A José María Aznar, le debería de haber servido de lección lo sucedido a su amigo George W.Bush. Primero despreció la opinión del mundo entero para, después de cometer la pifia, suplicar ayuda a ese mismo mundo entero. El presidente del gobierno español eligió al poderoso amo del mundo porque le convenía sentirse protegido contra los posibles problemas de origen marroquí, como el del insignificante peñón de Perejil. Pero, tras elegir al tejano, decidió convertirse en su sombra y para demostrar su fidelidad, traicionó a nuestros amigos de la Unión Europea. Convencido de que el unilateralismo de Washington iba a triunfar en toda la regla y que él sería el hombre fuerte de Washington en Europa, José María Aznar dio la espalda a nuestro continente y lanzó la famosa carta de los ocho que iba a dividir la UE en vieja y nueva Europa. Era una apuesta innecesaria porque nadie le había pedido que renunciase a uno de los dos lazos, el trasatlántico y el paneuropeo. La UE, sobre todo el núcleo duro de Francia y Alemania, pretende construir una Europa que sirva de contrapeso, y aliada en plan de igualdad, con los EE.UU.. Tan pronto vio Bush que se había equivocado, que se había metido en un avispero, empezó a pedir ayuda a la denostada ONU y a esa vieja Europa.
La aventura bélica de Irak ha ido escandalosamente mal, como era de esperar. Y no hemos llegado al final de la tragedia aunque algunos hinchen el pecho considerando que lo que queda por hacer, después de la captura de Sadam Huseín, es coser y cantar. Mucho sudor y lágrimas faltan por aguantar en los meses que vienen. En nuestro país, algunos se acordarán peyorativamente del hombre que ahora hace mutis por el foro cargado de soberbia y arrogancia, como lo han descrito la oposión y algunos medios. Su testamento dice:¡Ahí os quedáis!. Mientras se marcha con paso torero, su claque pepera aplaude a rabiar al hombre que Bush menosprecia cuando, en en visita oficial a Londres, declara que el Reino Unido is our only true allied (es nuestro único aliado verdadero). Ni Italia ni España contaban para el ranger Walter, despues de haber actuado de comparsas. Aznar ha debido sentirse como ese viejo teléfono móvil del anuncio del que su dueña se deshace despiadadamente porque gasta demasiado.
Pero en Europa, a donde forzosamente tenía que ir para atender a la cumbre italiana, Ánsar se ha encontrado con que Chirac, Schröder y Blair, sin decirle nada, se reuníann para desayunar juntos antes de que empezasen las deliberaciones sobre la Constitución Europea. Nadie se acordó de invitarle. El trato que siempre tuvo España, dentro de la construcción de la UE, fue la de un país por el que todo el mundo sentía cariño y simpatía tras el fin de la dictadura franquista y el retorno de nuestro país al seno de la gran familia democrática europea. Había entre los seis de aquella Comunidad Europea (CE), el deseo de afianzar nuestros primeros pasos dándonos un papel superior al que nos corresponde por población o por tradición democrática moderna. Nuestro idioma y nuestra sangre nos hacían puente natural entre Europa y América Latina en la misma forma que Gran Bretaña lo es con Estados Unidos y Canada. En Niza, José María Aznar todavía no había traicionado la posición de la UE ante la guerra contra Irak ni había compartido con Bush el desprecio estadounidense hacia nuestro continente y las Naciones Unidas. Éramos un país simpático pero el hombre de la hosca expresión había decidido que teníamos que ser un país serio, tan serio como lo fue el franquismo donde dominaban los bigotes como el suyo.
La UE demuestra su necesidad siendo la entidad política que más se ha identificado con los deseos de su población y la de otros continentes. Hasta Gran Bretaña ha tenido manifestaciones mayoritarias en contra de la guerra de Irak. Por desprecio hacia las masas que pasean detrás de pancartas, Aznar dejó que el 90% de los españoles tuviésemos como representantes políticos, a nivel internacional, a Chirac y a Schröder. Pero testarudo, Aznar consideraba que los dirigentes de la vieja Europa y el mismo Papa Juan Pablo II, estaban equivocados. Copiando a su amigo Fidel Castro, nos dice a todos: “la historia me absolverá”
Conforme Bush lanzaba llamadas pidiendo ayuda, y su escudero le organizaba una lastimosa Conferencia de Donantes, la vieja Europa y la ONU aumentaban sus condiciones para responder al S.O.S. Entonces Washington hacía dos gestos contradictorios: declaraba que Francia, Alemania, Rusia y Canadá no podrían beneficiarse de los millonarios contratos de reconstrucción y les suplicaba que redujesen la enorme deuda que Irak tiene con ellos, especialmente con Francia y Rusia. Los países concernidos han prometido estudiar el asunto a través del Club de Paris que se ocupa de las deudas entre Estados. Pero Aznar seguía haciendo el gallito tejano denunciando a Francia y Alemania por no haber respetado el 3% de déficit presupuestario que exige el Plan de Estabilidad y Desarrollo. La coyuntura económica adversa ha hecho que estos dos países, donde sí se tiene en cuenta la opinión y el bienestar de sus habitantes, hayan optado por desentenderse del déficit y no exigir drásticos sacrificios a sus ciudadanos. Aznar ha logrado el déficit cero, incluso superávit, pero a costa de cortar servicios públicos y mantenimiento de infraestructuras deficitarios. A estas fechas del año 2003, el 70% del presupuesto de I+D no ha sido gastado y 1600 investigadores españoles escriben una carta abierta pidiendo que no se dedique la tercera parte a investigación militar. Hace unos años, le dije a una sobrina carnal que es bioquímica e investiga en la Universidad de Paris, que regresase a España porque estaba cambiando favorablemente la opinión del gobierno hacia la investigación pura. Me dijo que sus becas españolas habían sido cortadas y que vivía con las del gobierno francés. No regresó e hizo muy bien.
