¡… Y además le regalamos un peine!
Es curioso ver como los políticos se acuerdan de las promesas incumplidas en el último cuatrienio y, además, hacen otras nuevas como para hacerse perdonar las de las anteriores elecciones. Unos debates que dejaron de existir después del de 1993 entre Felipe González y José María Aznar, ahora se regularán por ley si gana el PP que los ha rechazado durante una década y sigue haciéndolo. Los 7.000 puestos de policía convocados en 1996 no se contrataron para ahorrar pero ahora nos prometen 32.000 en 4 años…..8.000 por año! Se toca a todos los sectores de la vida humana. Lo que no se hizo en los últimos 4 años se hará en los próximos….¡lo juran! Esta vez va de verdad. Y para dar credibilidad a la cosa se inaugura un aeropuerto con dos años de anticipación para que los salientes Aznar y Cascos se coloquen medallitas y alarguen su currículo vital. Ana Pastor acude a la costa gallega para ver un paisaje donde se construirá algo estupendo que no hemos visto ni sobre planos.
¿Y no hicieron lo mismo los socialistas? Desde luego, pero también heredaron un país menos desarrollado y con viejos problemas de vertebración sin resolver desde los tiempos de Ortega y Gasset. También Adolfo Suárez lo tuvo crudo al recibir una España con un millón de ciudadanos fuera del país por exilio político o emigración económica. Tasas altas de inflación o de paro han ido descendiendo con los años y con los diversos gobiernos de la democracia. Es lógico y ley de vida que si ganan los socialistas, se encuentren con menos inflación que la que dejaron al PP en 1996 y con una ETA muy debilitada. Estos tantos se los apunta el PP y no reconocerlo es tener mala fe. Pero también es cierto que el PSOE aguantó un regreso masivo de españoles y ello no contribuía a disminuir el paro. También participó este partido en la redacción de una Constitución en la que no solo no participaba el PP sino que su líder carismático, José María Aznar la combatió desde las páginas de un periódico riojano. Ver como se ha apoderado ahora de esa Constitución de todos y de esa bandera de todos y del patriotismo de todos, da un poco de vergüenza. Un partido que se queja de la cantidad de voces diferentes que hay en el PSOE, por ejemplo la de Rodríguez Ibarra o la de Pasqual Maragall, está compuesto por facciones que fueron partidos en su día, como la democracia cristiana o los residuos añorantes del tardo-franquismo. El mérito de José María Aznar ha sido aglutinar esas fuerzas dispares de la derecha con el eslogan de Alfonso Guerra: ”¡El que se mueva, no sale en la foto!”
Cada facción de las que se compone el PP, tira de su carro y el Gran Manitú da a cada una algo de lo que le pide. La Iglesia Católica, una más de las religiones que coexisten en España según la Constitución, impone una educación religiosa o, como segunda opción, una de Historia de las Religiones o de las Ideas Religiosas que, también versa sobre la misma tradición católica de la España de Isabel y Fernando. Además, como puntúan esas materias igual que si fuesen Ciencias Naturales cualquiera sabrá si el chico ha sido buen católico o ha desdeñado las enseñanzas del Evangelio. Es una agresión a la Constitución que no obliga a ningún ciudadano a declarar sobre sus opciones religiosas o políticas. Pero hay más: acabamos de ver cómo la clonación con fines terapéuticos realizada en la Universidad de Seúl ha sido inmediatamente condenada por la Conferencia Episcopal, la misma que nombra el profesorado religioso en nuestros colegios. ¿Qué hará el profesor de biología de esos mismos alumnos? ¿Contradecir al profesor de Religión? ¿Alentar a los jóvenes futuros investigadores a proseguir una carrera de investigación de las Ciencias de la Vida?
