¿Y ahora qué señor Aznar?
¡No se lo hicieron ni a Franco! Decir claramente a los españoles que nos olvidemos de Gibraltar, no nos lo habían dicho nunca como lo ha hecho Denis MacShane, Secretario de Estado de Asuntos Europeos del gobierno de Tony Blair. Ana Palacio está que se despeina. José María Aznar sigue sin creer lo que le está sucediendo después de haber tenido la miel de la victoria tan cerca de sus labios.
Todo iba viento en popa cuando la suerte nos deparaba sillón en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y George W.Bush empezaba a cortejar a Ansar para que se embarcase en la aventura más loca de la Historia Moderna. Los sesudos analistas de lo nimio resaltaron el reducido número de dirigentes políticos que son invitados al rancho de Crowford. En aquella ocasión, nuestro Presidente de Gobierno, mientras ponía sus piés sobre la mesa, sintió crecer sus atributos en contacto con el hombre más poderoso de la Tierra. Y así, Ana Palacio representó en la ONU un papel que iba más allá del que acababa de hacer Colin Powell, con la violencia de los conversos. Ya se sabe que somos el único país cristiano que es capaz de ocupar el Vaticano y de besar la mano del Papa a la vez que se desoye cuanto recomienda. Para que no le de la vara a uno, basta llevarse hasta los parientes en tercer grado a la visita madrileña del Pontífice. Muy bueno el truco.
¡Las Azores ya fue la apoteosis! Nuestro aspirante a colocar España en su lugar de la Historia se olvidó del virgencita que me quede como estaba y se lanzó, con armas y bagajes (¡y qué armas y qué aviones!) a la gran aventura del siglo XXI en compañía de los que nunca pierden……salvo en Vietnam, Somalia y algunos sitios más. La sensatez de los pueblos, incluido el norteamericano, no sirvió de nada, los tres de las Azores estaban dispuestos a que nadie les aguase la fiesta. Esas marchas detrás de unas pancartas solo expresaban su antiamericanismo, antiisraelismo y pro-arabismo. No hay más que ver las kufías palestinas que la gente lleva al cuello para expresar sus ideas. Explicar a los dioses del Olimpo que ningún manifestante lo hacía a favor de Sadam Huseín, ni de Al Qaeda, ni del terrorismo en general. Que la gente está con los judíos pero no con Sharon (sucede lo mismo en Israel puesto que el Likud solo no puede gobernar), que todo el mundo quiere una solución en Oriente Próximo pero que respete a las dos comunidades. Como se ve por los ultimos acontecimientos, la Hoja de Ruta no se acaba de poner en marcha y está lejos de hacerlo.
El inquilino de la Moncloa no se dio cuenta de que Bush y Blair estaban falsificando los informes de sus servicios secretos y Aznar se tragaba cuanto le decían sin consultar siquiera a nuestro flamante CNI. Blair ha pedido perdón al MI6 y Cámara de Representantes y Senado ya han constituido Comisiones bipartidistas para pedir explicaciones a Bush por haber mentido manipulando información de la CIA.
Pero el juego de trileros no consistía solo en engañar a José María Aznar sino que era preciso castigar a Chirac y Schroeder por no adherirse a los deseos de Bush. Como no les pudieron engañar, nuestro presidente lanzó una proclama de apoyo a las tesis anglosajonas simplemente porque rompiendo el eje franco-alemán favorecía a Bush y Blair, por lo que le recompensarían más adelante. Además creía tomar el liderazgo de la Unión Europea aapoyándose en los países del Este próximos asociados. Era como si, habiendo entrado en el club en 1986, con todo el apoyo de Francia y Alemania, España se opusiese a los Estatutos que tan satisfactoriamente habían funcionado para nosotros durante 17 años. Así no se comporta uno en un club.
