Aznar de España
La noticia llega en plena campaña electoral. José María Aznar, Presidente de la República Española (para fastidiar a los de IU), Ansar, como le llama Bush, que significa en árabe campeón, Aznar de España en boca del portavoz de la Casa Blanca, va a recibir la Medalla del Congreso de los Estados Unidos de América, la más alta distinción civil del Imperio. Como, a pesar de todo, es mi presidente, yo quiero que le den también el diploma que atestigüe que ha realizado con provecho un Master en Globalización.
No solo corre igual que un Impala sino que nadie le gana en promesas electorales. Lo que sería interesante es recoger un listado de todas las promesas hechas en anteriores comicios y ver cuantas se han llevado a buen puerto y cuales naufragaron en el camino. Por ejemplo recuerdo una, la de la neutralidad de RTVE. La persona que dirigiese la televisión pública sería nombrada por su apoliticismo y dentro de un consenso entre fuerzas políticas. Pues… ¡ya lo han visto! ¿Recuerdan aquellas tertulias televisivas de Jesús Hermida en las que participaban González Ferrari y Sainz de Buruaga? Pues vean los puestos que obtuvieron luego por su encendida defensa del PP y sus virulentos ataques al PSOE. Total que las promesas electorales hay que cogerlas con papel de fumar y no me refiero solo a las del PP, las del PSOE sufrían del mismo mal. No habrá atajos en la lucha contra el terrorismo. Todos los que estamos de acuerdo con esa tesis nos hemos quedado con la boca abierta al ver que Bush, el colegui de mi presidente incita a sus servicios secretos a asesinar hasta jefes de Estado extranjeros. ¿No es una compañía poco recomendable? ¿Y si le da a José María Aznar por enviar la “Brunete” después de un buen bombardeo sobre el País Vasco? Seguro que le apoyaría su amigo George W.Bush
Más interesante que las promesas (se utiliza hasta el Consejo de Ministros como acto electoral) son los puntos débiles del adversario. PSOE más IU igual a Contubernio comunista. ¿Le gustaría que Llamazares fuese Ministro de Educación? Subliminalmente, le quieren decir a usted que sus hijos se volverán ateos, que se suprimirán las clases de religión, que el materialismo y la economía marxista serán asignaturas obligatorias. El PP le promete plaza en el Colegio del Pilar a buen precio, ser aceptado en el Opus Dei sin necesidad de recomendación y, casi seguro, que su niño llegará a Presidente del Gobierno o, por lo menos, a Ministro u hombre de provecho: ¡Ya vieron el ejemplo de Vilallonga en Telefónica! Lo malo es que a Ana Botella no le gustan los divorcios de estas personalidades porque es amiga de sus esposas.
Las pensiones no debían mencionarse en campaña, así lo decidieron los dos partidos más importantes del arco parlamentario. Pues el PP se ha llenado la boca asustando a personas mayores propicias a temer por sus magros ingresos y por su quebradiza salud. Resulta que becas de estudio, universalización de pensiones, extensión de la sanidad pública, todo ello se produjo en la época socialista, al igual que la construcción de autovías por toda España. Y por no remover el cuchillo en la llaga, omitiré la diferencia entre el AVE a Sevilla y el que pretende llegar a Zaragoza.
El uso de las cifras para decirnos que la inflación era de dos dígitos cuando llega el PP al poder es parcialmente incorrecto porque es evidente que cada gobierno, desde la UCD, le ha pasado menos índice de inflación al siguiente y, si en las generales de 2004 ganase el PSOE, lo más probable es que redujese la actual inflación al nivel de la media de los 15 miembros actuales de la UE. Es un argumento engañoso pero eficaz.
El PSOE trajo paro y el PP creó puestos de trabajo. ¿Por qué no se dice que cuando los socialistas perdieron el gobierno se iniciaba la recuperación económica a nivel internacional y que esa misma curva ascendente la hubiese aprovechado el PSOE de haberse iniciado bajo su mandato? Tampoco ahora van bien las cosas en la economía internacional y ello hace que el PP no pueda presentar éxitos como en otras circunstancias. Hay que ser justos pero no se debe uno atribuir lo bueno que sucede y echar la culpa a los demás por lo malo.
En 1953, estábamos un grupo de periodista extranjeros, en la terraza del Hotel Semiramis de El Cairo. Ante nosotros, el paseo que bordea el Nilo. En un momento dado vimos pasar delante de nosotros unos camiones cargados de vociferantes egipcios puestos en pié y gritando ¡Asha, Gamal Abdel Nasser! (Viva Gamal Abdel Nasser). Al quinto camión, decidí apuntar las matrículas y no tardé en darme cuenta de que no había un centenar de camiones con partidarios del raís sino diez camiones que daban la vuelta a la manzana y pretendían hacer creer a la prensa extranjera que millares de cairotas estaban con su carismático líder. Vamos que habían inventado el truco del almendruco. Pues el ministro Rodrigo Rato se lo conoce muy bien y lo utiliza cuando nos habla de que el PP ha creado 3.000.000 de puestos de trabajo. ¿Podrían ser 300.000 que han renovado 10 veces su contrato temporal? Hay trabajadores que son despedidos el viernes y vuelven con el mismo empleador y nuevo contrato el lunes ¿Cómo se contabiliza eso? Claro que el señor Rato dirá que la prueba de que se crea empleo es que la Seguridad Social ha visto aumentada la población activa a más de 16 millones de personas ¿se olvida de los inmigrantes que tan pronto pueden se inscriben en la SS? Pero yo, desde lo de la multiplicación de los panes y los peces, me lo creo todo.



