¡Detengan el mundo que me quiero apear!
¡Miro alrededor mío y solo veo desolación cerebral! Estamos los 40 millones de españoles con un encefalograma plano y ni nos damos cuenta.
Un señor con bigote, con una risueña y cantarina voz, cada vez más aflautada, como la de Franco en la felicitación navideña de 1974, nos dice que la o o ene ene u u, la ONU para los de la Antigua Europa, ha legalizado la guerra contra Irak. ¡Así de claro! Se hacen guerras preventivas y legitimaciones retroactivas….¡como suena! Rodríguez Zapatero ya puede meterse la pancarta por donde le quepa. Al Papa, en vista de que está muy malito, se le exime del reproche de haber gritado ¡NO A LA GUERRA!. Unos millones de españoles hemos sido insultados a partir de una premisa falsa como una moneda de dos euros y medio. El señor del bigote que, como Presidente de todos los españoles debería respetar al 90 por ciento de los habitantes de este país, ha osado decirnos lo que George W.Bush y Tony Blair no han osado decir a sus conciudadanos. ¡Que somos unos lelos! La razón es muy sencilla: los otros no los tienen tan grandes como los de Valladolid. Fíjense en la bandera que lleva el astronauta Pedro Duque en el pecho, además de la del hombro, similar a la de sus compañeros, el ruso Alexandr Kaleri y el norteamericano Michael Foale. Es una bandera que cubre medio torax. Para colmo, se ha colocado una gran bandera española detrás de nuestro compatriota como puesta en escena del histórico momento en que el presidente Aznar le hace unas campechanas y oportunas preguntas a ese muchacho que, además de moscas del vinagre, lleva una reproducción de la bandera de la madrileña plaza de Colón, pero adaptada a las dimensiones del habitáculo. Gran mérito si se tiene en cuenta de que Kaleri y Foale renunciaron a desplegar sus respectivas enseñas.
La Resolución 1511 de Naciones Unidas, NN.UU. (querido Urdaci), no dice en ningún lugar que la guerra decidida en las Azores fue legítima y que ahora, arrepentido el resto de la Humanidad, nos adherimos a la decisión del Trío de la Bencina a los que así denomino porque más que el bienestar y prosperidad del pueblo iraquí, lo que buscaban era el de las petroleras y de los fabricantes de armas. No ha sido así, Señor Aznar, y no nos haga resucitar la expresión de Tahúr del Mississippi por que es lo que sería usted si insiste en decir que los millones de españoles y europeos viejos y jóvenes que estábamos contra la guerra, incluido el Papa Juan Pablo II, éramos unos equivocados. Esta resolución solo toma nota de la actual situación, pide que Irak sea reconstruido física y moralmente, de manera multilateral bajo auspicios de las Naciones Unidas (lo que todo el mundo pedía antes de que la vanidad de los Tres Tenores decidiese ciscarse en el resto del planeta. Los defensores de la unilateralidad van a tener que dar las gracias a Francia, Alemania o Rusia por no haberse opuesto a que se arregle el merdé en el que nos han metido esos tres insignes estadistas que siguen creyendo en las armas de destrucción masiva, en que Irak era un nido de terroristas de Al Qaeda y en los Reyes Magos. Pero Aznar pide a nuestras Fuerzas Armadas que estén preparadas para acometer acciones anticipatorias. Me han soplado que algunos ya están sugiriendo un desembarco en Alhucemas o en Larache, por si las moscas. Vuelvo a insistir en el tema, Barrionuevo, Vera y Galindo solo realizaron acciones anticipatorias con los GAL.No se por qué me he acordado del ostentorio de Jesús Gil y Gil. ¿No está Ariel Sharon y sus fuerzas armadas machacando Gaza y hasta Siria para destruir a sus potenciales enemigos? ¿Por qué no se podía entonces machacar a posibles etarras en suelo francés? De todas formas, ahora se podría justificar aquello a posteriori, algo que, según Aznar, está admitido en SU derecho internacional. Pepe Oneto cuenta la historia del gitano que detiene la Guardia Civil y registra en busca de una navaja. Al encontrarle solo un puñado de euros, el de la benemérita le dice: ¡Con que dinero, he! ¿para comprarte una navaja, noooo?
A los españoles que no estamos tan enterados como nuestro presi de lo que sucede en el mundo, les recomiendo la lectura de un periódico americano, nada proclive a defender a Bin Laden: el The Washington Post del 21 de Octubre de 2003.Es el periódico donde Aznar se enteró de que había armas de destrucción masiva en Irak, (no hace caso de servicios secretos), para que se ubiquen. En dicho importante diario podrán enterarse de que el Teniente General William G. Boykin (Jerry para los amigos), Subsecretario Delegado de Defensa para temas de Inteligencia (sic), vestido de uniforme y enmedallado, declaró a unos grupos religiosos que Estados Unidos es una nación cristiana y que estaba seguro de que capturaría a un Señor de la Guerra” somalí porque ”yo sabía que mi Dios es más grande que el suyo. Yo sabía que mi Dios es un Dios auténtico y el suyo era un ídolo.” Boykin describió la guerra contra el terrorismo como una ”batalla espiritual” añadiendo que ”Satán quiere destruirnos como nación y destruirnos como Ejército Cristiano”. Para este sujeto, el Papa es un polaco más rojo que Stalin. Siendo Boykin encargado de evaluar la información de la Inteligencia Militar (Servicios de Espionaje de las Fuerzas Armadas), podemos calificarle al ver que en una fotografía aérea tomada sobre Mogadiscio, la capital de Somalia, en la que aparece una mancha negra inexplicada (podía ser un mal revelado o un dedo delante del objetivo), el insigne militar declaró ante una audiencia del grupo religioso de la Iglesia del Buen Pastor: ”Este es vuestro enemigo…..No es Osama bin Laden, es el Principe de las Tinieblas. Es el enemigo espiritual que solo derrotaremos si salimos en su contra en el nombre de Jesús y rezamos por esta nación y por sus líderes.” Como se ve, George W.Bush no solo se rodea de petroleros tejanos o de visionarios belicistas como Blair y Aznar sino que también coloca en tan delicado puesto a un general que está como una chota. No me extraña nada que bin Laden hable de nuevos cruzados y que acabemos teniendo al mundo islámico contra nosotros, contra Occidente, incluidos los recogedores de los ricos tomates extremeños o las deliciosas fresas onubenses.
Por favor ¡Detengan el Mundo que me quiero apear!