Los franquistas tienen su parte de apoyo por parte del PP. Tienen una Fundación Francisco Franco que costeamos todos pero que no ofrece a la investigación histórica ninguna libertad de acceso. Profesionales como Javier Tusell y otros lo han denunciado desde hace años. Si recuerdan, cuando se pide que el Parlamento condene el alzamiento que derrocó al régimen republicano legalmente constituido, la mayoría del PP echa abajo cualquier atisbo de condena, aunque sea de palabra. Eso ya no ocurre ni en Chile ni en Argentina. No digamos cuando se le pide al gobierno que colabore en las investigaciones que, de forma privada, se llevan a cabo en las fosas comunes del franquismo. Eso sí, las victimas de las hordas marxistas se llevan a los altares en Roma en un trueque de favores entre el papa polaco y nuestro gobierno. Y allí están varios ministros de frac dispuestos a disfrutar de la beatificación de sus victimas de la República. Hasta los alcaldes del PP suelen oponerse a los cambios de nombres de las calles que recuerdan la dictadura y las estatuas ecuestres del Caudillo siguen en su sitio en muchísimos lugares.
En la forma en que votan las gentes del PP se nota una unanimidad agobiante pero ello no significa que no existan las tendencias y opiniones que corresponden a cualquier partido político. Entre la vida sentimental de un Álvarez Cascos y Rouco Varela hay una vasta gama de actitudes ante la sexualidad y el matrimonio. De la concepción jacobina del gobierno que tiene José María Aznar y la descentralizada de Manuel Fraga Iribarne, que considera a los presidentes autonómicos como parte de ese Estado, hay total discrepancia, casi federalismo. Contemplar la acritud de Aznar hacia Fidel Castro y la amistad del gallego con el cubano, muestra la variedad de matices que se encuentran en el seno del PP en cuanto a la política exterior. Esto se reflejó en el 93% de españoles que se opusieron a la guerra de Irak. Se puede decir que casi la mitad de ese porcentaje era del PP o afines y opinó lo mismo que las demás fuerzas políticas españolas.
En el zoco que se monta con motivo de las elecciones, la lluvia de ofertas demuestra una competencia desordenada y plagios escandalosos. Nadie propone resolver los problemas que ocasionan las catástrofes como la del Prestige. Adolfo Suárez tuvo el Urquiola, Felipe González su Mar Egeo. Cada cual se defendió con el ¡Y tu más! del colegio. Ninguno estableció los medios para disponer de barcos succionadores del crudo vertido ni redactó protocolos internacionalmente aceptados para dar cobijo a petroleros en peligro. El afán de privatizar nos obliga a que funciones, que nunca debería ceder el gobierno, pasen a ser competencia de empresas cuya meta es el afán de lucro. Si los noruegos tuvieron la sensatez de romper el contrato con el Yacolev 42 porque sus técnicos consideraron que el aparato no reunía las condiciones internacionalmente aceptadas en la aviación comercial ¿por qué nuestros excelentes mecánicos de aviación no tuvieron nada que decir en esas contrataciones del Ministerio de Defensa? Hablar ahora, en plena campaña, que la preocupación del pueblo español es el señor Carod Rovira y no la guerra de Irak es olvidarse de que 1.300 familias si se preocupan por sus familiares embarcados en una guerra que no ha querido el 93% de los españoles. Es evidente que el Pacto Tripartito preocupe a los estrategas del PP. Cataluña es mucha Cataluña y si se necesitan apoyos en caso de no alcanzar la mayoría absoluta, el PP se las vería para reconstruir viejas alianzas con el PNV o con Ciu. Incluso Coalición Canaria se lo pensaría. Pero para quienes queremos ser solidarios, nos preocupa más las posibles bajas que nos esperan en Irak. También la falta de competitividad de nuestras empresas y sus exportaciones, la deslocalización, la seguridad ciudadana, la accidentalidad en el trabajo, la corrupción y las corruptelas, el acoso sexual a las mujeres, etc…
Finalmente, hay quien cree que todos los partidos son iguales, que no hacen lo que prometen. La diferencia es que la oferta de los socialistas lleva ocho años sin poderse poner en practica y que la del PP nos recuerda que llevan ocho años sin haber hecho lo que ahora quieren hacer en los próximos cuatro. Es una gran diferencia. Sobre Rodríguez Zapatero puede haber dudas. Sobre Mariano Rajoy no hay ninguna. Es el Carrero Blanco de Aznar. Como buen gallego, no se sabe si sube o baja. En este país tenemos experiencia sobre este asunto.




