8 abril 2003

Y después, ¿qué?

Filed under: General — Enrique Meneses @ 21:08

Ahora acuden todos a Washington, más o menos en secreto, para pedir su parte del botín. Es lo primero que hemos hecho los españoles mientras el cadáver del régimen de Sadam Huseín todavía respira. Ignoro si, igual que yo, algunos consideran el gesto obsceno. Es como cuando en la antesala del dormitorio, donde está expirando el abuelo, la familia ya se está disputando la herencia. ¡Y sin embargo hay tanto que hacer!

Hay que volver a poner en pié las maltrechas Naciones Unidas. El organismo que, teóricamente, da voz a todos los países de la Tierra, grandes o pequeños, se ha visto vapuleada por la arrogancia de unos y la traición de otros. Olvidemos esa Resolución 1.441 que amenazaba con sanciones severas al régimen de Bagdad, pero no hablaba de ocupación, e intentemos que todas las resoluciones pendientes se cumplan con ese rigor que reclama José María Aznar a diestro y siniestro. Restablecer el respeto al orden internacional significa decirle a Ariel Sharon que ya basta de alentar asentamientos judíos en territorios asignados al futuro Estado Palestino, en contra de las pertinentes resoluciones que también exigen a Israel que abandone los territorios ocupados….. ¡desde 1967!

Vamos a pedir también que se celebre el Referéndum sobre el ex-Sahara español en los términos que estableció la ONU y con el censo consensuado a partir del que realizaron los militares españoles en la entonces Provincia Española del Sahara. Pidámosle a EE.UU. que una vez finalizada su exhibición de fuerza, de la que nadie ha dudado nunca, se adhieran a los tratados que prohíben las mortíferas minas anti-persona o las bombas de racimo. No las necesitan para destruir el país que elijan. Que acepten de paso el Tribunal Penal Internacional y el Tratado de Kioto.

Es cierto que los EE.UU. han sido generosos con la sangre de sus soldados y con el gasto de material bélico que ha permitido deshacerse de una dictadura que, como la mayoría de ellas, es sanguinaria y cruel. Pero son tan numerosos los dictadores que habitan nuestro mundo que no convendría que fuesen los EE.UU. detrás de cada uno de ellos dando su sangre y probando su tecnología militar en esos países. Mejor que sean las Naciones Unidas las que arbitren los medios de resolver esas situaciones. Que vuelva el río desbordado a su cauce. Y aunque Washington asegure que en una guerra el vencedor debe de hacerse cargo de la población ocupada, convendría que fuese Kofi Anan y la ONU quienes llevasen a cabo esa tarea. EE.UU. y sus aliados de la OTAN se encargarían del establecimiento de estructuras democráticas y de dirigir la reconstrucción y el plan de desarrollo económico del país. Irak tiene riquezas energéticas muy atractivas y no quisiéramos que la supuesta ayuda financiera votada por la Cámara de Representantes y el Senado de los EE.UU. para la reconstrucción, venga a ser un juego de trileros que se apoderan del petróleo que Bush ha declarado propiedad del pueblo iraquí. La participación en la reconstrucción de Irak, de todos los países que lo deseen, permitirá presentar un frente unitario del area occidental cara a los árabes y musulmanes del mundo entero que se sienten, en este momento, heridos en sus sentimientos. Un gobierno tan religioso como el de Bush no puede ignorar lo que piensan los musulmanes shiíes de los destrozos habidos en la ciudad santa de Kerbala. Y shiíes son los iraníes sobre los que ha puesto el ojo George W.Bush. Irán es un objetivo señalado como siguiente enemigo a abatir.