En este último trimestre, bajo presidencia italiana, se discutía cual sería la candidatura única que se presentaría para el ITER, el proyecto de investigación más importante después de la estación espacial internacional. Se trata de poder crear artificialmente un pequeño sol en la tierra. Frente a Canadá y Japón la UE quería presentar un solo candidato pero frente al francés de Cadarache (Costa Azul), España ofrecía Vandellós (Tarragona) donde el cierre de la central nuclear representa un problema económico importante. La revancha de la vieja Europa no se ha hecho esperar. Incluso con el arbitraje de Gran Bretaña (Aznar contaba con Bush y Blair para sacar adelante su candidatura) Francia ha ganado. Nuestra actual política científica nos condenaba por adelantado el resultado. Cadarache queda como única candidata de la UE a los 4.500 millones de euros de inversión, atraerá al sur de Francia 3.000 científicos de todo el mundo y creará 10.000 puestos de trabajo directos. El viento ha cambiado para España. Ahora que somos un país serio, nadie nos respeta. Nuestras abuela noss decían siempre que se cazan más moscas con miel que con vinagre. Como se sabe, Aznar no tenía abuela.
Pero Aznar no había calculado todas las bofetadas que todavía podía recibir nuestro país de parte de esa vieja Europa. Para empezar, el peso que nos concedía el Tratado de Niza, lo modificaba la Constitución Europea que Giscard d´Estaing, capitaneando un millar de asesores de todos los paises miembros, incluidos españoles de los principales partidos, ha elaborado durante un año. El CIG (Conferencia Intergubernamental) que debía estudiar esta Constitución no ha escuchado las reclamaciones de España y Polonia que querían mantener el peso que les concedió Niza. Es evidente que la construcción de la Unión Europea se ha hecho derogando anteriores normas porque hay que adaptarse aun mayor número de paises, ahora a 25 naciones y luego a 30. Siempre se ha procurado no lesionar los intereses de nadie y se tuvieron especiales cuidados para con la España recién rescatada del franquismo (que no de todos los franquistas), la España simpática que no le gusta a Aznar. Lo mismo se hacía con Polonia liberada del comunismo hace poco. El presidente español dice que estuvo abierto a todas las ofertas y esperó confiado el as de la manga de un bufón como Silvio Berlusconi, el que estuvo en la boda de Ana y Alejandro. Fracasó e intentó echar la culpa a una Polonia que no tiene derecho de veto hasta el 1 de Mayor de 2004 pero ¿qué importa una mentira más o menos? Desde que aceptó el papel de mayordomo de Bush, Aznar no ha parado de mentir al Parlamento y al pueblo español. El nuevo reparto de poder es justo, sin concesiones especiales que hubiésemos obtenido de no haber tomado partido por la superpotencia americana en detrimento del contrapeso que Europa quiere construir para un mejor equilibrio mundial. Ese poder que reclama Aznar no es para construir una Unión mejor sino para asegurarse una minoría de bloqueo. Así podría impulsar su deseo de que se mencione el cristianismo en el frontispicio de la Constitución Europea, se podría prohibir investigar con células madre y se colocarían grandes crucifijos en las clases de todos los colegios, especialmente los públicos. De ahí a pedir la oración antes de empezar el día lectivo solo hay un paso. ¿Y el “creacionismo” frente a la “teoría de la Evolución”?
El problema de Aznar es que, a contrapelo de sus conciudadanos, ha adoptado el fundamentalismo cristiano de George W-Bush y considera que hay una civilización basada en el cristianismo amenazada por otra llamada Islam que utiliza el terrorismo para combatir nuestra forma de vida. Quiere imponer la mención del origen cristiano de Europa cuando nuestro cimiento es netamente griego y panteísta y redescubrimos a Platón y Aristóteles gracias al árabe musulmán cordobes y a la Escuela de Traductores de Toledo. Para demostrar cómo nos alejamos de la Unión Europea, baste comparar las actitudes de Chirac contra el porte de signos religiosos en la vestimenta cuando se atienda a la educación pública en Francia y el programa obligatorio de enseñanza religiosa en la educación española, privada o religiosa donde se enseñará que la sexualidad tiene por fin la reproducción y que la familia decente es solo la que ha pasado por la vicaría. No importa que el Papa haya estado contra la guerra y Aznar a favor. Se le hace caso solo para lo que interesa a un antiguo estudiante del colegio del Pilar. Ya ven que ni Cascos escucha lo que dicen las lecciones de religión sobre la indisolubilidad del matrimonio.
