3 Diciembre 2003

Don Tancredo Aznar

Archivado en: General — Enrique Meneses @ 23:23

Con la misma tenacidad que pedía insistentemente a Felipe González que se fuese, José María Aznar nos repite que lo que se combate en Irak es el terrorismo internacional. No hay quien le apee del burro. Para él todos los terrorismos son iguales, ergo ETA debe ser combatido por todos los medios. ¿Está pensando en que George W.Bush le preste la 82 División Aerotransportada? Que recuerde lo que le sucedió a la retaguardia de Carlomagno en Roncesvalles donde murió Roldán, no por manos musulmanas sino vascas.

Su empeño en confundir terrorismo y resistencia se explica al principio porque creyó que todos los españoles estaban sensibilizados como él en la lucha contra ETA y le comprenderían mejor. Las encuestas le demostraron que 93% de sus compatriotas no creían en la existencia de armas de destrucción masiva ni en lazos entre Sadam Huseín y Al Qaeda o con la resistencia palestina. Lo mismo que Bush declara que Sadam Huseín quiso asesinar a su papá y no perdona al sátrapa de Tikrit, Aznar debería decirle a los españoles que estamos en Irak porque un día ETA quiso matarle y se llevó un susto impresionante. En 1947, un judío llamado Menachem Begin era considerado por los británicos un terrorista, militante del terrorista grupo Irgun Zvai Leumi. En 1977 alcanzaba la victoria política con el Likud y constituía el gobierno que habría de firmar la paz con Egipto en 1979. Un año más tarde, Anuar el Sadat y él obtenían el Premio Nobel de la Paz. Conviví cuatro meses en 1957 con Fidel Castro, Ernesto Ché Guevara y un centenar de hombres que Batista consideraba bandidos y terroristas y hoy ocupan el poder en la isla desde hace 45 años. Algunos de aquellos considerados entonces terroristas, como Huber Matos, viven ahora en Florida y se llevan muy bien con JEB Bush. Alguien debería ampliar los conocimientos del señor Aznar que, en geopolítica e Historia contemporánea de Oriente Próximo y Caribe, se limitan a un curso intensivo por correspondencia. Sobre todo que no le aclare las ideas Gustavo de Arístegui si no queremos que la empanada del presidente se convierta en hogaza.

Jim Hoagland, compañero de Aznar en el curso por correspondencia de CEAC, más que terroristas, considera a los atacantes de un convoy americano que transportaba unos millones de dólares de la paga de los militares destacados en Irak, como bandidos. Para el imaginario infantil de los americanos, aunque sean periodistas del Washington Post, el viejo Oeste y los ataques a la diligencia de la West Fargo, siguen vivos en la realidad iraquí de hoy. El sheriff y sus ayudantes impidieron el asalto a la diligencia dejando decenas de bandidos muertos, algunos de 12 años.

Suponiendo que en 1945, los Aliados hubiesen decidido acabar con un régimen que había producido un millón de muertos y fué apoyado por los famosos líderes del terrorismo mundial, Adolfo Hitler y Benito Mussolini, y que hubiesen invadido España, tras intensísimos bombardeos de nuestras ciudades, para traernos la democracia ¿que hubiese sucedido? Lo más probable es que pocos hubiesen aceptado aquella situación y se hubiesen echado al monte, a practicar un tipo de lucha, la guerrilla, cuyo nombre ha pasado en español a todos los idiomas, contra las fuerzas anglo-americanas. Washington y Londres hubiesen llamado a esos guerrilleros españoles que se opusiesen a la democratización impuesta por terceros: terroristas.

Para que vean lo complicado que es el asunto, nadie se pone de acuerdo en la denominación del enemigo:¿Terroristas? ¿Bandidos? ¿ex Guardias Republicanos de Sadam Huseín? ¿Resistentes? ¿Insurgentes, como los denomina parte de la prensa americana? ¿guerrilleros? Según la definición que se adopte se tendrán que tomar medidas diferentes. Por ejemplo, si para Aznar el terrorismo es el origen de todas las muertes que se producen violentamente en Próximo-Oriente, igual que en Euzkadi ¿Habrá que utilizar las mismas armas para combatirlo en España que en Irak? Si para el 85 por ciento de los españoles la guerra de Irak no ha resuelto nada sino que ha empeorado todo (lo ha dicho hasta Ana Palacio) ¿Se le puede decir a ese pueblo que estamos allí para imponer una democracia contra el deseo del 80% de los iraquíes que no quieren tropas extranjeras y las consideran fuerzas de ocupación (encuesta sociológica, Universidad de Oxford, Noviembre 2003)? ¿Es posible que solo don Tancredo Aznar tenga razón? Antes, los manicomios estaban llenos de enfermos que se creían Napoleón y hasta Dios. Menos mal que se suprimieron esos establecimientos porque iban a empezar a aparecer enfermos que se creyesen Aznar lo mismo que van a nacer cientos de miles de niñas llamadas Leticia, con “z”.. Personalmente creo que el atentado de ETA que sufrió Aznar en Madrid, le dejó marcado de forma obsesiva y no se le debe de juzgar por eso. Es una experiencia traumática. Otra cosa es que sea justificable a la hora de mandar españoles a una guerra por resentimiento que nada tiene que ver con los problemas del Oriente Próximo.

Si en vez de terrorismo fuese resistencia, sin dejar de combatir los actos de agresión, se pondría el énfasis en hacer comprender rápidamente a la población de Irak que sus condiciones de vida iban a varíar dramáticamente en pocas semanas. Aunque sea bajo el fuego enemigo, es preciso restablecer el agua potable, la electricidad, los teléfonos, unos medios de comunicación libres,el suministro de gasolina (¡es iróníco que Irak sea el segundo productor mundial!), poner a funcionar las escuelas, los hospitales, alistar hombres que se quedaron sin trabajo por la guerra, para realizar tareas retribuidas de reconstrucción de viviendas, reparación de carreteras, etc. Reconstituir los cuerpos de bomberos, la policía, los servicios sanitarios, el profesorado desde la primaria a la Universidad. En una palabra, menos patadas en la puerta de los hogares de los ciudadanos, menos adultos reducidos a fuerza de culatazos y niñas esposadas.

Algunos piensan que el llamamiento de Rodríguez Zapatero para que se involucren en la reconstrucción de Irak la Liga Árabe y la Conferencia Islámica, es un gesto inútil porque ambas organizaciones regionales no son democráticas. El diablo, que es el menos demócrata del universo de todas las religiones, si puede ayudar a salir del atolladero, debería ser bienvenido por un Aznar que, con los brazos cruzados y voz cada vez más mayestática, rodeado de un coro de incondicionales bien distinto de las plurales voces socialistas, afronta el Destino sin dar su brazo a torcer. A eso se le llama infalibilidad papal aunque el Papa, Juan Pablo II ya se pronunció repetidamente contra esa guerra estúpida y sin sentido.

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