Jessica Rambo Lynch
Las guerras necesitan héroes para retroalimentarse. Si los historiadores contasen la verdad de algunos de los episodios bélicos más sobresalientes de la Humanidad, veríamos que hubo más mierda en los pantalones que laureles en la frente. No estoy diciendo que no haya habido comportamientos heroicos sino que muchos han sido presentados como tales después de una manipulación intencionada.
No iba a ser una excepción esta guerra de Irak que solo ha sorprendido a quienes se creyeron la propaganda preparatoria de que Sadam Huseín tenía el cuarto ejército más potente del mundo y que en 45 minutos podía lanzar, contra cualquiera, un devastador ataque con armas de destrucción masiva. No era nada de eso. Un ejército iraquí mal armado, peor motivado y diezmado por más de 20 años de guerras en las que habían muerto, entre Irán, Kuwait y el propio Irak, más de un millón de muertos. Añádase las sanciones impuestas en 1991 que han ocasionado hambre y enfermedades en más de medio millón de niños de menos de 5 años. El ejército más poderosos del mundo solo podía haber terminado con el régimen de Sadam Huseín como lo ha hecho: de un bocado.
Con más de cien cámaras incrustadas en los diversos cuerpos del ejército norteamericano, se comprende que buscasen historias heroicas para satisfacer el ego de sus televidentes o lectores. Y si la guerra había empezado con una sarta de mentiras, ¿a quien iba a molestar que los guionistas de Hollywood pusiesen en marcha las más rutinarias de sus aventuras? Era la primera vez que mujeres del ejército de EE.UU. hacían su aparición en unidades de combate. De repente llega la noticia: una patrulla americana cae en una emboscada, se defienden valientemente y sucumben ante la superioridad del los iraquíes. La soldado de primera clase, Jessica Lynch, de 19 años, sigue disparando aún después de ser herida de bala y apuñalada por el feroz enemigo. Esto sucedió el 1 de abril y el día 3, el Washington Post, lanzaba la noticia y numerosos otros medios de comunicación apoyaban la versión Rambo de la historia, basándose en el comunicado del Pentágono que confirmaba detalladamente las heridas de bala y puñal. Jessica Lynch había sido hecha prisionera pero enseguida creció como la espuma su leyenda por todos los EE.UU. Se hablaba de libro de memorias, de película con una primerísimo productora de Hollywood. Donald Rumsfeld, secretario de Defensa, hablaba de que estaba retenida en un so called hospital (en un llamado hospital), dando a entender que se trataba de un lugar de torturas del ejército iraquí.
La British Broadcasting Corporation, más conocida como la BBC, es para los informadores la cima del periodismo independiente. Basta ver el cruce de violentos reproches que se lanzan el Director General de la emisora y el Primer Ministro Tony Blair sobre la manipulación que este último hizo de los informes del también prestigioso Intelligence Service (hoy MI6) británico. Pues la BBC decidió hacer una investigación sobre la verdad del heroísmo desplegado por Jessica Rambo. Envió un equipo de periodistas y cámaras al lugar de los hechos. Se patearon la zona y entrevistaron exhaustivamente a todos los testigos. El resultado ha sido un devastador documento contra los medios de comunicación norteamericanos y contra los portavoces del Pentágono, el Departamento de Estado y la Casa Blanca..
El médico iraquí que cuidó con profesioanlidad y cariño a la herida Jessica Lynch afirmó delante de las cámaras que no tenía ni heridas de bala ni de arma blanca. Simplemente dos roturas de huesos en las piernas típicas de los accidentes de carretera (podían haberse producido con el vuelco del vehículo de los americanos emboscados).
El comando de fuerzas especiales fue enviado al hospital después de que un médico de ese establecimiento, se jugase la vida yendo al check-point donde se encontró con oficiales norteamericanos a los que puso al corriente de la presencia de Jessica y dibujó las planos del edificio con entradas, salidas, ventanas y sala donde estaba hospitalizada la soldado de primera classe Jessica Lynch. Transportada a Alemania, una vez rescatada por las fuerzas especiales norteamericanas que asaltaron el Hospital Sadam Huseín en Nasiriyah, los médicos militares certificaron que Jessica no había recibido ni balas ni puñaladas como había sostenido el Departamento de Estado y que había sido perfectamente tratada. Según información recogida por el equipo de la BBC, cuando las fuerzas especiales atacaron el hospital, los servicios de inteligencia americanos sabían que nadie iba a oponer resistencia en toda la zona porque estaba libre de soldados o muyaheddines iraquíes. Un campesino, que se topó con los “libertadores”, se asustó al verlos con los rostros pintados y vestidos de negro (“Como en las películas de Stallone”, declaró a la BBC).Le preguntaron por el camino hacia el hospital y el hombre les indicó que ¡alatul! (todo derecho).
En el hospital no había más militares que unos cuantos heridos. Eso no impidió que los americanos abriesen un fuego estruendoso. Ningún empleado del hospital resultó herido pero más tarde descubrieron que la munición utilizada era de fogueo. Un enfermo con las dos piernas escayoladas fue atado a la cama por los americanos ante el asombro de los médicos que les explicaban que el hombre no podía caminar y quizá perdiese sus piernas por la gravedad de sus heridas. ”Todo fue un gran espectáculo” declaró a la BBC el Dr. Khodeir Al-Hazbar.
La única persona que puede contar la verdad de esta historia es Jessica Lynch pero parece que, convenientemente para el gobierno de los EE.UU., no recuerda nada de los sucedido y cuando los periodista preguntan al portavoz de Defensa sobre la fecha en la que podrá hablar, se sacude los hombres y afirma que quizá nunca más se recupere de la amnesia que padece actualmente.
En 1898 en el muelle del puerto de La Habana, el buque de guerra US Maine en visita amistosa sufrió una explosión interior pero el magnate de la prensa norteamericana, Randoph Hearst ya había anunciado que él pondría el pretexto de la guerra. Y el presidente McKinley declaró la guerra a España, sin que esta tuviese la menor culpa del accidente según los historiadores y expertos estadounidenses declararon más tarde. Así perdimos Cuba, Puerto Rico, Filipinas, Guam y las Islas Marianas, además de nuestra flota del Atlántico en Santiago de Cuba y la del Pacífico en Cavite.
En 1964, en el Golfo de Tonkin, dos destructores americanos que navegaban a lo largo de la costa de Vietnam dijeron que estaban siendo atacados por torpedos pero los tripulantes, más tarde, declararon que había sido una falsa alarma. Sin embargo, el Presidente Johnson replicó a los supuestos ataques con fuertes bombardeos de castigo. También firmó la declaración de una larga guerra que tantas vidas costó por ambos bandos para dejar las cosas como estaban antes. En 1960, basándose en informes de la CIA que señalaban una fuerte superioridad soviética en misiles,John F.Kennedy hizo su campaña electoral sobre ese pavoroso aspecto del equilibrio de fuerzas para, una vez elegido, descubrir que la ventaja era netamente a favor de los EE.UU.
¿A alguien le extraña que no se haya esperado al resultado de las inspecciones de Hans Blix y sus expertos para declarar la guerra a un país abarrotado de armas de destrucción masiva, a un Sadam Huseín laico “amigo” del fundamentalista Osama bin Laden, y cobijador del terrorismo internacional de Al-Qaeda? Todo han sido mentiras y manipulaciones de informes intencionalmente deformados. Ahora dice Donald Rumsfeld que puede que Sadam Huseín haya destruido esas terribles armas antes de empezar la guerra (sic) o que las haya llevado a Irán donde están escondidas. Que será, será