La liberación de Afganistán, y el resultado de su democratización, 18 meses después de la intervención militar de Occidente, no parecen un buen ejemplo para poner énfasis sobre las maravillas que van a disfrutar los iraquíes dentro de, cómo quien dice, “cuatro días”. No solo los señores de la guerra campan por sus respetos en Afganistán sino que salir fuera de Kabul es jugarse la vida.También Pakistán (otra dictadura militar), está medio desestabilizado, tiene armamento de destrucción masiva y un largo contencioso en Cachemira contra la democracia India. Si arreglar una situación en un país significa crear un problema tan grave o más en el país vecino, más valdría abstenerse de producir esa caída de fichas de dominó en el tablero internacional. Bin Laden, el hombre que buscaban los americanos sigue libre y con millones de dólares en sus bolsillos. Sadam Huseín está a punto de desaparecer junto a su régimen pero ¿era tal el peligro que representaba y tan eminente el ataque para el mundo civilizado? La táctica americana de agrandar el riesgo que representa un enemigo para obtener cierto consenso a la hora de atacarle, ya la conocemos. Luego, ese peligro se convierte en agua de borrajas. Y los verdaderos terroristas, los que hostigan a Israel y derribaron las torres gemelas,son los que produce la durísima ocupación judía en territorios palestinos desde hace 36 años. Esos siguen libres y multiplicándose como el pan y los peces de las Escrituras que tanto lee y sabe de memoria George W.Bush.

6 abril 2003

Hinchar el pecho

Filed under: General — Enrique Meneses @ 21:08

Cuando todavía no se ha tomado la capital de Bagdad, ya se discute de qué países serán llamados a reconstruir Irak. Quedan excluidos los que optaron por desarmar al dictador con la ayuda de los inspectores de la ONU. Dejaron a Blix y a El Bardei exponiendo su informe al Consejo de Seguridad donde, ostensiblemente vacíos, estaban los asientos de EE.UU., Reino Unido y España, el trio de las Azores. Solo los que destruyeron pueden reconstruir cobrándose el importe con el petróleo iraquí. La tesis de la Casa Blanca era disponer de los fondos que se asignen para favorecer a Donald Rumsfeld y su clan pero la Cámara de Representantes ha decidido que esos fondos sean atribuidos únicamente al Departamento de Estado. Explícitamente se prohíbe que cualquier cantidad de esos fondos sea utilizada para gastos de Defensa. Desconfían de la tradicional avaricia del Pentágono.

Los mismos que destruyen quieren tener prioridad a la hora de ganar dinero con la reconstrucción. Es de suponer que el lobby de la Construcción está presionando a Rumsfeld para que destruya lo más posible. No vale utilizar bombas demasiado inteligentes porque luego no se puede justificar que queden en ruinas las cuatro o cinco casas que rodean el objetivo marcado. Como siempre, la ayuda humanitaria más importante vendrá de la Unión Europea, donde el Reino Unido y España están más presentes por sus ONG que por las cantidades presupuestadas en Hacienda para la Ayuda al Desarrollo. Hace unos años, en tiempos de Margareth Thatcher, Maylasia deseaba adquirir una fragata de los astilleros británicos pero su importe se salía de los presupuestos así es que se le ofreció ayuda al desarrollo para pagar al Reino Unido su importe. La bondad del Gobierno conservador quedaba patente y la industria bélica de Gran Bretaña se benefició de ello. Esto no significa que la sociedad civil británica no sea, junto con las escandinavas, las que más ayuda desinteresada prestan tanto para el desarrollo como para la defensa de los Derechos Humanos.

Nuestro gobierno conservador ha creído oportuno jugar a caballo ganador y que la modesta ayuda que prestamos al pueblo iraquí sea llevada por barcos y aviones militares. Se trata de que la bandera española ondee por la Quinta Avenida el día del desfile triunfal. Y eso sin que hayamos perdido un solo hombre en una guerra que hemos apoyado con todo el peso de nuestro voto en el Consejo de Seguridad, peso que caduca dentro de dos años. A partir de ese momento, y en caso de crisis con Marruecos, ya veremos a quien apoya Washington, necesitado que estará de reconciliarse con los países árabes después de haber destruido e invadido Irak, el país emblemático del esplendor árabe del Califato. No digamos si George W.Bush ha perdido la reelección.

