Aznar: Rizar el rizo
Hay gente que ha nacido con el innato sentido de la propiedad. Lo que es mío que no se toque y lo que es de todos, también es mío en proporción al puesto que ocupo en la sociedad, civil o militar. Por ejemplo, cerrar una calle de Madrid al tráfico, para que se pueda celebrar la despedida de solteros de Ana y Alejandro, es algo inscrito en el sentido patronalista de una derecha acostumbrada a que todo el campo sea orégano, o lino. Casar una hija en El Escorial, lugar tradicional de enterramiento de los monarcas españoles y sus familiares cercanos, es un lugar perfecto para casar a una hija. De ahí que parezca normal que el hermano de Ana tenga una retirada de carné de conducir por correr en Italia a 170 km/h. No se preocupen que entre el cuñado Agag y Berlusconi eso se queda en una reprimenda al carabinieri y un mes de suspensión de empleo y sueldo por no saber reconocer al conductor del Porsche. Ya veo el primer correo electrónico crítico: ”Señor Meneses, se olvida del uso que Felipe Gonzalez y familia hicieron del yate Azor, de tan franquista memoria. Lo que sucede es que aunque dimos la razón a la crítica de entonces, algunos consideraban que, no siendo de derechas, González había cometido una indelicadeza, aunque el yate fuese del Patrimonio Nacional. ¿Desde cuando la izquierda proletaria se arroga derechos y costumbres de la derecha? Ya fue insoportable que cambiasen de mujer y abandonasen la chaqueta de pana.
Aprovechar el jardín de la residencia de verano del rey, para dar una conferencia de prensa en la que se lanza un despreciable ataque contra la Oposición y los millones de españoles (93%) que no estaban de acuerdo con la guerra de Irak, es, una vez más, seguir el viejo principio de que lo que hay en España es de los españoles. El problema, gravísimo a mi modo de ver, es que se pretendía asociar la palabra féretro con la entrevista habida momentos antes con el monarca, Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas.Los del medio sabemos lo que es publicidad subliminal. No comprendo cómo, los consejeros de la Jefatura del Estado no han estado alertas y han salido al quite. El rey no solo no comparte lo dicho por Aznar sino que, de poder constitucionalmente hablar, habría condenado las insidias lanzadas desde su jardín por un señor que ya no conoce los límites de sus propiedades. Hay quien piensa que el recorrido por los Estados americanos de fuertes minorías hispanas, equivalía a la visita del señorito andaluz al cortijo de papá.
El Fiscal General del Estado, como su nombre indica, no tiene por qué recibir órdenes de la Moncloa ya que no es el Fiscal General del Gobierno. Cualquier lerdo sabe la distinción. Pero qué decir del uso de la Junta de Jefes de Estado Mayor, órgano colegiado de asesoramiento militar del presidente y del ministro de Defensa, que hacen Aznar y Trillo para decirles desde Presidencia del Gobierno lo que tienen que repetir sobre las razones del apoyo a la guerra de Irak. Rizar el rizo es la figura castiza que define esta situación en la que los asesores son asesorados por la persona a la que tenían que asesorar. José María Aznar y su fiel Pancho Trillo-Figueroa, Ministro de Defensa cuyos méritos militares se limitan a ser Jurídico de la Armada, redactan un argumentario para que unos profesionales de las armas digan lo que quiere el Caudillo Ánsar. Se les manda callar cuando reclaman por la muerte de 62 compañeros. Se impide a los medios de comunicación asistir a la salida hacia Irak del contingente que Aznar, como propietario de los 1.200 soldados-peones de brega, ha prometido a su amigo Bush. A las gentes de armas que han tenido siempre a gala el honor y el respeto a la verdad, se les obliga a mentir, porque sí. ¿Pero es posible que este país aguante tanto? ¿Es aceptable que nadie con más voz que la mía pida explicaciones a un fascismo galopante que se instala entre nosotros? Yo creí que la Constitución de 1978 nació sobre el consenso y la premisa de que nadie volvería a las andadas. Ni quemar iglesias y matar curas ni tratar al país como una propiedad privada. Cualquiera que tenga entendederas se dará cuenta de quien ha respetado y quien no, lo entonces acordado.
