5 Septiembre 2003

El arte de crear periodismo

Archivado en: General — Enrique Meneses @ 22:52

Erradicar el terrorismo, no es sencillo. La paciencia y los medios policiales y jurídicos están asestando duros golpes a los etarras y a su entorno. La kale borroka prácticamente ha desaparecido y cuando se producen manifestaciones organizadas por ciudadanos individuales pero batasunos, no acuden las masas que lo hacían antes. Hoy día 5 de septiembre, la policía vasca ha desarticulado el Comando Vizcaya en una brillante operación. Esto significa que España puede exportar tecnología anti-terrorista. Y en parte, hemos recorrido todo el arco de métodos posibles desde los tiempos de Franco y de los policías que “suicidaron” al estudiante Enrique Ruano hasta las detenciones y juicios actuales donde la tortura es una excepción y los servicios de inteligencia disponen de topos muy eficientes, pasando por los GAL y algunas chapuzas que realizaron unos policías que procedían, todavía, del franquismo. El hecho de que a José María Aznar le haya tocado la mejor etapa ni le añade mérito ni se lo quita. Simplemente las cosas van mejorando si no empeoran. Lo mismo puede decirse que es más fácil y barato, para el gobierno del PP, reparar las autovías construidas por los socialistas que construirlas y, si encima, se recibe dinero de Bruselas, obtenido en Dublín por el pedigueño señor González, miel sobre hojuelas.

Nadie que conozca un poco Oriente Próximo tiene la menor duda de que, lo que Occidente denomina terrorismo, es una cruzada, válgase la expresión, de creyentes del Islam a favor de sus hermanos de Palestina. Europa Occidental fue, para el mundo musulmán de los siglos XI y XII, lo que los fundamentalistas islamistas de hoy son para nosotros. En aquella Europa, un monje, Pierre L´Hermite, empezó a predicar una cruzada en defensa de los Santos Lugares del cristianismo y de los hermanos cristianos que vivían bajo el yugo de Mahoma. Hoy, la obsesión de la Media Luna, desde Malasia e Indonesia hasta Marruecos, es liberar los lugares santos de Jerusalén del yugo judío que apoyan los EE.UU. y, en menor medida, la UE. Sadam Huseín consideraba la lucha contra el Estado de Israel un deber de árabe, no un deber de musulmán. Su laicismo no le permitía hacer buenas migas con Osama bin Laden. Lo llevamos diciendo desde hace meses. El agua y el aceite no se mezclan.

La guerra de Irak he demostrado que los servicios de inteligencia norteamericanos siguen su ya largo historial de fracasos del último medio siglo. Muchas películas de Hollywood han ensalzado unos intrépidos e ingeniosos agentes que salen victoriosos de situaciones increíblemente difíciles. Bueno, baste decir que la CIA montó la operación de Bahía de Cochinos, en Cuba, destinada a derrocar a Fidel Castro. Fracasó estrepitosamente. Un desastre sin paliativos. Mirando más cerca, la información que han ofrecido, junto con sus colegas del MI5 a Bush y Blair y que, olvidándose de que tenemos un renovado CESID denominado CNI, José María Aznar se tragó como si fuese pan bendito. Jorge Dezcallar, jefe de nuestro espionaje, acaba de hablar, cuatro meses después de que el Emperador declarase la guerra terminada. Tímidamente ha dicho que no existían vínculos entre Sadam Huseín y Al Qaeda y que no existían armas de destrucción masiva pero que el dictador iraquí soñaba con tenerlas. Para ese viaje, no necesitábamos alforjas.

Pues bien, el estado de insurrección generalizado que existe en este momento en Iraj, es considerado, por los cerebros que asesoran al Trio de las Azores, como terrorismo. El equívoco es totalmente erróneo porque, de ser terrorismo, no es un ejército lo que habría que enviar allí sino miles de policías expertos en ese tipo de lucha. Nunca se le ocurrió a nadie enviar las Fuerzas Armadas para luchar contra el terrorismo en el país Vasco. Si lo hizo el Reino Unido en el Ulster y así les fue. Pero la experiencia de Blair en Irlanda del Norte ha pesado más en el equipo de Bush que la de Aznar en el País Vasco. ¿Cómo no se dio cuenta nuestro presidente, en las Azores, de que el lazo anglosajón iba a ser mucho más fuerte que nuestra precipitada adhesión al nuevo orden y al expansionismo de ideologías ultra conservadoras. José María Aznar se marcha pero lo hace dejando tras sí una situación delicadísima a Mariano Rajoy, si es que este gana las elecciones de Marzo de 2004. Francisco Veiga, profesor de Historia Contemporánea de la Universitat Autónoma de Barcelona, publica un interesante trabajo en El Periódico de hoy mismo en el que recuerda la triste actuación de las fuerzas holandesas de Unprofor en Srebrenica (Bosnia) donde unos 7.000 musulmanes desarmados fueron ejecutados por las fuerzas serbias, delante de sus ojos, sin poder intervenir. Aquel puñado de holandeses fueron duramente criticados por su pasividad pero su sacrificio no hubiese servido de nada ante un ejército pertrechado para la guerra. Veiga los describe como el eslabón débil de Bosnia y alerta de que la Brigada Plus Ultra es, con sus 1.300 hombres y mujeres, el eslabón débil de Irak.

La definición de misiones para un ejército es fundamental. No saber si se acude a un lugar como fuerza humanitaria, de ocupación, de mantenimiento de la paz, de estabilización, compromete el éxito de una operación militar. El señor Trillo-Figueroa y el Gobierno del PP en general, tiende a minimizar los problemas. Cuando ha dicho que se nos había asignado una zona relativamente calma, tranquilizaba a algunos pero impedía mantener la tensión necesaria para quien debe de estar, permanentemente, en guardia. La voladura de la mezquita de Najaf que costó un centenar de muertos y otros tantos heridos, además de la desaparición del ayatolá más propenso a la colaboración con los EE.UU. y el nuevo gobierno provisional iraquí, es un desastre que va más allá de la consideración de terrorismo. Una guerra civil entre suníes y chiíes no es descartable y nos encintramos “ocupando” como país que apoyó la invasión de Irak, en los lugares sagrados de la mayoría chií. Pertréchese a nuestras tropas y a las fuerzas centroamericanas de cuanto precisen porque esta es una operación de guerra. El propio general americano Ricardo Sánchez corrigió a Trillo diciendo que las fuerzas españolas se enfrentarían con situaciones de combate y tendrían que luchar.

No había terrorismo en Irak, ni un apoyo que no fuese económico y en menor medida que otros países árabes y musulmanes. Pero con la valiosa ayuda de la Coalición de las Azores, se ha conseguido convertir a Irak en la mayor concentración de terroristas del mundo. Acuden de todas partes. Se fortalece un Osama bin Laden que aquí no tenían nada que hacer con Huseín. Enhorabuena a Bush, Blair y Aznar. Han creado el terrorismo, convertido en resistencia al invasor, que no había allí después de denunciar machaconamente su presencia. Solo falta que lleven y descubran las armas de destrucción masiva para demostrar que tenían razón.

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