23 Abril 2003

¡Mafí problem!

Archivado en: General — Enrique Meneses @ 21:16

¡Mafí problem! es como en arabinglis se afirma que “no hay problema”. Lo utilizan los egipcios aunque les digas que se está hundiendo el Titanic. Y de ello parece haberse contagiado el Pentágono y, lo que es peor para nosotros, nuestro gobierno. Me imagino la cara de los soldados norteamericanos viendo como en Kerbala, repentinamente, se han acumulado 2 millones de chiíes que, además de sus devociones al martirizado Huseín, nieto del profeta Mahoma, van a querer comer, necesitan agua y lugar donde descansar. He vivido en Teherán las brutales demostraciones chiíes de fe que obligaban a los hoteles a recomendar a sus clientes no salir a la calle mientras durasen las mismas. Exhibir una máquina de fotos era jugarse la vida. Irán es el país chií más poblado de la región con 65 millones de habitantes, y la animosidad que los EE.UU. muestran hacia los iraníes y su gobierno de ayatolás, choca con la creencia de Bush, Rumsfeld y Cia de que los chiíes iraquíes están agradecidos a los americanos por haberles librado de Sadam Huseín. En 1991, durante la primera guerra del Golfo, los estadounidenses empujaron a los chiíes a rebelarse contra Sadam Huseín haciéndoles creer que el ejército de EE.UU. les apoyaría. Pero les dejó colgados y los chiíes tuvieron entre 50.000 y 300.000 muertos, según reconocidas ONG, y eso no lo han perdonado. Los primeros gritos de Americans go Home ya se han escuchado a la vez que reclamaban enérgicamente la liberación del líder religioso Mohamed Ferdowsi. Los americanos se han visto obligados a satisfacer la petición.

Los peregrinos continúan pidiendo que se marchen las fuerzas libertadoras y se establezca una República Islámica como la que gobierna Teherán. Y es el chiísmo iraní quien financia el grupo “terrorista” Hezbolá en el sur del Líbano que también es apoyado por las autoridades sirias con dinero y armas. Pero que Aznar y Bush no perciban el problema del integrismo chií, es lógico. Lo es menos que Tony Blair ignore la realidad de la región y lo explosivo de la situación con la experiencia colonial del Reino Unido en Oriente Medio. Ana Palacio, por su lado, flota en la confusión y se le traba la lengua a la vez que confunde país islámista y gobierno islamista integrista, con ley sharia incluida.

El caso de Irak tenía cierto parecido con el de la antigua Yugoslavia. Tito, un croata héroe de la resistencia contra los nazis, había conseguido hacer un solo país de varios países dispersos, con lenguas, alfabetos y religiones diferentes. Su muerte provocó la desbandada de croatas, bosnios, eslovenos, serbios, kosovares y montenegrinos. Sadam Huseín, del clan de Tikrit, consiguió mantener unido un Irak artificial, nacido de las componendas inglesas que regalaron a Abdel Aziz ibn al Saud los santos lugares de Medina y La Meca. A cambio el Sherif hachemita de esta última ciudad abandonó su puesto y hubo de contentarse con Transjordania e Irak para cada uno de sus dos hijos. A diferencia de Josif Broz Tito, Sadam Huseín ha gobernado mediante el terror y la corrupción. Pero consiguió mantener tranquilos a kurdos del norte, chiíes del centro y sur que representan el 80 por ciento de la población total, y los sunníes que son minoritarios y a los que pertenece el dictador desaparecido pero aparentemente vivo.

Donald Rumsfeld se jacta de que es la guerra más barata que EE.UU. ha tenido: solo 20.000 millones de dólares. Pero la ocupación va a costar 20.000 millones mensuales y, aunque no se lo crean los americanos, van a tardar bastante en poder regresar a sus casas dando por concluida la tarea. Cuando José María Aznar dice que la oposición debe de estar muy triste porque la guerra no ha durado tanto como esperaban, está haciendo una afirmación bastante arriesgada. La guerra de Irak no ha hecho nada más que empezar aunque bajo otra forma. Para empezar, los kurdos no quieren abandonar la rica ciudad petrolera de Kirkuk y están expulsando a los árabes de sus casas. Empujarlos hacia las montañas y que se contenten con su capital de Arbil, no va a ser tarea fácil para los americanos habiendo disfrutado de la ayuda de los peshmergas que, a su vez, se han aprovechado del armamento capturado a los iraquíes y del cedido por los propios marines. Si antes tenían 80.000 hombres armados, ahora pueden aumentar su ejército y no dejarse arrebatar la autonomía de la que han disfrutado desde 1991 con la exclusión aérea que les proporcionaban EE.UU. y Gran Bretaña. ¿Cuántos hombres necesitará el ex-general Jay Garner para mantener el orden que George W.Bush y Donald Rumsfeld quieren imponer en toda la región?

Si Washington pensaba que la democratización de Irak serviría de modelo para todo Oriente-Medio, no parece que la tarea vaya a ser fácil si hay que realizarla por la fuerza. Algunos locos venimos diciendo desde hace mucho tiempo que la democracia tal y como la conocemos, no se exporta y que, para luchar contra el terrorismo, no es el ejército sino la policía la que conviene utilizar. Ya estamos viendo como Afganistán, sin los talibanes, se está democratizando y como el motivo de la intervención, los terroristas de Al-Qaeda lejos de haber sido derrotados, se han refugiado en las áreas fronterizas de Pakistán. Otro futuro foco de tensión. Pero para los aficionados al orientalismo, ¡Mafí problem!

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