Los cachorros de la izquierda, después de aquella catarata de insistentes ”¡Váyase Señor González!” que derribó al partido socialista del poder, teme parecerse a aquel vociferante señor de bigote chaplinesco tan de moda durante los cuarenta años que precedieron a la Constitución. No señor Rodríguez Zapatero, usted puede ser educado pero en ningún caso timorato ante un señor por muy amigo que sea de Bush, Berlusconi y Blair. Usted tiene que martillear a la gente las ideas que ella misma le envió como mensajes, desde el Nunca Maís del chapapote hasta el ¡No a la Guerra! de los millones de manifestantes españoles y europeos. Tiene que repetir mil veces de aquí a Marzo de 2004:¡Usted ha mentido…Váyase, Señor Aznar!
Queremos equipararnos a las democracias más avanzadas, expresión que figura constantemente en boca del presidente. ¿Pero, es que nadie se fija en los medios de comunicación de EE.UU. y de Gran Bretaña? ¿Nadie se ha enterado de que el Congreso de Washington quiere saber por qué les ha mentido el gobierno de George W. Bush? ¿Están al corriente de la existencia de una Comisión Hutton en la que el Lord de este nombre ha citado al Primer Ministro Tony Blair a que acuda a declarar sobre la muerte de David Kelly y de paso sobre las mentiras que llevaron a Gran Bretaña a la guerra? ¿Hay algo que remotamente se parezca, y que tenga lugar en este país, que José María Aznar ha sacado del rincón oscuro de la Historia?
Comprendo que los socialistas aún se sienten moralmente atenazados por los escándalos que sirvieron de munición al Partido Popular en 1996 pero conviene hacer saber a la ciudadanía, cuales fueron aquellos Filesas, qué hicieron los Roldán o los responsables de los GAL, y por qué hubo dimisiones y cárceles entonces y no hay ninguna de importancia en los últimos siete años. Hágase el recuento exhaustivo de cada escándalo de entonces y las soluciones que se aportaron. Quienes fueron los responsables y qué fue de ellos. Muchos nuevos votantes, eran demasiado jóvenes para recordar. En otra columna paralela, hágase otro tanto con los escándalos bancarios o de chiringuitos, gestión de crísis y enriquecimientos ilícitos más financiaciones al PP vía recalificaciones de terrenos. Compárense las acusaciones del PP de entonces contra el AVE Madrid-Sevilla, y como funciona este, con los costes e incidencias de los AVE Madrid-Barcelona y Madrid Valladolid. Recuérdese como se derribó al señor de La Madrid en la Comunidad de Castilla y León con falsas acusaciones o se acusó a Jacinto Pellón por las cuentas de la Expo de Sevilla (luego absueltos por los tribunales). También queremos recordar los éxitos de las Olimpiadas del 92 y de esa misma Expo de Sevilla para compararlos con el único espectáculo de dimensiones realizado por el actual gobierno: El totus tuus party de Juan Pablo II al que tanto debe la escuela pública española. Háblese de quienes salen mal parados entre los candidatos que pretenden dar continuidad a la obra del señor Aznar. Este aún no ha aprendido que, en este país, lo que se cree atado y bien atado, no tarda mucho en quedar arrinconado en la más remota esquina de nuestra memoria histórica.
Señor Rodríguez Zapatero, el PSOE ya ha aguantado bastante el tu más del PP. Aunque sea un estilo ramplón, impuesto por la derecha ¿quiere hacer el puñetero favor de empezar a bombardear al presidente con un rotundo ¡Váyase, Sr Aznar!?




