Irak: junta general de accionistas
He tenido muchas dudas a la hora de buscar un título a este artículo. Venían muchos a mi cabeza: El timo de la estampita. El truco del almendruco. Alí Baba y los Cuarenta Ladrones. Bush ¿el ladrón de Bagdad? y un largo etcétera..Pero creo que siendo todos inversores los reunidos en la Conferencia de Donantes (¿sentido procaz?), Junta General de Accionistas me parece un símil adecuado para quienes solo piensan sacar provecho de un país destrozado por los propios peticionarios de ayuda para la reconstrucción. Nuestro gobierno se ampara en que nosotros no participamos en la guerra, solo la avalamos..¡Me acuerdo de la ley de Mahoma tal y como la conocíamos en el colegio! Nuestro ejército llegó tarde pero la ayuda desde Azores, Rota, Morón, Zaragoza estuvo ahí desde el primer instante. ¡Tirar la piedra y esconder la mano está muy feo! Así no se sale del rincón de la Historia donde estábamos tan contentos mejorando nuestra existencia, pasito a pasito, sin hacer daño a nadie.
Verán lo que se está haciendo no solo es expoliar al pueblo iraquí sino que, con la deuda que tiene de más de 300.000 millones de dólares, muchos quieren que Bush y Naciones Unidas avalen nuevos préstamos. Francia y Alemania dicen que ellos no dan nada porque ya les debe toneladas de dólares el régimen derribado de Sadam Huseín. Además, consideran que a la hora de recuperar las inversiones, por antigüedad, están los primeros. Nosotros, los españoles que nos oponíamos a esta guerra, no solo estamos pagando un mantenimiento de 1.300 hombres a un costo superior al que cuestan si están en Cerro Muriano o en cualquier otro lugar de España, sino que todos esos gastos los recuperaremos gracias a nuestro vital apoyo a Bush y Blair. ¿Cómo? Es muy sencillo (ya veo mi horda de masterizados de empresariales y económicas caerme encima por mi herejía): de nuestros impuestos se pagan esos gastos extraordinarios pero se le devuelven con creces (ya lo prometía JEB Bush, el hermanito, al Presidente de nuestra República) a Repsol, Cepsa, ACS, Endesa, Iberdrola, Santa Bárbara, etc. Tomen ejemplo de los nuevos españoles como Antonio Hernández Mancha que tiene ya oficina en Bagdad defendiendo los intereses de nuestras petroquímicas. El antiguo Secretario General del PP está convencido de que lo que está haciendo allí, rodeado de guardaespaldas, es desinteresada reconstrucción. ¿De qué nos quejamos? ¿Queremos que nuestras empresas den buenos dividendos para que España siga yendo bien? Pues algo tendremos que poner de nuestro bolsillo. Aznar les dirá que esos 300 millones de dólares se traducen en puestos de trabajo, como los de los compañeros de Antena3 Televisión.
Pero todos los incautos pensamos que el dinero para ayudar a la reconstrucción de lo que otros han destrozado, lo van a administrar organismos solventes como Naciones Unidas o el Banco Mundial. ¿Está usted soñando? Esos organismos están muy burocratizados y tardan una burrada en tomar decisiones en su seno. La ONU necesitaba tanto tiempo para encontrar las armes de destrucción masiva que hubo que declarar la guerra preventiva sin esperar. Ahora, más de 6 meses después, no las hemos encontrado pero hemos dejado el país en un estado en el que no las encontraría ni el mismo Sadam que se pusiese a buscarlas con nosotros y los inspectores de Hans Blix. Demasiado control. Vean por ejemplo lo sucedido con 5.000 millones de dólares del plan petróleo por alimentos, gestionados por EE.UU. y que, según la prestigiosa ONG británica Christian Aid, tiene un agujero del 80 por ciento: ¡4.000 millones! El gobierno británico pidió a esta ONG, según una de sus dirigentes, Katherine Nightingale, que no divulgase estos datos durante la conferencia de Donantes que se acaba de celebrar en Madrid. Pues bien, Paul Bremen III, el Virrey que Bush ha colocado en Bagdad, dice ahora que va a crear un órgano de control para los próximos 2.500 millones de dólares que, dentro de este mismo plan de petróleo por alimentos, tiene que recibir en Noviembre la Autoridad Provisional de la Coalición (CPA en sus siglas inglesas). ¿Y para el agujero de los 4.000 millones no había ningún organismo de control? ¡Como para fiarse!
Observen también las sospechas de favoritismo que se producen a la hora de repartir los fondos de la Agencia Española de Cooperación (AECI): A finales de septiembre, según José María Mendiluce, experto de la ONU en ayuda humanitaria desde los tiempos de Bosnia y Kosovo, entre otras zonas, y actual eurodiputado, 3.5 millones de euros se repartieron entre ONG sin experiencia alguna en cooperación internacional, la Fundación Iberoamericana Europa (presidida por un diputado del PP) Mensajeros de la Paz (cuya presidenta de honor es Ana Botella), Promoción Social de la Cultura (del Opus Dei) o la Fundación Humanismo y Democracia (presidida por Javier Rupérez, embajador español en Washington). Todas son receptoras y administradoras de esos fondos públicos destinados a la cooperación.
De los 33.000 millones de dólares apalabrados en la Conferencia de Donantes de Madrid, solo una cuarta parte es ofrecida a fondo perdido y sobre varios años. El resto son préstamos que vendrán a incrementar la deuda externa de Irak que asciendo a 126.000 millones de dólares, entre los que una gran parte se deben a Francia y Alemania y no precisamente en armas como malévolamente se quiere hacer creer en los países de la Nueva Europa. Todo el mundo sabe que el armamento de Sadam Huseín procedía de la URSS antes y Rusia después (véanse los Kalashnikov en manos de la resistencia iraquí) y de los propios Estados Unidos y Gran Bretaña cuando apoyaban a Bagdad en su guerra contra Irán.
La falta de seguridad para los inversores. El hecho de que los contratos irán a manos de empresas norteamericanas que luego subcontratarán con quien les de la gana, hace poco probable de que España obtenga algo más que migajas. Como siempre, nos meten un gol ganador en la prórroga.
Hoy lunes se han producido más de 40 muertos y un sinfín de heridos por ataques de resistentes o terroristas (uno de ellos ha sido una ambulancia-bomba contra la sede de la Cruz Roja en Bagdad). En estas condiciones se ve dificil que empresarios se dediquen a emprender obras de reconstrucción cuando las destrucciones siguen a un ritmo endiablado.