Pero aquí no concluyen las represalias por la actitud española. A la carta de los ocho que redactó en enero Aznar contra Francia y Alemania, le sucede la carta de los seis, suscrita por Alemania, Francia, Reino Unido, Holanda, Austria y Suecia. En ella se dice que los contribuyentes netos a las arcas comunitarias no están dispuestos a gastarse el 1,27% del PIB de la Unión y que se quedarán en el 0,98%. Evidentemente los más perjudicados serán España y Polonia. Además, pocos argumentos tiene Aznar despues de haber presumido de que franceses y alemanes no se habían esforzado en reducir su déficit. Ahora lo quieren hacer. Un castizo del modelo José Mari diría que ¡donde las dan las toman! La carta de los ocho, en enero de 2003, representaba un acto de traición contra la Unión Europea. Solo Polonia, candidata a ingresar en el club en mayo 2004, acompañó a nuestro país. Tras el error de haberse metido en una guerra innecesaria despreciando al cartel de los chocolateros, como los llamó Bush, y a las Naciones Unidas, con una posguerra mal organizada y más cruenta que la guerra misma, se apela a la ayuda de Francia, Alemania, Rusia y Canada. Las condiciones que imponen estos paises son razonables pero Bush solo pide sumisión. Mientras tanto, la población iarquí apede penurias de todos tipo y comprueba como ha empezado a faltarle carburante teniendo las segundas reservas mundiales de petróleo. Según la Convención de Ginebra, esa población está a cargo del país, o paises. que han invadido Irak, José María Aznar ha visto como el interlocutor de EE.UU. en la UE, no es España sino, como siempre, Gran Bretaña. Descolgado pues de un papel protagonista en esta comedia de los horrores, el gallito de pelea como lo consideran algunos sudamericanos, ha probado la hiel de la soledad más absoluta. Lejos queda el rancho tejano de Crawford y la declaración de las Azores. También es verdad que se olvidaron las pancartas y las manifestaciones contra la guerra y el chapapote.
A Aznar le han credido los enanos del circo. Es evidente que, a nivel internacional, George W.Bush era el árbol al que el presidente del gobierno español quería arrimarse. ¿No había Colin Powell resuelto de un telefonazo el asunto del peñón de Perejil? Pues otra llamadita a Chirac y el ITER venía a traer dinero y a dar trabajo a la ciudad tarraconense. Ya hemos visto el resultado del ITER y de la cumbre hispano-marroquí. Y Bruselas ha sido el desastre para la presidencia italiana porque no se pueden dejar los asuntos de un continente a un auténtico payaso fabricante de chistes malos cuando no ofensivos. El apoyo de Polonia, el único que llevábamos a tan importante encuentro (aunque Aznar creyese que Blair y Berlusconi apoyarían sus tesis), se disolverá como un terrón de azúcar en un vaso de agua tan pronto compare Varsovia quién puede contribuir más al desarrollo polaco, Alemania o España.
José María Aznar, con su cartera negra saliendo del hemiciclo tras despedirse solo de los suyos, presentaba la imagen patética de La Muerte de un Viajante. Cartera negra, negro pelo de raya trazada con cartabón, negro bigote, que en Chaplin ponía énfasis de desgraciado, pequeño rencor negro hacia sus adversarios políticos que siempre vio como enemigos. Toda una despedida de hombre cansado. Una forma de decirnos a todos: ¡Qué os den por saco!. La boda de Ana Aznar Botella con la joven promesa del tráfico de influencias, Alejandro Agag, en el tétrico monasterio de El Escorial, define al presidente del gobierno. Tan sombrío es que Gaddafi ha preferido guardar su declaración de renunciar a las armas de destrucción masiva para el sonriente Tony Blair y regalar un caballo a Aznar para facilitar su marcha. Será curioso saber cual será el futuro profesional que, en secreto, aguarda a la familia Aznar después de ese horrible palacete de la Moncloa. Los que hablan de la Fundación del PP se equivocan. El aspira a muchísimo más. Berlusconi, Blair, Bush, las tres “B” que siguen a la “A”, proveerán el futuro empresarial del Hombre de Castilla y León. El trabajo que le aguarda nos servirá para descifrar algunos de los enigmas que acompañaron sus desastrosas decisiones pasadas.
Si Rajoy aspira a gobernar este país, tendrá que hacer con respecto a Aznar lo que el rey hizo con la Ley de Sucesión de Franco. Deshacerse de hipotecas. Reconstruir nuestras relaciones con la UE, con Marruecos, con América Latina y guardar con EE.UU. un respeto prudente. De este modo estaremos con las poblaciones y no con los gobernantes. Que no tengamos que volver a escuchar en México lo de ¡Gachupines fuera!