¡Qué viene el coco!
En estas elecciones europeas vamos a descubrir varias ideas erróneas que absorben mentes más formadas en la patrística que en el cartesianismo. Que se lo explique Fernando Savater.
EL PP considera Europa como un Gran Almacén en época de rebajas al que hay que acudir con la fuerza de un toro para sacar tajada. La idea del patriotismo en estas gentes se escenifica como acaparo y últimamente rapiña, al estilo más clásico del Texas petrolero que tan bien nos describieron las series americanas de televisión, Dinasty y Dallas. La Unión Europea para ellos, es un club en el que una vez que somos socios, ya podemos llevarnos los ceniceros o las servilletas para nuestra casa, olvidando que nuestra casa es el club. Todo lo que sea poder para bloquear, es decir, impedir que se construya, si no es en nuestro beneficio, lo rechazamos. La idea de pelearnos porque seamos quienes más aportemos a la Unión Europea, si no en dinero, al menos en ideas y apoyo moral, no esta bien visto por el PP. Ya, cuando eran Alianza Popular, la bandera española en las correas de los relojes o en los tirantes, venía a recordarnos que España era de ellos. La idea se ha mantenido y hoy, salir a la calle con una banderita española a vitorear a los Príncipes de Asturias es casi una confesión de pertenencia al Partido Popular. El incremento de banderas republicanas, en muchas concentraciones de inspiración izquierdista, es solo una manera de no querer significarse como votante del PP. El PNV hizo el camino inverso imponiendo a todo el País Vasco la anglofilizada bandera del Partido Nacionalista Vasco. Hay que patrimonializar al máximo y, en eso, el PP quiere ser como el partido republicano de EE.UU. El Patriotic Act es una forma de hacer que todo buen americano acepte las mentiras, gastos y torturas de Irak sin rechistar. La izquierda española, para el PP, está compuesta por vende patrias que solo piensan en desmembrar lo que Isabel y Fernando unieron por herencia, matrimonio y conquista. No conciben que durante 40 años, los españoles hayan estado soñando con pertenecer a ese club en el que estamos y donde nos distinguimos por aportar formas de ser y de pensar mucho más acordes con lo que necesita la UE que con sacar tajada para tal o cual sector. Estar presumiendo de hacer las cosas mejor que Alemania o Francia (socios fundadores), cuando el dinero que esos países aportan nos mejora la cuenta de resultados, es de una castiza chulería insultante para los alemanes. Cada vez que oigo algún político español quejarse de que los socialistas aceptan sin rechistar el vasallaje ante el eje franco-alemán, recuerdo la imagen de Josep Piqué, entonces Ministro de Asuntos Exteriores inclinando cien veces la cabeza ante George W.Bush en el aeropuerto de Barajas. Lo del gobierno Aznar no ha sido vasallaje según la gente de Génova, es amistad de dos países aliados e igualmente fuertes. Éramos aliados en igualdad de condiciones. Solo que no nos daban dinero para cuadrar nuestros excelentes resultados económicos pero si les dejábamos nuestras bases y nuestros soldados para una aventura colonial sin precedentes en nuestro tiempo.
