Señor Aznar, esto es historia
El revuelo que se ha producido tras las declaraciones de José Luis Rodríguez Zapatero, de retirar las tropas de Irak si la ONU no se encargaba de reconducir la situación en el país, ha provocado internacionales aplausos o condenas. Se trataba de un punto de su programa electoral bien conocido de los españoles. La matanza de la Estación de Atocha con sus 202 muertos y más de un millar y medio de heridos, dejó al mundo anonadado pero algunos están más sonados que otros. Europa sabe más del Próximo Oriente y de terrorismo que Estados Unidos pero una fuerte presencia judía en todos los estamentos de la sociedad, desde las finanzas, los medios de comunicación, la política o las artes, hacen que la visión del viejo problema israelo-palestino se vea de forma distorsionada. En el origen del terrorismo internacional hay variadas causas como son la pobreza, la incultura, el despotismo y las desigualdades entre el pueblo árabe y sus dirigentes pero también una falta de severidad de las grandes potencias hacia los dos pueblos semitas que viven desde 1948, y antes, bajo la Lex Talionis del Código Hamurabi (1750 a.C.). No se pueden resolver problemas enquistados, en nuestro siglo, con el ojo por ojo y diente por diente que no permite finalizar nunca las hostilidades entre Israel y los palestinos. El integrismo islámico se ha nutrido durante décadas de los agravios padecidos por sus correligionarios de ese rincón del Mediterráneo donde nacieron las Tres Religiones del Libro del mismo modo que los cristianos del siglo XI se lanzaron en cruzadas para reconquistar Jerusalén hasta 1270. Del mismo modo hay oleadas de musulmanes que acuden en defensa de la misma Jerusalén por razones parecidas. En vez del Santo Sepulcro es la Mezquita de Al Aksa pero la motivación es la misma. En España, Abraham vivió su máximo esplendor entre los siglos VIII y XIV. Fueron siglos de guerrear pero también de convivir y crear ciencia, literatura, filosofía, arquitectura y agricultura. La Escuela de Traductores de Toledo era un modelo de convivencia que ha sido resucitado hace unas décadas con más entusiasmo que medios y publicidad.
Francia, Alemania, Gran Bretaña (y pronto España), tienen fuertes poblaciones musulmanas instaladas en sus países. La guerra de los Balcanes ha servido de ejemplo de la catástrofe que pueden representar, en el corazón de nuestro continente, las guerras entre civilizaciones que sugiere Samuel P.Huntington. No hay tal cosa, solo hay una civilización que pasa la antorcha de un lugar a otro de la tierra. La pólvora y la brújula de China, el Cero de la India que nos traen los árabes con las obras de los filósofos y matemáticos griegos hasta las orillas del Darro y el Guadalquivir. Averroes, Maimónides, Séneca son gente nuestra, de Andalucía. Sin esos precursores, no veo donde estaría la Ciencia o la Filosofía de hoy. Un lector que discrepaba conmigo, me dijo que yo parecía anti- norteamericano pero que me aprovechaba de internet, un invento de los EE.UU., para criticarlos. Le contesté que no soy anti-americano pero si anti-Bush y cualquier forma de Integrismo cristiano como tampoco soy anti-judío pero considero a Sharon tan nefasto para Israel como el Arafat de hoy para los palestinos. Si se resuelve el dilema de dos Estados, una capital, personas con el talante de Isaac Rabin o el Arafat que consiguieron el Nobel de la Paz, podrían solucionarse muchos de los problemas que mantienen al mundo en pie de guerra. España, a 14 km de Marruecos no puede seguir ciegamente políticas diseñadas en Washington, por muy amigos que seamos del pueblo americano. Los EE.UU. invocan siempre los intereses superiores de su país pero José María Aznar se olvidó que nuestros intereses, en la lucha contra el terrorismo islámico, están más cerca de los millones de musulmanes de Alemania, Francia, Reino Unido o de los Balcanes que de las petroleras tejanas. Al contrario, los problemas con México son mucho más sensibles para Bush y Fox que para la Unión Europea. El Río Grande para ellos es nuestro Estrecho de Gibraltar para nosotros. Ambos tenemos nuestros espaldas mojadas.
Aznar, en un empeño digno de mejor causa, ha querido hacer de nosotros un país serio que diese en las narices a quienes dudaban de nuestra capacidad de alcanzar el déficit Cero. Una vez cumplido, deberíamos haber cesado en nuestras críticas a dos países que se distinguieron a la hora en que salíamos de la dictadura a la democracia y que no cumplieron con el Pacto de Estabilidad y Desarrollo. Nosotros lo conseguimos vendiendo empresas estatales y disfrutando de unas ayudas de Bruselas que consiguió el pedigüeño de González en Dublín. Un 25% de esta era y es dinero alemán. Cualquiera sabe que cuando el león sestea, no se le debe pellizcar el rabo. Lo que obtuvimos en Niza cuando éramos un pueblo simpático no nos lo han respetado en la Constitución Europea ahora que somos un país serio. Puede que con Rodríguez Zapatero mejoremos lo que Aznar no podía conseguir si los demás socios grandes (incluido el Reino Unido con Tony Blair) se oponían a que lo tuviésemos: 27 votos frente a los 29 de Alemania con el doble de población. Estados Unidos está furioso con nosotros pero Europa, con quien tenemos el 75% de nuestros intercambios comerciales frente al 10% con los primeros, está encantada del resultado de las elecciones.