Estos días se le ve a José María Aznar con otra cara, más confiado, más desafiante, hinchando pecho, desde Galicia donde Manuel Fraga ha declarado que los muertos de la guerra son como los de la carretera y si no se prohíben los automóviles ¿por qué hay gente que se empeña en prohibir las guerras ?

Sobre Siria e Irán ya hay una advertencia amenazadora. Ayudan con armas y con logística a Sadam Huseín olvidando que el baas de Damasco siempre estuvo enfrentado al baas de Bagdad, y mal se comprende que la República Islámica de Irán, tras ocho años de guerra (1980-1988), que sufrió un millón de muertos, algunos gaseados, ayude ahora al régimen de Sadam Huseín cuando tiene la partida perdida. La explicación es relativamente sencilla: Siria ayuda por ser país árabe y con un pasado común con Irak y el soñado Creciente Fértil, una media luna que abarcaría desde el Líbano hasta el Golfo Pérsico o Arábigo. Pero Irán es un país profundamente religioso y aunque profese el shiismo se siente obligado a ayudar a sus hermanos musulmanes. ¿No existe cierta solidaridad entre católicos y protestantes ? Fijense en el católico José María Aznar y los protestantes Blair y Bush. Hasta el punto de no hacer ni puñetero caso al Papa Karol Wojtyla, a punto de visitarnos. Y si miramos Polonia, los compatriotas de Juan Pablo II, célebres por su acérrimo catolicismo pre-conciliar pues no han dudado en elegir a Estados Unidos antes que a la Unión Europea a la hora de apoyar la guerra ¡y eso que están a punto de entrar en nuestra organización! Adam Michnick puede justificar la posición de sus compatriotas remontándose al período de ocupación soviética pero no fue solo EE.UU. sino todo el mundo occidental quien colaboró para derrotar a la URSS. Los españoles no debemos tener ese tipo de agradecimiento. Somos el primer país europeo que tuvo que sostener una guerra injusta contra EE.UU. y cuando creíamos que al término de la Segunda Guerra Mundial acabaría la dictadura de Franco, nos encontramos con un presidente de Estados Unidos, republicano como Bush, que vino a Madrid a dar un abrazo a su colega de armas. Eisenhower no solo obtuvo bases militares en España sino que prolongó la dictadura que padecíamos…¡un cuarto de siglo más! No tuvimos del Plan Marshall ni un dólar y la reconstrucción de este país se hizo con esfuerzo español, incluido el trabajo forzado de los desafectos al régimen.

Para José María Aznar parece imposible no estar aliado con los que nos ayudan a combatir el terrorismo. No se si he oído bien: ¿Quiere decir que Francia no nos ha enviado 500 etarras que ella detuvo en su territorio? ¿Cuántos nos ha remitido el señor Bush o es que lo que creíamos resultado de una colaboración entre las Fuerzas de Seguridad españolas y francesas es obra de la CIA? ¿No es en los medios norteamericanos donde se lee Basque independentists al hablar de los etarras? “No quiero que un día España pueda tener un problema y cuando llamemos a nuestros amigos nos digan:`El día que os necesitamos no os tuvimos con nosotros´. Ese día yo no quiero que llegue para España porque será un día malo” ,eso ha declarado Aznar en un mitin electoral en Santiago de Compostela. Se referirá al ridículo episodio del peñón de Perejil y la “providencial” intervención de Colin Powell porque lo que es del referéndum sobre el Sahara, Washington y James Baker han elegido las tesis de Rabat contra las de los gobiernos y pueblo español y las resoluciones de las Naciones Unidas. Pero según el líder del PP, tenemos asegurada, gracias a esa amistad con los “aliados”, Ceuta y Melilla, y por el mismo precio nos van a devolver Gibraltar.

