20 Abril 2004

Las naturales prisas

Archivado en: General — Enrique Meneses @ 23:21

La sorpresa ha sido grande para algunos. ¿A qué tanta prisa pidiendo el regreso de las tropas españolas si ya ha ganado las elecciones? La costumbre de considerar el cinismo como parte de la ética política, hace que muchos que no se creían que fuese capaz de abandonar la Coalición, estén asombrados. Los del PP, tan acostumbrados a sacar el pasado socialista cada vez que quieren cubrir sus propios errores, han sacado enseguida el cambio de opinión de Felipe González con relación a la OTAN. ¿Un político que se apresura a cumplir una promesa electoral? ¿Dónde se ha visto eso? Hay quien sonreía y decía que, una vez en el poder, las cosas se ven de otra manera que en campaña electoral. Por ahora la sonrisa de estos es de color verde.

José Luis Rodríguez Zapatero sabe que el PP no le va tratar con dulzura cuando concluyan los 100 días tradicionales. Se puede decir que ya empezaron antes de que se reuniese el primer Consejo de Ministros. El hecho de que no hubiese esperado a nadie de su equipo, incluido el Ministro de Defensa, para cumplir su principal promesa electoral, la que recibía el apoyo del 90% de la población opuesta a nuestra participación en una guerra solo deseada por George W.Bush, Aznar y los petroleros tejanos, demuestra cómo el nuevo presidente se siente ligado a la palabra dada. “¡Ni siquiera ha esperado a la discusión del asunto en el Congreso para tomar la decisión!” Bueno, ahora que toca a los otros recurrir al pasado para justificarse, basta decir que José María Aznar no se encomendó más que a Dios y a su conciencia para volar a las Azores y meternos en una guerra contra un país que no nos había hecho nada. Insisto en la expresión un país que no nos había hecho nada porque no ha sido Sadam Huseín quien ha sufrido más con la invasión occidental sino el iraquí de la calle, el mismo que malvivía con el dictador desde el final de la Guerra del Golfo.

Las prisas por cumplir lo prometido, merecen otras consideraciones que justifican, lo que se denomina la logística. Se calcula que se tardará unas 5 o 6 semanas en retirar todos nuestros soldados de Irak. Si todo va bien. Cualquier profesional sabe que una retirada es más complicada que un avance. Para el 30 de junio próximo, faltan algo más de 10 semanas. Las previas conversaciones con los dirigentes de EE.UU. y de la ONU, han dejado bien claro dos puntos: Uno que lo que se pretende es maquillar una resolución del Consejo de Seguridad para que un mayor número de países manden tropas a Irak, Para que piquen, vamos. En segundo lugar que nadie cree que semejante resolución pueda conseguir el consenso necesario antes del 30 de junio. Habría que mencionar como tercer punto que la situación se está deteriorando en la región que nos fue asignada y Zapatero no quiere empezar a perder hombres en la retirada. Ser prudente y darse más tiempo para realizar las cosas es una virtud, no es cobardía ni envío de señales a nadie. Cuando la gente se escandaliza porque la Consejera de Educación de Cataluña se precipita al suspender (no derogar) la Ley de Calidad educativa, olvidan que solo lo ha hecho para evitar perjuicios a las empresas editoriales de libros de textos, muchas de las cuales están radicadas en Barcelona y ya tenían impreso mucho material que puede resultar inservible. Con la misma precipitación pero, en sentido inverso, Esperanza Aguirre ha puesto en marcha esa misma ley en la Comunidad de Madrid, a sabiendas de que no se va a implementar en el próximo curso. Esto se suma a las prisas del Fiscal General Cardenal por nombrar 11 altos cargos afectos a la derecha, o con el señor Federico Trillo que adquiere más de 4.000 millones de euros de material militar en fecha posterior a la derrota de su partido en las elecciones. Si algunos dicen que la victoria ha pillado de sorpresa a Rodríguez Zapatero qué decir de la sorpresa que ha supuesto la pérdida de las elecciones para el PP, que ha tenido que empezar apresuradamente a destruir documentos comprometedores de varios ministerios con vistas a posibles comisiones de investigación que creían enterradas para siempre.

