Irak: ¿Y ahora qué?
El análisis de la situación en Irak, a estas alturas, requiere una toma de conciencia de los sufrimientos que está padeciendo el pueblo iraquí. Desde que el 14 de julio de 1958, el rey Faisal fue asesinado por el baasismo que capitaneaba el general Kassem, han transcurrido cuarenta y cinco años. Durante todo ese tiempo no han cesado las luchas,unas veces internas del partido baas, otras entre chiíes y suníes y finalmente las originadas por reclamaciones territoriales sobre el Chott-el-Arab y la salida marítima al Golfo Pérsico. En 1961, al mismo tiempo que el Reino Unido reconoció la independencia de Kuwait, sus tropas tuvieron que rechazar un ataque de Irak que siempre insistió en que este pequeño país petrolífero es solo una provincia suya. En 1980, intentó ampliar su costa a expensas de Irán por Abadán. Un millón de muertos y ocho años más tarde, en 1990, Sadam Huseín invadió el pequeño Kuwait. Una guerra respaldada por Naciones Unidas y la comunidad internacional, devolvió Irak a sus fronteras reconocidas.
En esta última guera, sin apoyo del Consejo de Seguridad de la ONU, ni de la OTAN, ni de la UE, Washington, Londres y Madrid esgrimieron razones para la guerra totalmente diferentes a las que se exhiben ahora. Era el miedo a la posesión de armas de destrucción masiva, químicas, biológicas y nucleares. Bush llegó a lanzar en su Discurso a la Nación que Irak había intentado adquirir uranio en Niger pese a que George Tenet, el director de la CIA le había avisado en Octubre 2002 que la información no estaba contrastada y provenía de una sola fuente insegura.No aparecieron dichas armas (ni aparecerán, porque no existían),menos todavía se pudo confirmar lo que dijo Tony Blair: que un ataque de destrucción masivo sobre cualquier país occidental podía lanzarse en espacio de 45 minutos. Demostrado que todas esas razones eran falsas, se empezó a hablar de los sufrimientos del pueblo iraquí a manos de unos dirigentes sanguinarios que hicieron miles y miles de vícticas chiíes, despues de la guerra de 1991.Se pretende que, desde un principio se quiso liberar al pueblo de Irak de la garra del Sátrapa Huseín, de sus hijos y familiares del clan de Tikrit. En realidad es el control del petróleo por un gobierno norteamericano compuesto principalmente por ex ejecutivos de petroleras tejanas o de la industria del armamento. La crueldad del régimen de Sadam, especialmente hacia kurdos del norte y chiíes del sur, no aparecía en las prioridades de Washington, Londres, Madrid y Roma. Ni siquiera se hablaba de que la desaparición del régimen baasista iba a favorecer en Oriente Próximo, la Hoja de Ruta diseñada por George W.Bush. Solo se hablaba de armas bioquímicas y nucleares de destrucción masiva. Los medios de comunicación al servicio de Bush, Blair, Aznar y Berlusconi empezaron a esparcir el miedo sobre todo el planeta. El número de crédulos fue muy inferior al de escépticos pero el mando estaba en manos de este quatuor que pronto se convirtió en Los Tres Tenores de las Azores por la tradicional espantada italiana. Todavía no se comprende que haya conseguido Roma más mando en el reparto de zonas de Irak que España. Lo de Polonia se entiende: Hay quien cree que la desaparición de la URSS se debe a Karol Wojtyla y al Misterio de Fátima más la carrera de las armas de EE.UU., imposible de seguir poor parte de una economía depauperada de la Unión Soviética. Los amantes de la ufología tienden a asociar todo ello en un coctel destinado a incautos. Una vez más, la Religión triunfa de Satán.
Los 72 días transcurridos desde que terminó la guerra han producido 31 bajas frente a las 75 que causó la breve guerra. El cuentagotas de muertes en emboscadas o atentados, contra unas fuerzas estadounidenses que son omnipotentes en una guerra convencional moderna, pero no tanto en una lucha de guerrillas, empieza a inquietar en Estados Unidos a los políticos de ambos partidos. El ejército de liberación se ha convertido en uno de ocupación y metido en una guerra de emboscadas cuando pensaba tener ya instalado un gobierno autóctono de exiliados traído de fuera y un país democrático donde los servicios más elementales estuviesen en funcionamiento, incluido trabajo inmediato de reconstrucción para los iraquíes desmovilizados.
Donald Rumsfeld se encuentra acosado por un Congreso que ve con malos ojos cómo, después de haber mentido para justificar una guerra, el costo de la misma ha pasado de 2.000 dólares a 3.900 y que la situación de inestabilidad de Irak hace imposible la reducción del número de soldados americanos. Al contrario, hay que aumentar los 145.000 actualmente presentes en Irak. La solución, para EE.UU. es pedir ayuda a los demás países de la OTAN. Esta ya se solicitó por parte de Paul Wolfowitz en diciembre pasado, no hubo respuestas y no se ha vuelto a solicitar o, por lo menos, lo ignora un Rumsfeld que ha perdido mucho de su arrogancia de hace tan solo mes y medio.
No hay muchas opciones para resolver el caos que reina en Irak. EE.UU., el Reino Unido y España deben reunirse con la UE y la OTAN para conseguir que se constituya una policía iraquí a la mayor brevedad posible y que sustituya a las fuerzas norteamericanas tanto para que se dediquen a tareas más militares como para que puedan descansar, que se establezca urgentemente un gobierno autóctono y se restablezcan los servicios esenciales que requiere la población. Las razones inconfesables que originaron esta guerra son ahora pura discusión de café. Es más razonable que todo el mundo apoye a los invasores occidentales y que estos saquen como conclusión que no pueden vivir de espaldas a la vieja Europa. Como decía el fabulista francés Jean de La Fontaine,”On a toujours besoin d´un plus petit que soi” (siempre se necesita a alguien más pequeño que nosotros).
Desplegados todos los medios necesarios, técnicos, económicos y humanos, se debe conseguir pacificar Irak y democratizarlo en un plazo no superior a cinco años. Para ello es preciso imponer una paz justa y duradera para dos Estados, uno Israelí y otro Palestino que dejen de ser el pretexto de mucha de la animosidad que padece Occidente por parte del mundo árabe y musulmán pero, al mismo tiempo, que se deje de mentir presentándonos como un éxito esta guerra porque ha permitido que israelíes y palestinos empiecen a dialogar. Se llegó más lejos con Oslo que con esta guerra.
Finalmente, si Alemania, Francia y los demás países que estuvieron contra la guerra, ayudan a EE.UU. y Gran Bretaña a salir del atolladero deberán recibir, por parte de la Coalición de las Azores, el mismo trato que los que se apuntaron desde el principio a la guerra. Ya han empezado los americanos a quemar los matorrales en los bordes de las carreteras para evitar las emboscadas. Aunque digan que esto no se parece a Vietnam por las diferencias geográficas, hay que recordar que también allí se enfrascaron durante una década y desfoliaron la vegetación para evitar las emboscadas. Y no lo consiguieron. En 1973 abandonaban un país destrozado que quisieron salvar del comunismo.