3 abril 2003

Adhesión a Aznar

Filed under: General — Enrique Meneses @ 21:07

Los miembros de la CEIM, la patronal madrileña, han escuchado atentamente el anuncio de José María Aznar de que estamos entrando en unos días trascendentales de la guerra de Irak. No estaba muy seguro sobre el fin de las hostilidades y mantenía una actitud muy prudente al hablar del resultado de la contienda. La sonrisa de los hombres de nuestro tejido económico madrileño puede que se asemeje a la de los de la CEOE y que refleje ese frotarse las manos de quien ve el momento de empezar a forrarse. De ahí la inquebrantable adhesión al líder del PP. Creíamos que estábamos en una democracia y resulta que nos encontramos inmersos en un régimen donde no se discuten las decisiones del caudillo. Nuestro PRI no acaba de discutir en su seno los pros y los contras de haberse alineado incondicionalmente con el fundamentalismo baptista de Bush. ¿Cómo ibamos a pretender que se hubiese buscado un consenso en el Parlamento antes de comprometer a un país de tamaño medio, que estaba haciendo las cosas razonablemente bien y que no necesitaba aventuras bélicas de carácter imperial para salir de su rincón de la Historia?.

¿Qué hubiésemos pensado si, después del sangriento atentado etarra de Hipercor en Barcelona, tuviéramos que haber escuchado voces que dijesen que más muertos había producido el franquismo? Algo semejante hemos escuchado del Presidente del Gobierno cuando ante las muertes de civiles que aumentan diariamente, nos repite que él se acuerda también de las víctimas del terrorismo etarra y de que más muertes atroces causó el dictador de Bagdad. Son muertes inevitables si se quiere imponer la democracia y la justicia en Irak, dicen estos apóstoles del Nuevo Orden Mundial. En él, Aznar quiere oficiar de Jefe de Centuria bajo el mando directo de George W.Bush, el último profeta aparecido en la Tierra.

Todo lo que combatió Aznar y que le permitió derribar del poder a Felipe González y al PSOE –corrupción y guerra sucia—es lo que el Presidente de la República Española ha abrazado con entusiasmo al echarse en brazos de Bush y la cuadrilla de petroleros y armamentistas sionistas que le rodean. ¡Qué manera de sacar a España de su modesto rinconcito y, de paso, tirar su currículum vitae por la borda. ¡Y qué papeleta deja en herencia a cualquiera que le suceda!

Las dos alternativas en juego en la política mundial, tras la desaparición de la U.R.S.S., son el unilateralismo de una sola y gran potencia como EE.UU., con un peso específico tanto en la economía como en la capacidad tecnológica de su complejo militar-industrial. Este último señalado como peligrosísimo por un general (republicano) de la envergadura de Dwight D. Eisenhower. O, la otra alternativa es restablecer una bipolaridad con el bloque más natural y menos peligroso para los EE.UU.: la Unión Europea (UE).

Mientras antes de 1989 tuvimos un equilibrio del terror que obligaba a Washington a consensuar sus acciones con sus aliados europeos, las cosas fueron suficientemente bien como para que cayese el Muro de Berlín sin grandes convulsiones internacionales. La política americana y la europea occidental se realizaban mutuamente auditorias beneficiosas para el conjunto. No era fácil descarrilar porque la consulta de muchos aliados aportaba un menor riesgo de equivocaciones. Después de esa fecha, la euforia se ampara de los EE.UU. que resucita la teoría del destino manifiesto y se preguntan para qué necesitan a sus antiguos aliados que constituyen un bloque de 15 países a punto de convertirse en 25 o a esa ONU en cuyo Consejo de Seguridad tiene que contar con el voto de un Camerún o de un Angola. Esos paises de la UE que se han ahorrado millones de dólares en armarse, protegidos que estaban por el paraguas norteamericano, han utilizado sus crecientes recursos económicos para mejorar el bienestar de sus pueblos y competir duramente con los EE.UU. a escala mundial. Pero, no solo eso, la UE se ha convertido en una alternativa al sometimiento ciego a Washington por parte de los países extracomunitarios. El euro corre el peligro de convertirse en la moneda de pago del petroleo desde el momento en que los 11 paises que han adoptado esta moneda son los principales compradores de crudo de Oriente Medio. La palabra petrodólares podría ser sustituida, algún día, por la de petroeuros (lo había hecho Irak y lo contempla Venezuela), algo inadmisible para EE.UU..