El Trío de las Azores consideraba que la ONU era y es un estorbo para llevar a cabo una política exterior de corte Imperial. José María Aznar y Tony Blair estaban dispuestos a ser los arietes de George W.Bush, acompañados por subalternos como Berlusconi o Durao Barroso, en una aventura desautorizada por el Consejo de Seguridad de la ONU. Ahora que la coalición ha creado un caos en Irak y que los norteamericanos llevan 600 muertos desde que el inquilino de la Casa Blanca anunciase el fin de la guerra, la ONU es la única capaz de establecer una apariencia de orden en Mesopotamia. Pero ya hay muchos que dicen que el mando militar, forzosamente, tendrá que ser norteamericano por la cantidad de hombres que tienen involucrados en aquel país. Recuerdo al general canadiense E.L.M. Burns que realizó una labor excelente en la separación de combatientes en el Sinaí durante la guerra de Suez (1956). Guardo con cariño mi carné, el nº 14 de corresponsal, acreditado ante el Estado Mayor de la UNEF (United Nations Emergency Forces) y recuerdo nuestra entrada en Gaza a medianoche mientras los israelíes todavía no habían abandonado la ciudad. Una fuerza de interposición similar, que incluya tropas árabes o, por lo menos musulmanas, una colaboración eficaz de los servicios secretos de los países islámicos, son elementos que pueden reconducir la situación. Siempre que EE.UU. rebaje su arrogancia y se deje ayudar. Lo mismo entre Israel y los palestinos que deberían aceptar esa fuerza de interposición de la ONU.
Pero no hemos llegado al final del vaso de hiel. Primero fue Bush que cubrió sus mentiras acusando a la CIA de haberle brindado la información que le sirvió para tomar decisiones equivocadas. Luego fue el MI6 británico el que echó chispas al verse acusado de haber dado datos erróneos a Tony Blair. Aznar en una entrevista televisiva decía que todos los gobiernos tienen sus propias fuentes de información aunque luego Ana Palacio afirmaba que el gobierno solo decidió sobre la base de las resoluciones de la ONU emitidas durante 10 años contra Sadam Huseín. Otros miembros del gobierno decían que nos informaba el CNI de Jorge Dezcallar. En el atentado de Atocha, tal y como muestran los dos documentos desclasificados por el gobierno en funciones para probar que no mintió sobre la cronología de las investigaciones la víspera de las elecciones, aparece el CNI como un organismo menos eficaz que los servicios de información de la Policía Nacional y de la Guardia Civil. Habiendo perdido 8 hombres en Irak, tenemos que confiar en el CNI pero este servicvio de Inteligencia se suma a sus colegas que orientaron a los tres mandatarios de las Azores. Los tres gobernantes se están cubriendo las espaldas y echando la culpa, a sus respectivos servicios de información, de todas sus declaraciones engañosas o claramente, mentirosas. Según el CNI, había tres documentos sobre las investigaciones realizadas tras la matanza del 11-M. ¿Dónde está el tercer documento? ¿Por qué no se desclasifica? Elaine Sciolino, en el The New York Times escribe el 16 de Marzo: Many in Europe Suspect Spain Misled Them About Attackers (Muchos en Europa sospechan que España les mal informó sobre los atacantes). El CNI, la CIA y el MI6 ¿se dejarán acusar de incompetencia por no haber sabido hacer lo que nuestra policía y Guardia Civil han realizado brillantemente y en un tiempo record?
Aznar quería sacar a España del rincón oscuro de la Historia. Rodríguez Zapatero está haciendo Historia habiendo roto el lazo de vasallaje con EE.UU. a la vez que ofrece el de colaboración trasatlántica de países soberanos e independientes. Europa se encuentra reforzada y Madrid viene a unirse a las tesis de Francia y Alemania que no se negaron a mandar fuerzas a Irak pero querían que estuviesen bajo bandera de la ONU. Con ello, la UE y los millones que se opusieron a la guerra, muestran su sintonía y están dispuestos a sacar a EE.UU. del merdé en el que se encuentran. Es más de lo que podían decir Bush, Blair y Aznar hace un año, cuando se bastaban a sí mismos para comerse a Bin Laden crudo.




