Patriotismo y verdad
Con motivo de la marcha a Irak de un contingente español de 1.300 soldados, la prensa afín al gobierno se afana en pedir a todos los demás que hagamos como EE.UU. y Gran Bretaña: que apoyemos a nuestros soldados y que no los desmoralicemos. Jamás sería esta nuestra intención pero tampoco queremos que ello sirva de excusa para obviar deficiencias. Los mismos se olvidan decir que el ejemplo angloamericano no sirve porque sus tropas están todas al corriente, por los medios de comunicación, de las mentiras de sus dirigentes que les han llevado a las turbias arenas del desierto de Irak. Buen número de ellos se expresan ante las cámaras y manifiestan su cansancio y sus ganas de regresar a casa. Y se les sigue mintiendo cuando se lanzan campanas al vuelo afirmando que tras la desaparición de toda la familia de Sadam Huseín, la guerra de guerrillas, falta de jefes, se disolverá. Tomar los deseos por realidades es propio de dirigentes débiles aunque crean que ser autoritarios lo suple.
Conozco bastante el mundo de la aventura como para hablar en nombre de los que en España la practican profesionalmente. Jamás, aceptan que se les pinte de color de rosa los obstáculos que se van a encontrar en el camino. No hay un montañero que acepte la baladronada de quien minimice una dificultad. Tampoco se fía de la exageración opuesta, siempre manchada del deseo de ensalzar la propia proeza.
Los soldados españoles van a una zona que no está tan tranquila como asegura Federico Trillo-Figueroa. Es una zona difícil, tanto por la orografía como por el hecho de que la cruza el oleoducto más importante de la región que enlaza Al Faw, en el Golfo Pérsico (en Irak dígase Golfo Arábigo), con el puerto sirio de Lataquíeh. Inútil decir que los sabotajes son más que probables, a pesar de la desaparición de los Huseín de Tikrit. ¿Es aventurado decir que, muchos de los ataques que están sufriendo las tropas norteamericanas desde el fin oficial de la guerra, son pura resistencia a un ejército invasor? Vamos a suponer que en 1945, los aliados hubiesen decidido no detenerse en el Elba y liberar a España del franquismo para lo cual nos invadirían. ¿Estamos seguros que solo los partidarios de Franco y su régimen resistirían con armas al invasor? ¿Es creíble que los guerrilleros españoles que hostigaban a los soldados de Napoleón, lo hiciesen por defender a Fernando VII cuando José Bonaparte nos libraba de la Inquisición y aportaba las ideas de la Revolución Francesa a España? Simplificar las cosas por dar ánimos a familias y soldados es enfrentarse, más tarde, a muchas decepciones.
Los chiíes son gente muy vehemente. Sus actos de flagelación religiosa no tienen nada que ver con la Semana Santa murciana de Trillo-Figueroa. En Teherán, durante el Asura, en los hoteles recomiendan que los extranjeros no salgan a la calle durante los días de excitación expiatoria. La fotografía no es recomendable sin la debida protección. Los ánimos y el calor exacerban las mentes de los hombres vociferando en las calles de An Najaf. Esta ciudad, como Kerbala también en Irak, y Medina o La Meca en Arabia Saudí, tienen un carácter de Ciudades Sagradas. La presencia de infieles no es bien tolerada por mucho que se les venga a decir que van a tener una Constitución que reconoce, a esa mayoría, el lugar que le corresponde. El primer Gobierno provisional, montado por el Virrey Paul Bremen, no está resultando fácil de imponer. Los jefes tribales y los ayatolás tienen una influencia nada desdeñable entre masas que todavía no utilizan nuestras formas cartesianas de razonar. Viven una Historia memorizada hecha de victorias tras la bandera verde del Profeta. Su recuerdo de Al Andalús está increíblemente presente. Basta decir que eres español para que la palabra al andalús sea la llave de la amistad. Nunca dicen, como algún colega ignorante ha dicho, que piensen reconquistar la actual Andalucía. Es una forma de orgullo, de escapar de su actual abatimiento. Pero los andalusíes no eran unos guerreros y unos sabios que invadieron el sur de España y aportaron una cultura extraordinariamente avanzada. Fue la combinación de un pueblo autóctono de la Bética con unos guerreros que dominaban, con la ayuda de los judíos que les acompañaban, la agricultura de subsistencia, la matemática, la filosofía, la medicina, las finanzas. Nosotros también hemos elevado a niveles mitológicos la reconquista que nunca fue un plan preconcebido y ejecutado según pautas marcadas. Cristianos y musulmanes se aliaban contra otros reinos cristianos o musulmanes. El Cid ha combatido en ambos bandos cuando fue necesario. Mientras, Europa llevaba la guerra a Oriente Próximo con las Cruzadas, en nuestro país florecía la coexistencia entre las tres religiones del libro que ha quedado grabada en la memoria histórica de muchos. Para los musulmanes, las Cruzadas son un hecho tan nefasto como puede ser para los indoamericanos la llegada de los españoles y la destrucción de sus creencias y sus culturas. Aparecer en la zona que se nos ha atribuido con una espada de Santiago matamoros en el escudo de nuestros soldados, solo demuestra la falta de conocimiento y sensibilidad de nuestro Ministerio de Defensa. Hay que tener cuidado hasta el mínimo detalle de no provocar problemas. El jamón de pata negra habrá que dejarlo en España y se les habrá explicado a los soldados que comiendo con beduinos, la mano izquierda debe de permanecer escondida detrás de la espalda. Es impura porque sirve para limpiar el trasero. Pero es de suponer que el Ministerio habrá aleccionado a nuestros soldados con ayuda de expertos arabistas o buenos conocedores del mundo y costumbre islámicos.
Y tras estas críticas, no puede faltar el ánimo para soldados y familiares pero siempre alerta que para no se meta la pata y se les ponga más en peligro que el necesario.




