastrado por los automóviles.
El bloqueo y los refugiados de Miami (la gusanera como despectivamente la designan los partidarios del gobierno) le han venido muy bien a Fidel Castro para no soltar lastre pasados los primeros momentos de la victoria con la depuración, juicios y ejecuciones de batistianos. En aquellos tiempos la huida de cubanos, que no habían tenido relación con el régimen de Bastista, alcanzó límites insospechados. Un 20% de la población de un país que huye es lo contrario de lo que nos sucede en España ahora con la inmigración que tenemos. No se iban los ricos burgueses sino los profesionales de la clase media y hasta los obreros especializados. Una auténtica sangría. La represión injustificada aumentó los deseos de abandonar la isla y como Cuba es uno de los raros países que prohíbe a sus ciudadanos salir sin autorización, la isla quedó convertida en una cárcel. Es ley natural que todo preso intente escapar por los medios que sean. Unos ciudadanos secuestran aviones, otros el ferry que cruza la bahía de La Habana pero todos con unas razones que asisten a cualquier ciudadano del planeta: ir a donde le plazca vivir y prosperar. Fusilarles, cuando fracasa su intento y se rinden, es indignante hasta para los mejores amigos del régimen, entre los que no me encuentro y lo hago con conocimiento de causa. De diciembre 1957 a marzo 1958, caminando por las lomas de Sierra Maestra, a un metro de Fidel y charlando abundantemente sobre el futuro que deseaba para Cuba, este periodista creyó en lo que decía el lider de la insurrección. Muchas eran las buenas intenciones y proyectos que tenía siendo el más sarcástico la supresión del ejército innecesario para un pequeño país pacífico. Como ejemplo: Costa Rica. De ahí que se negase a que existiese un grado superior al de “Comandante” porque el Ejército Rebelde era un ejército del pueblo que regresaría a sus casas tan pronto como el tirano fuese derrocado y la Constitución restablecida. Compárese con los ejércitos coloniales que Fidel Castro envió a Etiopía y Angola o el que sostiene el sistema junto con una policía de tipo estalinista.




