Ejército, CNI o policía
Los acontecimientos, desde el 11-M con 191 muertos y más de un millar de heridos, hasta el asalto de un piso de Leganés, junto con la captura de dos docenas de involucrados en los atentados y el suicidio de 6 activistas islamistas, han venido a plantear varios interrogantes a los españoles. ¿Si nuestras tropas han ido a Irak en misión humanitaria ¿como se explica que se encuentren acantonados y siendo objeto de provocaciones por parte de la población chií? ¿No era una tranquila zona hortofrutícola, como nos decía Federico Trillo? ¿No estábamos reconstruyendo escuelas, restableciendo el suministro eléctrico y formando cuadros para la democratización del país, como nos aseguraba Ana Palacio? El Centro Nacional de Inteligencia (CNI), ha perdido nueve hombres en Irak cuando pretendían prevenir peligros para nuestro contingente hispano-centroamericano.¿Como es que no han alertado del peligro de atentado de la Estación de Atocha? ¿Es cierto que el tercer informe, que se dice enviaron a la Moncloa, (los dos desclasificados por el gobierno solo mencionaban la pista de ETA) alertaba de la autoría islámica y abandonaba la pista etarra? Nos encontramos ante la paradoja que los servicios secretos encargados de prevenir ataques contra nuestras fuerzas en Diwaniya y Nayaf no lo hacían para proteger a nuestra población. Mientras la ciudadanía aplaude la rapidez y eficacia de la intervención de nuestras Fuerzas de Seguridad, todavía nos preguntamos qué tarea ha desarrollado el CNI en Irak y fuera de ese país, sobre todo teniendo a Jorge Dezcallar como jefe después de que fuera Embajador de España en Rabat. También se dice que la colaboración marroquí en la identificación de los miembros del Grupo Islámico Combatiente Marroquí fue decisiva. Entonces nos encontraríamos ante lo que muchos hemos sostenido desde hace años, que al terrorismo se le combate con servicios de inteligencia adecuados y fuerzas de policía especiales como la Nacional, la Guardia Civil y los Geo, pero no con el Ejército. Este puede ejercer labores de vigilancia liberando de estas tareas a las Fuerzas del Orden para que se dediquen a otras más directamente dirigidas a la localización y apresamiento de los comandos pero nada más.
Mientras, los tertulianos y analistas políticos siguen discutiendo si lo que nos ha sucedido es consecuencia de nuestra presencia en la Coalición nacida en las Azores o si se ha pretendido atacar al más débil del Trío que lideró la solución armada ante el Consejo de Seguridad de la ONU. Se habla de choque de Civilizaciones, de envidia de nuestro bienestar Occidental, de que quieren recuperar Al Andalús. Recuerdo que cuando llegué a Oriente Medio, hace medio siglo, ya me hablaban los árabes con nostalgia de la brillante cultura nacida en el sur de España y de la cual surgió la moderna agricultura europea, se recuperó la filosofía griega, se difundió la maravillosa medicina hebrea,las matemáticas, se crearon las finanzas modernas. Los árabes no pretenden recuperar Andalucía sino inspirarse en aquellos ocho siglos de esplendor para iniciar un renacimiento del Islam. Decir que quieren reconquistar la España que poseyeron es tan absurdo como decir que los españoles de hoy queremos recuperar la América de los conquistadores o los italianos, la Galia.
Uno de los éxitos más destacables del extremismo islamista es que tiene una estructura financiera importantísima de la que se derivan prestaciones sociales inexistentes en sus países. Hamás ofrece más asistencia sanitaria al pueblo palestino que el gobierno de Yaser Arafat. Lo mismo puede decirse de los demás grupos denominados terroristas por la ignorancia occidental. Todos esos grupos aglutinan masas desamparadas y que, en muchos casos (como los palestinos desde 1948), llevan desde décadas guerreando por sus derechos. El dinero de los whabitas saudíes está alimentando la lucha contra EE.UU. a la vez que su monarquía se apoya en Washington para mantenerse frente a los movimientos liberalizadores de nuestro tiempo. EE.UU. son sus más firmes aliados. Sin embargo, las mezquitas sostenidas por Riad en todas partes causan un daño tremendo a los gobiernos, musulmanes o no, con las incitaciones de sus ulemas. Recientemente, un principe saudí ha adquirido el periódico marroquí, Le Matin du Sahara, el más importante en lengua francesa de Marruecos y auténtico portavoz de la monarquía alaouí. Curioso y alarmante.
La UE debe coordinar sus servicios de información, tiene que cambiar el chip de la lucha contra ETA o la delincuencia organizada y añadirel combate contra los islamistas radicales, para lo cual es preciso contratar traductores de árabe e incrustarlos en las diversas fuerzas operativas de la lucha antiterrorista. Los ejércitos sirven cuando se enfrentan a otros ejércitos pero no contra un enemigo que utiliza la guerrilla en la sombra. Algunos zarpazos más acabarán por enseñarnos a defendernos de la amenaza que se ha extendido por todo el mundo. Una recomendación: descartar que esto sea una guerra de civilizaciones como dicen algunos simplificadores. Se parece más a la lucha internacional contra el narcotráfico. Y, en el caso de Afganistán, a la lucha contra el extremismo islámico hay que añadir la del opio que está brindando fondos importantes a los talibanes. Con ello, Osama bin Laden dispone de cantidades ilimitadas. Si EE.UU.no toma cuidado, corre el peligro de tener que salir de Irak como lo hizo de Vietnam.




