Dignidad cubana
Bueno, en unos días he recibido buen número de varapalos, por parte de lectores de mi artículo El Castro que conocí y por el general Gálvez en el programa de Radio 5 de RNE que dirige Pedro Altares y en el que intervenimos ambos junto con Isidro Calzada, autor de una biografía de Ernesto Ché Guevara, y el mencionado general desde La Habana. Tanto en mi artículo como en mi intervención, fui considerado por Gálvez o por un tal Rafael Daniel en correo electrónico plagado de faltas, como vendido a los EE.UU. o “mercenario de la prensa para la que trabajo y no me deja decir la verdad.”
Es tal el lavado de cerebro de los cubanos de la isla que son incapaces de reconocer su situación, primer paso siempre, para resolver un problema. El resultado es parecido al de las sectas que meten unas cuantas falacias en la cabeza de los catecúmenos y consiguen desligarles de familiares, amigos y hasta de la realidad, para que se dediquen solo, en cuerpo y alma, a vivir las consignas del líder iluminado de la secta.
Ningún panegirista de Fidel Castro y su revolución traicionada, se ha parado a estudiar cuales eran las metas de aquella guerrilla de Sierra Maestra que desembarcó a bordo del Granma y perdió en aquella ocasión 70 de sus 82 hombres. No estoy contando milongas. Ninguno de los que me critican ha vivido con Fidel Castro cuatro meses en la Sierra Maestra, con mi hamaca situada debajo de la suya entre los mismos dos árboles para guarecernos con el único plástico del rocío tropical de cada noche. Hablo en consecuencia, sin haber cobrado de unos u otros sino mis retribuciones de periodista y sin pluses por cárcel y palizas. El Ché reconoció varias veces en libros y entrevistas periodísticas que hasta que llegó el periodista Meneses a la Sierra, nadie conocía la existencia de la revolución cubana a nivel internacional. Las gente de Más Canosa, fundador del mayor grupo anti-castrista de Miami, dijo que yo era un peligroso comunista que había fabricado y convertido el personaje de Fidel Castro, el Robín de los Bosques como lo llamó Paris-Match, en una celebridad internacional. Y Rolando Masferrer, senador de Batista y propietario del periódico El Tiempo me andaba buscando por las celdas del Buró de Investigaciones, en el río Almendares para darme dos tiros a través de los barrotes de la mía. El guardían de la galería no le dijo en cual estaba yo y el pandillero desistió. Pero, dos celdas más lejos, habían castrado a otro periodista, Bastide, un pobre ecuatoriano que no representaba una publicación tan importante como yo, ni pertenecía a un país como España.
Fidel luchaba, según sus propias palabras, por restablecer la Constitución pisoteada por el golpe de Estado de Fulgencio Batista en 1952, golpe de Estado limpio pues no hubo un solo muerto. El joven abogado, gallego de padre y madre, se sublevaba contra la prostitución rampante y el juego que Batista había puesto en manos de familiares suyos y mafiosos, como el actor de cine americano George Raft y el dirigente de la Cosa Nostra, Lucky Luciano. Quería repartir las tierras del Estado para los campesinos que carecían de ella. “¿Por qué tocar tierras bien cuidadas por compañías extranjeras o por cubanos enriquecidos gracias a su propio esfuerzo?”. Delante de mí despachaba con cajas destempladas a los emisarios de Blas Roca, Secretario General del Partido Comunista Cubano, formación reconocida por Batista en su anterior gobierno de 1940-44. Blas Roca y el mestizo Fulgencio Batista eran íntimos amigos. “El que quiera ayudar a la revolución que lo haga sin pedir nada a cambio.” espetó Fidel a los enviados de Roca. “No hipotecaré el futuro de Cuba. Vladimir Roca, hijo del secretario general del PCC se encuentra entre los más destacados disidentes que han pasado por las cárceles castristas.
¿Qué fue de todos aquellos propósitos? Los comunistas robaron el triunfo al Movimiento 26 de Julio lo que causó que hombres como Humberto Sorí Marín, Huber Matos o Camilo Cienfuegos desapareciesen de la escena de la revolución, este último en un accidente aéreo nunca esclarecido y atribuido a un sabotaje de Raúl Castro. Olvidada la Constitución que había que restaurar, y sustituida esta por una marxista, cuando en el ataque a la emisora CMQ por parte de los fidelistas, al que asistí como observador, los comunistas, con barras de hierro, se opusieron a la operación y avisaron a la policía batistiana. Fidel Castro se autodefine comunista leninista-marxista y amigo de la URSS después de confiscar las propiedades norteamericanas, azucareras y mineras. La Ley nº2 de la Reforma Agraria, fue redactada por el prestigioso abogado Humberto Sorí Marín en la Sierra y tuve el borrador en mis manos, a petición de Castro, porque viniendo del Egipto de Gamal Abdel Nasser, Castro y su gente querían saber cuales eran los errores cometidos por el líder egipcio al hacer su revolución agraria. Yo le había dicho a Fidel que Nasser repartió tierras perfectamente cultivadas con frutales europeos que producían excelentes ingresos a Egipto vendiendo esas cosechas a Arabia Saudí y a los Emiratos, carentes de frutales. El reparto de éstas entre los felagín hizo que los beneficiados cortasen los árboles y sembrasen foul (haba negra egipcia)su alimento casi diario. Castro limitó la reforma a un tercio de las tierras del país pertenecientes al Estado cubano. Humberto Sorí Marín, el padre de la ley, fue fusilado poco tiempo después de la victoria castrista.
