España va bien
Lo malo de los eslóganes es que tienen fecha de caducidad. El partido popular se encontró en 1996 con una coyuntura internacional favorable. Y ganó las elecciones porque cuando la economía mundial estaba floja nosotros también lo resentíamos. Esto quiere decir que cualquiera que sea el partido que gobierne, PSOE o PP, podemos hacer las cosas mejor o peor pero la coyuntura internacional hará que nuestros resultados sean resplandecientes o lamentables.
La economía alemana ha entrado en recesión tras dos trimestres de crecimiento nulo o negativo. Grecia, con las inversiones extraordinarias para las Olimpiadas de 2004, ha presentado un increíble crecimiento del 2,9%, en el tercer trimestre, cuando la locomotora europea, Alemania, ha decrecido en -0,2 y el conjunto de la UE de los 15 está en 0,0%. De España solo tenemos los datos del IV trimestre de 2002 que fue de 0,3% de crecimiento. Si no tuviésemos la ayuda de los Fondos de Cohesión, del pedigüeño señor González, nuestro crecimiento sería bastante negativo. En el 2002, España tuvo un crecimiento del 1,9 mas para el 2003 hay dos previsiones, 2,6 y 3,2 (Economic Data, Eurostat). ¿Son creíbles estas proyecciones? ¿Se han tenido en cuenta los gastos inesperados del chapapote y de la Guerra de Irak? ¿Podemos permitirnos el lujo de seguir la pendiente deficitaria de EE.UU.?
Hemos dado la espalda a Europa, a la Europa vieja que, en la Eurozona, tiene un valor ponderado del 57,76% (Alemania: 30,35%; Francia:21,45%; Bélgica:3,72%; Luxemburgo: 0,32% y Grecia: 1,92%). Sobre el 100% de nuestras exportaciones, la UE absorbe el 72,42% lo que, en 2001 representaba 91.737 millones de euros frente a los 5.661 que exportamos a EE.UU.
Si tomamos las importaciones, el 63,86% de ellas, es decir 109.650 millones de euros procedieron de la UE en 2001 mientras que solo importamos 7.902 millones de euros de productos de EE.UU.. ¡Trece veces menos de lo que importamos de la UE! Aunque muchos lo crean así, los Estados Unidos no dependen tanto de las exportaciones como Francia, Alemania y el Reino Unido. Su propio mercado es el que marca las fluctuaciones de su economía . Sin embargo, Alemania, con un euro que no ha dejado de ganar valor frente al dólar, depende fundamentalmente de su comercio exterior, y este, de la coyuntura internacional. Como consecuencia, el paro se ha elevado al 11,8% de la población. La obligación de reducir su déficit al 3% para respetar un margen que ella misma impuso a sus socios, no permite jugar con su presupuesto. Solo la actitud del Banco Central Europeo (BCE) puede aliviar la situación con una significativa bajada de intereses lo que, por supuesto, no favorece la inflación española, muy superior a la alemana y 1% por encima de la media de la eurozona. Lo curioso es que hace solo unos años, Alemania desconfiaba del euro porque iba a tener un valor inferior al marco. Ellos querían que su moneda fuese fuerte pues ahora, con el euro, tienen ocasión de llorar y pedir un euro más débil que favorezca sus exportaciones.
La UE decidió presentar una candidatura única para la instalación del futuro reactor de fusión ITER y eligió la población francesa de Cadarache, en Aix-en-Provence, cerca de Marsella. Fuerte de su amistad y alianza de las Azores, José María Aznar, que no puede tragar a los franceses siguiendo la atávica tradición de nuestra derecha autoritaria, presentó la candidatura de Vandellòs (Tarragona). Aznar considera que ahora puede pedir todo lo que quiera a su primo de Zumosol y así se lo hicieron saber él y Rato a Spencer Abraham, Secretario de Energía de EE.UU. el 1 de mayo cuando se reunieron los tres en Madrid. La guerra de Irak tiene que empezar a dar dividendos para España. El ITER, con su gran importancia tecno-científica, para nosotros que pagamos tan bien y tan puntualmente a nuestros investigadores, es una oportunidad de oro para abandonar la esquina oscura de la Historia. EE.UU. había abandonado el proyecto en 1999 y se acaba de reincorporar, ahora que las relaciones con la UE, excepto Reino Unido y España, están en su nivel más bajo. Pero la contribución de EE.UU. en el ITER es del 10% frente al 45% que está dispuesta a aportar la UE y esta, recordémoslo, ha elegido una candidatura única: Cadarache. Probablemente la aportación económica que haga España sea inferior a la de Francia o Alemania pero nuestro Presidente tiene la Medalla del Congreso de los EE.UU.. Aznar ha pedido que se admitan las dos opciones europeas y se discuta luego cual es la mejor. Lo tiene crudo con la escasa voz que va a tener EE.UU. en este asunto.