Las cantidades de nuestros presupuestos destinadas a gastos de defensa son modestas, especialmente la española, pero todos los paises de la UE juntos reunen suficiente dinero como para mantener las segundas Fuerzas Armadas del mundo y con capacidad nuclear por parte de Francia y el Reino Unido. El Eurocuerpo, actuando como OTAN junto a los EE.UU., puede desempeñar acciones de mantenimiento de la paz o, como sucedió con la invasión iraquí de Kuwait, condenada por el Consejo de Seguridad de la ONU, repeler la agresión de cualquier país contra un tercero. Esto significa que no necesitamos unas fuerzas armadas desmesuradas para nuestra dimensión como país, si por ejemplo, alguna parte de nuestro territorio fuese invadida. Los tratados de la UE y de la OTAN, que obligan a prestar ayuda a un miembro atacado, son suficientes para atajar el problema sin necesidad de incrementar nuestros gastos militares más allá de lo proporcional a quienes somos. Ergo nuestro gobierno debe cuanto antes esforzarse por recomponer los trastos rotos en una Unión de la que dependemos más que de los EE.UU. y colaborar con quienes desean ver una ONU justa y eficiente. Por otro lado, siento sonrojo cuando el presidente Aznar cita despectivamente a Rusia y China al describir la soledad en la que supuestamente se encuentra el líder de la Oposición, Rodríguez Zapatero, una soledad que tiene detrás al 91 por ciento de la población española, a Francia y Alemania.

1 abril 2003

Irak y la mancha de aceite

Filed under: General — Enrique Meneses @ 21:06

Colin Powell y Donald Rumsfeld han representado, hasta ahora, los papeles de poli bueno y el poli malo o han capitaneado a las palomas y a los halcones en el gabinete de George W.Bush. Pero el militar Powell, cabeza del Departamento de Estado, acaba de amenazar a Siria e Irán por permitir la llegada de ayuda militar a Irak. No debería de poner énfasis en esa ayuda y empezar a preocuparse por la llegada de voluntarios candidatos al “martirio” desde lugares tan poco sospechosos como Jordania o Marruecos. El lunes, jun autocar lleno de voluntarios fue destruido por la aviación americana.

Existen dos mapas superpuestos de ese mundo que Estados Unidos se empeña en desconocer. No digo ignorar porque eso sería lo mejor que podría haber hecho Bush en lugar de abrir la caja de Pandora que habia dejado más o menos cerrada su padre. Hay un mapa que abarca los países árabes y arabizados que van desde Marruecos hasta Irak, la Península Arábiga, Egipto, Sudán, Somalia y varios países del Africa subsahariana. Hay otro mapa mucho más vasto que constituye el mundo islámico y que va desde el mismo Atlántico hasta Pakistán, Bangladesh, Indonesia, Malaysia, vastas zonas de China y sur de Filipinas y que incluye la laica Turquía, hasta ahora fiel aliada de los EE.UU.. No estamos hablando de poca cosa. Se estima que hay 900 millones de musulmanes en el mundo. Para ellos, al igual que para cristianos y judíos, Jerusalén es la Ciudad Santa por excelencia. Los hijos de Abraham se disputan partes significativas de la antigua capital de Israel. Es ahí donde Ariel Sharon, con esa sensibilidad que mimetiza su físico, entró en la Explanada de las Mezquitas protegido por un millar de soldados israelíes en una provocación que originó la Segunda Intifada y lo que Sharón pretendía: la suspensión del proceso de Paz de Oslo. La situación de los palestinos subleva a toda mente medianamente sensata y más aún a quien considera la Mezquita del Aksa el tercer lugar santo después de Medina y La Meca. Resolver el problema palestino no debió nunca posponerse para después de la victoria sobre el régimen de Sadam Husín. La prioridad era la creación del Estado de Israel donde no hay petróleo y se hubiese visto la intervención de Washington como amistosa hacia los árabes y musulmanes.