Los EE.UU. dejaron de comprar el azucar cubano cuya zafra era entonces de 6 millones de toneladas adquiridas en dólares por encima del precio internacional.Aquellos dólares podía Cuba gastarlos donde quisiera. Los rusos sustituyeron a los estadounidenses pero sin pagar en divisas sino por trueque. Y según el Ché, “enviaban a cambio productos obsoletos”. Cualquiera que haya conocido la URSS sabe lo que era la calidad soviética, incluido el material espacial. Las discrepancias entre Guevara y los rusos (entonces enemistados con Pekín, cuyo comunismo el Ché defendía como mejor solución para iberoamérica), obligaron a éste a abandonar Cuba a petición de Fidel. La leyenda habla de “un hombre que iba en busca de otras tierras que liberar”. El Cristo de la célebre foto de Alberto Díaz, Korda representa un hombre que fusiló abundantemente en La Habana. El general Gálves sostiene que solo hay un comunismo. Por lo pronto el de Corea del Norte no atrae turismo extranjero como lo hace Cuba con la ayuda de los odiados capitalistas italianos y españoles.
La prostitución, tan odiada por los combatientes de la Sierra, era la misma que se encuentra en Ámsterdam, Barcelona o Hamburgo, la de siempre. Mujeres que unas veces por necesidad y otras por afán de riqueza, prostituyen su cuerpo con todo el derecho que las asiste. Hoy, en Cuba, las mujeres –y los hombres— que se prostituyen lo hacen para comer o por darse una ducha en la habitación de un turista extranjero. Las jineteras son prostitutas por razones más dramáticas que en tiempos de Batista. Y el turismo en Cuba lo han fabricado españoles, canadienses e italianos. Si ahora Castro pone en peligro ese precario aporte de divisas ¿qué le va a quedar a la economía de subsistencia de su régimen? Cuarenta años con cartillas de racionamiento dice poco del espíritu empresarial creado por Fidel y su gobierno. Insisto en que Cuba no ha tenido más que un bloqueo y fue en 1962 cuando la marina y la aviación de los EE.UU., siguiendo órdenes de John F.Kennedy, mandó detener cualquier mercante comunista que transportase misiles a la isla. Nikita Khruschev, con sus barcos ya avistados por la US Navy, no quiso un enfrentamiento con EE.UU. y ordenó que dieran media vuelta y regresasen a puerto. Lo demás, que los castristas llaman bloqueo, es técnicamente un embargo para productos estadounidenses o procedentes de EE.UU.. Cualquiera de los productos Made in USA que no podían entrar en la isla tiene su equivalente en los países de la Comunidad Europea, hoy Unión Europea. Pero para Fidel Castro, la palabra bloqueo justifica todos los errores y fracasos de su política económica. Se escuda tras esa palabra. El ministro socialista Solchaga aconsejó al gobierno de Castro sobre como desarrollar el país. No fué escuchado. En la Sierra estaba de acuerdo conmigo en que debía diversificar la producción cubana. No depender solo del azúcar, el tabaco y el ron, los postres, como los describía Agustín de Foxá. Estaba por desarrollar el turismo, la pesca,la agricultura, la ganadería,la industria ligera,la minería, abandonada tras la marcha de los norteamericanos y en la que su padre hizo una pequeña fortuna con la Nipe Bay Company de Niquel. Dice Isabel Allende, embajadora de Cuba en España que la UE debería atacar a EE.UU. por la práctica de la pena de muerte. Ignora la buena señora que en Europa estamos criticando la pena de muerte que se ejerce en EE.UU. y que no extraditamos delincuentes susceptibles de ser ejecutados en ese país. Pese a que allí hay juicios que no duran 5 días, como el de estos tres cubanos que secuestraron un ferry para salir de su país, derecho que cualquier democracia garantiza a sus ciudadanos y extranjeros. En EE.UU. y en la UE es más difícil entrar que salir. Por algo será que en Cuba es la inversa.
Los críticos vienen a decir que estamos vendidos al oro de Washington. Cualquiera que lea lo que llevo escrito (basta con seguir dándole al cursor al llegar a la última linea de este artículo para leer todos mis escritos de semanas y meses anteriores para Periodista Digital) verá los palos que he dado a Bush, Aznar y Blair por la guerra de Irak. Como periodista viví a los 19 años el cierre de mi joven agencia Prensa Universal por haber dado trabajo al exiliado vasco en Nueva York, Jesús Galíndez, amigo de mi padre, y que publicaba con seudónimo en mi empresa hasta que se descubrió el pastel. Entonces se decía que los que no eramos adictos al régimen de Franco, estabamos a sueldo del oro de Moscú. De ahí que sonriamos ante la dialéctica castrista, porque nos rejuvenece con el mismo soniquete que tan bien conocemos del otro gallego.
La dignidad cubana, de que me habla el tal Rafael Daniel en su vitriólica carta, es la de quienes se juegan largos años de cárcel por intentar mejorar la suerte de sus compatriotas esclavizados por la terquedad de unos vejestorios incapaces de reconocer sus errores a lo largo de cuatro décadas.Los que lo defienden si que son unos paniaguados.




