Ahorro y muerte
Las cuestiones militares son asunto de todos los españoles, independientemente del partido al que voten. Una tragedia como la sucedida en Turquía nos atañe a todos y por ello todos tenemos que pedir responsabilidades a quien corresponda, que sea el Ministro de Defensa o la misma OTAN. No importa quien sea. Y poner remedio para que no vuelva a suceder.
Un estamento del Estado, donde están representados todos los pueblos de España, que carece de cauces de expresión por obsoleto imperativo de disciplina, necesita de la voz de los demás españoles para que no sean ellos solos quienes se jueguen la vida por ahorros injustificables y protesten con rabia entre las lágrimas de sus familias. Los economistas me criticarán porque al mencionar el déficit cero confundo, según ellos, costo e inversión. Me da lo mismo. Yo no pongo huevos y se cuando están frescos. Se está ahorrando a rajatabla para demostrar que somos más jabatos que Francia y Alemania que no han respetado el déficit señalado por las normas del euro y han preferido atender mejor a su población.
Esta política de ahorro de gastos, de disminución de la inversión hace que empeore el sistema vial del país, que no se afiancen los suelos aragoneses por donde tiene que pasar el AVE de Barcelona, que alquilemos barcos succionadores de crudo a franceses y alemanes para luchar contra el chapapote, que dejemos a la economía privada el papel de protegernos de la delincuencia permitiendo que ocupen los puestos dejados vacantes hace 7 años por la Policía Nacional. Creo que de todos los partidos se pueden sacar cosas buenas y las mejores que se pueden extraer del socialismo son la igualdad de oportunidades para todos en el punto de partida de esta carrera que es vivir: igualdad en la salud, en la educación, en el acceso a una vida normal y feliz de los más débiles. A partir de ahí la libertad de empresa y del individuo, el espíritu de iniciativa, que se desarrollen según las capacidades y voluntad de cada cual. Lo que no se puede admitir es que los colegios privados concertados reciban dinero del gobierno pero rechacen niños inmigrantes que abarrotan por eso los colegios públicos. ¿O se pretende que la educación pública se resienta y perpetúe el elitismo de clases? La sanidad pública española es excelente pero está desbordada y hay que reforzarla con la privada pero hay que ayudar a la primera para que el que no tiene medios no tenga que conformarse con una salud de pago. Lo mismo puede argumentarse de la Justicia o de la ayuda a nuestros excelentes científicos, desde los becarios hasta los renombrados internacionalmente. No es posible que invirtamos en toda una educación para que otros cosechen el beneficio de sus conocimientos en otras latitudes.
Se ha dicho que el gobierno no se atreve a aumentar sus gastos de defensa porque la opinión pública es antimilitarista. Creo no equivocarme si digo que no es cierto. El pueblo español, al 91%, está en contra de una guerra que no ha sido avalada por la ONU. Una guerra justificada con unas pruebas inexistentes antes, durante y después de la contienda. Una guerra que, todos preveíamos, iba a aportar más males que soluciones al problema de Oriente Próximo. El pueblo español está en contra de inversiones destinadas a participar en guerras pero no en inversiones para nuestra defensa o para ayudar a otros pueblos. No hay un español que se queje porque se adquieran aviones Galaxy de transporte militar como los que utiliza EE.UU.. Si se tiene que ahorrar en derechos de aeropuerto aparcando los aparatos en la terminal de carga, provéase de medios para que los militares puedan estirar las piernas y tomarse un café. No es posible tratarlos como ganado. Y si no tenemos capacidad para llevar nuestra ayuda humanitaria a distancias que están fuera de nuestro alcance, pues se renuncia a ello o se pide al amigo americano que nos eche una mano.
En una entrevista de Luis del Olmo al presidente Aznar, esta misma mañana, el jefe del gobierno ha declarado con cierta sorna, que si quiere aumentar los gastos de defensa ,los ciudadanos se lo impiden.Y es que José María Aznar nunca se salta la voluntad del pueblo, como se demostró con los millones de españoles que se lanzaron a la calle para rechazar la guerra contra Irak declarada a espaldas de la ONU.
El hecho de que no se cumplan los planes de reclutamiento, debería hacer sospechar al gobierno de que algo no funciona y descubriría que se carece de alicientes y que los que no abandonan el uniforme es porque tienen una vocación a prueba de bala. A propósito de balas. Cuando estuve en Sarajevo sitiado, en julio de 1993, el chaleco que me prestaron las Fuerzas Armadas españolas, no me garantizaba la vida con un impacto directo de bala. El oficial que me lo prestó me avisó que los chalecos de placa de cerámica son demasiado caros y solo los utilizan los ejércitos de potencias más ricas que la nuestra. Nuestros chalecos antibalas son antifragmentación y sirven en caso de recibir algún trozo de metralla pero nada más. Para salir del rincón de la Historia hay que empezar por tener todo lo que es necesario para ello. No hinchar pecho como un matón de saloon.