Las reacciones de la prensa extranjera han sido variadas. Evidentemente, la prensa norteamericana no iba a tirar cohetes de alegría pero el pueblo americano (igual que el europeo) se está expresando cada vez más contrario a las mentiras de su gobierno y sienten admiración por lo sucedido en nuestro país. Si The Wall Street Journal, la biblia de los conservadores del mundo entero, titula ”Generalísimo Zapatero” deberían recordar que su presidente Eisenhower prolongó con su apoyo la duración de la dictadura franquista (desde 1953) que padecimos mientras, a cambio, ellos disfrutaban, y siguen disfrutando, de nuestras bases militares. Cambiaron las libertades del pueblo español por sus intereses permanentes. José Luis Rodríguez Zapatero empieza a hacer lo mismo con los españoles dando prioridad a los intereses permanentes del pueblo que le ha votado o que ha votado a los demás partidos del arco parlamentario incluidos muchos miembros del PP que no estaban de acuerdo con la guerra de Irak ni con la servil sumisión de nuestro gobierno. Nada menos que el 90% de la población española. Espartaco estaría encantado con lo que hemos hecho. De todos modos, la opinión que tenían de nosotros los medios de comunicación de EE.UU. no era muy favorable. Solo representamos el 0,90% de las fuerzas de la Coalición pero The New York Times del día 17 de abril decía: The coalition troops in the south-central part of Iraq, currently under Polish command, performed badly, with some units retreating at the first challenge. Others were incapable of defending one another, and few followed the orders of the Polish commanders. (Las fuerzas de la coalición en la zona centro-sur de Irak, actualmente bajo mando polaco, cumplieron malamente, con algunas unidades que se retiraban al primer desafío. Otras fueron incapaces de defenderse unas a otras, y pocas acataron las órdenes de los mandos polacos.) Esto opinaba el mejor periódico y el más serio de los EE.UU. tres días antes de que Zapatero tomase la drástica y urgente medida de retirar nuestros soldados, en cumplimiento de su promesa electoral (algo que no menciona la prensa americana). Por último, subrayar que más de 20.000 mercenarios llevan meses luchando en Irak y han sido contratados por el Pentágono, a empresas privadas, para luchar contra la resistencia o insurgencia como ya la llaman quienes antes decían terrorismo internacional. Ahora se habla de aumentar en 10.000 ese número por falta de voluntarios. Estos paramilitares no están sometidos a ninguna Convención de Ginebra y hacen las cosas a su manera. Es decir, a lo bestia. Tener a nuestro ejército en el mismo terreno que pisan los barbouzes es olvidarse de que no tenemos nada en común con estos antiguos miembros de los servicios especiales de varios países que solo buscan millonarios sueldos. Lo que consiguen es soliviantar una población a la que nosotros debemos ayudar. Ya podemos dar trato humano a los habitantes de Diwaniya si otros vienen a cometer fechorías aunque solo sea dar una patada en la puerta en mitad de la noche y aterrorizar a mujeres y niños. ¡Bravo, señor Zapatero! Y ahora, a toro pasado, discuta el tema en el hemiciclo, como era la costumbre hasta el 14 de Marzo. Eso sí…..¡que sea la última vez! También hay que cuidar las formas, en una democracia, cosa que nunca hacía su predecesor. Y para recomponer nuestras relaciones exteriores, nuestra tradicional política internacional, no se olvide que pensó en un papel importante para el rey de España. Está deseando que se lo pidan y lo sabe hacer de maravilla. Tampoco es inconstitucional que se ponga al servicio del país. Ahora que usted acude a Marruecos, recuerde que el rey Mohamed VI es el hermano pequeño de don Juan Carlos.

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