Los aliados han atacado Irak por si acaso pudiesen representar un peligro para Occidente o para sus vecinos (?). Si hubiese sido derrotado rápidamente, como esperaban los estrategas de Washington, la cosa se hubiese circunscrito a Irak pero no está siendo así. La resistencia de los iraquíes es un motivo de orgullo para el mundo árabe y musulmán. La más poderosa máquina de guerra de todos los tiempos no ha conseguido, 13 días más tarde de iniciar el ataque, doblegar a un pueblo árabe moderadamente religioso y en el que se encuentran comunidades de cristianos caldeos, musulmanes shiíes y sunníes, que ven amenazada la independencia de su país. Al Umma, “la nación unida de los creyentes”, reconoce sus rasgos históricos en esta lucha y hasta los fundamentalistas islámicos que odiaban a Sadam por su laicismo, se ponen en camino hacia Bagdad para luchar contra el invasor infiel. ¿No hay en EE.UU. arabistas capaces de instruir a los estrategas americanos, los Rumsfeld, Powell, Rice, Wolfowitz, Perle o al mismo presidente George W.Bush sobre la psicología árabe e islamistas? ¿Ninguno de ellos conoce el ansia atávica de los musulmanes por resucitar los tiempos gloriosos del Califato?

El partido baas de Siria es homólogo del que gobierna en Bagdad. Nunca se han llevado bien en el pasado pero esta guerra los vuelve a unir. Los islamistas presos en las cárceles de Egipto están pidiendo armas para ir a luchar contra los aliados. Hosni Mubarak, el único país árabe que mantiene relaciones plenas con el Estado de Israel y que cuenta con una población de 60 millones de habitantes, corre peligro de ser desestabilizado por la presión de los integristas. Bachar el Assad de Siria, se ve amenazado por la torpeza de Colin Powell junto con el ayatolá Hatamí de Irán que tantos esfuerzos está realizando por volver al seno de los países moderados.

Es incomprensible cómo, sin haber concluido una guerra que va a ser larga, y costosa en dinero y sangre, los EE.UU. se permiten amenazar a dos países musulmanes que sostienen buenas relaciones, respectivamente, con Yihad Islámica y Hezbolah, dos de los tres grupos terroristas (el tercero es Hamás dirigido por el jeque Yasín) que no cejan de hostigar a Israel. Donald Rumsfeld, en un alarde de prepotencia, declaró que EE.UU. puede luchar en dos frentes simultáneamente. Se refería a Irak y a Corea del Norte pero si la incontinencia verbal y las bravuconerías de los “hombres de George W.Bush” siguen por el actual camino, es probable que todo Oriente Medio se incendie. Y que algunos de los líderes árabes más favorables a Occidente se vean envueltos en graves dificultades.

Ya no es solo el mundo árabe sino todo el islam el que se manifiesta violentamente en las calles de Dakka, Djakarta, Singapur, El Cabo, Teherán, Karachi o Pekín. El incendio tan brutal que puede derivarse de la irresponsabilidad de Bush y sus acólitos, nos alcanzará a todos, no solo en lo económico sino en un nuevo terrorismo que aparecerá en nuestros países de la UE y en EE.UU..El raís Hosni Mubarak ha declarado con mucha clarividencia que esta guerra de Irak dará nacimiento a cientos de Osama bin Laden.