Pero ¿quién dijo miedo? Contra los millones de manifestantes, contra el núcleo fundador y motor de la Unión Europea, contra la OTAN, contra la ONU contra la opinión de Latinoamérica. Mi padre solía decir:”cuando tengo razón no me importan ni el número de mis adversarios ni su calidad”. Lo malo es que era el único que se otorgaba la razón y así le iba. Pues José María Aznar me recuerda mucho a mi padre, salvando la distancia cronológica. Ha apostado todo lo que tenía a caballo perdedor.
Las democracias de viejo cuño ya se están movilizando para suavizar las relaciones con Washington y Londres. Estos dos países necesitan que les echen una mano para llevar a cabo una ocupación medianamente razonable y que cooperen en los gastos. Los servicios secretos de EE.UU. y el R.U. se rebelan, y hasta los medios de comunicación antes anestesiados con el miedo a que fuese cierto lo que decían sus gobiernos, se hacen eco de las manipulaciones denunciadas por los propios profesionales del espionaje anglosajón. Conviene subrayar que los servicios franceses de inteligencia declararon explícitamente que no existían pruebas de la posesión de armas de destrucción masiva o de conexiones con Al Qaeda por parte de Sadam Huseín. Claro que se les acusó inmediatamente de tener intereses petroleros en Irak y contratos pendientes de ejecución. Ya hemos visto que los intereses de la Coalición eran puramente humanitarios. ¿Cómo va a quejarse ahora Aznar de que nos hayan dado un pedregal como zona de pacificación? ¿Por qué se enfada si Polonia pasa a ser el amigo predilecto de Bush en la UE, después del Reino Unido? ¿Por qué se va a quejar ahora de que el tema de Gibraltar quede pospuesto hasta el cambio de opinión de los gibraltareños? ¿No se había dado cuenta Aznar de que ya Gran Bretaña había preferido a los italianos en el reparto de zonas de influencia en Irak? Y ahora nos volvemos nuevamente hacia Europa, el lugar bien abrigado que no debíamos haber abandonado cuando se inició toda esta insensatez. En Niza, una vez más, Francia y Alemania nos trataron con la benevolencia que siempre han tenido hacia nosotros, pese a lo que digan los antigabachos de siempre. El pedigueño señor González había obtenido ayudas que han cambiado la faz de España y vienen a embellecer las cuentas del señor Rato. Este nos repite machaconamente que lo hacemos mejor que los franceses y alemanes, que somos la nueva locomotora de Europa. Y no se le cae la cara de vergüenza al escamotear el uno por ciento de nuestro PIB que nos viene de Bruselas, gracias al odiado señor Gonzalez.
Ahora Valery Giscard d´Estaing no reconoce a España la ventaja que obtuvo en Niza. Entonces se nos daba, por la benevolencia ya mencionada, más voz y voto del que nos corresponde por peso demográfico. Y cuando menos vamos a poder contar con Francia y Alemania para que nos apoyen, los EE.UU. cambian de caballo de Troya en la UE y eligen a la recién llegada Polonia. Mejor no se podía hacer para encontrarse aislado por todas partes. ¡Menos mal que intentamos restañar heridas con Maruecos!
Finalmente, una pregunta pertinente: ¿Cuándo va el señor Aznar a dar explicaciones y presentar excusas al pueblo español como están a punto de hacerlo Bush y Blair por el gigantesco engaño al que se prestaron?¿Nos va a explicar que las armas de destrucción masiva y el terrorismo de Al Qaeda están ahora en Siria e Irán y nos va a meter en otra guerra humanitaria? ¿Se da cuenta de que el accidente aéreo de Turquía muestra a sus aliados de la Coalición las deficiencias de un ejército cuyos dirigentes civiles creyeron que podía compararse con el de EE.UU. y Gran Bretaña? Seguro que los aliados de Aznar han tomado nota del papel que podemos hacer en una guerra de las características de las de Afganistán e Irak. Tengamos un ejército pequeño pero eficiente y bien cuidado en retribuciones, equipamiento y, sobre todo, en asignación de misiones. Y encontraremos el sitio real que nos corresponde en la Historia.




