Desinformación en EEUU
En Estados Unidos, existen medios de comunicación de calidad y otros que responden a intereses muy particulares, no siempre económicos. Por ejemplo, el patriotismo está tan anclado en las mentes de los ciudadanos que cualquiera que realice una crítica que lo roce, es anatemizado ipso facto. En tiempos de Franco, quien no sacase la bandera española a los balcones de su casa un 18 de julio o un 1 de abril pasaba por ser un rojo peligroso, un vendepatrias. Cuantas gentes llegaron a aborrecer nuestra bandera por el uso partidista que hacía de ella la dictadura. Ahora, con nuevas generaciones que no vivieron aquellos aciagos tiempos en que se nos obligaba a saludar con el brazo en alto el paso de la bandera de España o la falangista, estamos viviendo tiempos en los que la enseña rojo y gualda vuelve a ser patrimonio de un clan, de un partido que, en cierta medida, es heredero de la dictadura, por lo menos en muchos de sus fundadores o hijos de los vencedores de la guerra civil. No estoy haciendo un reproche al Partido Popular por sus orígenes o inclinaciones hacia la derecha pero no comprendo que se acuse al Partido Nacionalista Vasco de imponer su bandera a todos los vascos y que el PP se apodere de la bandera de todos los españoles, incluso con escudos anticonstitucionales, que vemos ondear en la calle Génova en cuanto tienen algo que celebrar. No es de extrañar que, en manifestaciones de signo contrario, aparezcan banderas republicanas como esperada reacción. Estoy en contra de cualquier patrimonización de los símbolos partidistas.
Los ciudadanos de los Estados Unidos, que se informan mediante sus medios de comunicación de calidad, son una minoría. The New York Times, The Washington Post, Los Angeles Times son periódicos que tienen tiradas parecidas a El País, a La Vanguardia o al ABC, teniendo España una población más de 7 veces inferior a la de EE.UU.. Paul Kennedy, catedrático de Historia de la Universidad de Yale, ha llevado a cabo un interesante estudio en el que se puede apreciar que quienes solo han escuchado los informativos de la Fox Televisión o leen períodicos de millonarias tiradas como US Today tienen una idea errónea de lo que motivó la guerra de Irak y de quienes se oponen a la presencia de las fuerzas extranjeras ocupantes. Los artistas y los intelectuales norteamericanos han lanzado gritos de alerta contra esta guerra y han denunciado las mentiras del Pentágono, el Departamento de Estado y la Casa Blanca. Su voz acabará haciendo mella cuando el número de muertos y heridos siga aumentando como doloroso cuentagotas de sangre. Lo triste es que la verdad acaba resplandeciendo después de pagar un precio demasiado elevado.
La encuesta denominada PIPA, en sus siglas inglesas de “Programa sobre Actitudes Políticas Internacionales”, viene a descubrir, en el pueblo americano, creencias mayoritarias sobre premisas falsas. Estas son: la convicción de que Sadam Huseín poseía armas de destrucción masivas (muchos consideran que siguen escondidas en el desierto); que existían lazos muy estrechos entre el régimen del dictador iraquí y la gente de Al Qaeda y, finalmente, que la opinión pública mundial apoyaba la intervención estadounidense. Con esta información, el presidente George W.Bush alcanzó una popularidad del 70 por ciento entre sus compatriotas cuando decidió derribar ”al hombre que quiso asesinar a mi papá” (sic). Actualmente, ese respaldo se ha reducido al 48 por ciento y sigue descendiendo conforme ese pueblo, que vivía en la ignorancia merced a una poderosa máquina mediática manejada por la Casa Blanca y las empresas interesadas directamente en el conflicto (armas y petróleo principalmente), se va enterando de la realidad.
En 1898, el magnate norteamericano, Willliam Randolph Hearst, creador de la prensa amarilla, muy recordado por nosotros por decirle a su enviado especial a La Habana, ”usted ponga el pretexto que yo pondré la guerra”. La falsa acusación (reconocida hoy por los historiadores navales de EE:UU.) de que España había volado el buque de guerra Maine en el puerto de La Habana, provocó la guerra hispano-americana. Al American Journal, los españoles debemos la perdida de Cuba, Puerto Rico, Filipinas, Islas Marianas, Carolinas, Guam etc…..La tradición de un periodismo belicoso y exacerbadamente chauvinista ha llegado hasta nuestros días. Baste recordar el pretexto del dudoso ataque al destructor Maddox en la bahía de Tonkín que justificó la guerra de Vietnam. Murieron unos 47.000 soldados norteamericanos y otros 305.000 resultaron heridos en una guerra que los EE.UU. perdieron cuando la opinión pública americana empezó a ver la llegada masiva de muertos y heridos. La guerra inútil había durado más de una década y el prestigio de los estadounidenses quedó muy dañado con su salida precipitada de su embajada en Saigón. Curiosamente fueron las revueltas (con muertos) de los estudiantes de la Universidad californiana de Berkeley las que precipitaron la decisión de Gerald R. Ford de concluir la guerra que había costado 200.000 millones de dólares.
Una amable lectora, Melissa, me dice que, “por lo menos, hemos librado a Irak de un tirano que causó 8 millones de muertos entre sus conciudadanos. (….) y ¿acaso no causa un gran respiro conocer que ya no continuará la masacre de millones? En este momento, yo personalmente me alegro de que se haya llevado a cabo la invasión, qué bueno que un segundo Hitler haya caído. Si la razón fue el mismo temor con que Sadam insufló la mentalidad mundial, mejor que mejor. Cocinó su propio caldo. Una gran paradoja sin duda. Pero se comenzó a hacer justicia a los perseguidos de la tierra.”. Con toda su buena fe, Melissa muestra lo influenciada que está la población estadounidense por lo que les machacan los medios de comunicación de masa y eso que ella confiesa ser lectora asidua de periodistadigital.com cuyo futuro la preocupa tras la polémica que se ha producido en España entre periódicos impresos y digitales. La tendencia actual en EE.UU. es no mencionar las razones que provocaron la intervención (y que ya nadie considera verosímiles) y poner el énfasis en el hecho de que se ha liberado (?) un pueblo al que se le trae la democracia y la prosperidad en bandeja de plata gracias al altruismo occidental. ¿Por qué detenerse en Irak y no seguir derribando dictaduras sangrientas como Arabia Saudí, Corea del Norte, Myanmar (antigua Birmania), Zimbabwe, etc…?
No se si fue el padre fundador de los EE.UU. Thomas Jefferson quien dijo que ”prefería un país sin gobierno a un país sin prensa”. Lo que si dijo fue que se puede engañar a algunos todo el tiempo, a todos durante algún tiempo pero no se puede engañar a todos durante todo el tiempo. Lo trágico es que en Vietnam el engaño duró una década. Y en Irak nadie lo sabe.