John Ashcroft, el Ministro de Justicia de Bush, y el director de la CIA, Robert Mueller, han advertido a la Casa Blanca de que se prepara en EE.UU. una acción violentísima antes de las elecciones del 2 de Noviembre próximo. La CIA y el FBI –dos servicios de inteligencia con un coeficiente intelectual de 10 años—han detectado la presencia de hombres de Al Qaeda dispuestos a provocar en EE.UU. un cambio de orientación política como el que se produjo en España el 14 M. La teoría de que fue Osama bin Laden quien ganó las elecciones en España y no José Luis Rodríguez Zapatero, ha calado bien entre los partidarios de George W.Bush, además de que José Maria Aznar se ha encargado de repetirlo en todas sus intervenciones. ¿Cómo puede él perder unas elecciones si no es por la intervención de todo el Islam en contra suya? Viendo que las encuestas se lo ponen cada vez más difícil al inquilino de la Casa Blanca, su entorno recibe las recetas de Aznar y el PP como una bendición. ¡Qué idea tan genial! Los españoles no votaron al campeón de la lucha antiterrorista en Europa sino que lo hicieron a favor del integrismo islámico. Cuando en todos los países los pueblos cierran filas alrededor de sus gobernantes tan pronto se avecina o produce un peligro (véanse los rebaños ante la proximidad del lobo), los españoles no creyeron en el lobo ni en el supuesto peligro de Irak. En EE.UU. la reacción después del ataque del 11-S fue cerrar filas alrededor del tejano y devolver el golpe en Afganistán e Irak. Como una piña, el pueblo americano –menos su clase pensante– aplaudió esa reacción tan querida en los EE.UU. de vengar una afrenta dándole una patada en el culo a quien menos culpa tiene: el pueblo iraquí en este caso. Como poco a poco, con notable retraso sobre los europeos, los ciudadanos americanos han ido descubriendo que les tomaron el pelo y les lanzaron en una aventura que beneficiaba a un puñado de profesionales de la rapiña y el expolio, empiezan a derrumbarse los índices de popularidad y apoyo al presidente hasta un 40% después de haber alcanzado cerca del 80. Hay que levantar esa curva y para ello, nada mejor que volver a hablar del peligro inminente. La fórmula Aznar es milagrosa. Sin embargo, las agencias de viaje de EE.UU. muestran que el miedo, a fuerza de abusar de él, está disminuyendo y aumenta el tráfico aéreo y las reservas de plaza para las vacaciones de este verano. El peligro anunciado no parece que surta el efecto como hace un año.
En España, las cosas parecen no funcionar de la misma manera. Durante toda la legislatura, los españoles estuvieron acumulando bilis. Que si el Prestige, tercer desastre de petroleros, uno en tiempos de Franco, otro en los de González y, finalmente, con el hombre que iba a corregir todo lo que España hacía mal, se olvidó tener alternativas ante en hundimiento del petrolero. Pero se dieron indemnizaciones que es lo que hace que las gentes, ante las catástrofes, se unan mucho al poder, donde está el dinero. Eso sucedió en Galicia. Luego, ahorrando a costa de la seguridad, se metieron 62 militares españoles en un Yak-42 que alquilamos a un libanés afincado en Ukrania y fiándonos de las revisiones realizadas en aquel país, como si no tuviésemos mecánicos de aviación en nuestra Fuerza Aérea. Las corrupciones que tanto se reprochaban al gobierno de Felipe González han ido apareciendo por la geografía española, trenes que no disponen de sistemas de seguridad por falta de unos dineros presupuestados desde hace años pero que no se entregan, tráficos de influencia en Castellón multimillonarios, el lino, la construcción en Madrid, las empresas italianas del AVE a Lleida, todo ello se fue acumulando hasta formar un estado de opinión adverso al PP. Las últimas encuestas daban unos puntos de diferencia entre sociatas y peperos. La prueba de que estaban cerca los dos partidos es que en Madrid, en buena ley, ganaron las izquierdas y se salvó el PP con dos traidores. El enorme bloque de los indecisos comprendió que las bombas de Atocha estaban relacionadas con nuestra participación en la guerra de Irak y no por que éramos Occidente. El gobierno de Aznar no se cansaba de repetir que estábamos allí para ayudar a reconstruir el país. Pero no se trataba de convencer y tranquilizar al pueblo español, había que convencer al integrismo islámico que hasta mencionaba nuestro país entre los tres que amenazaba Bin Laden. Las ovejas, en vez de apretar filas alrededor de Aznar, se buscaron otro pastor, alguien que había estado con el pueblo desde el principio, detrás de las denostadas pancartas (por cierto, el propio Aznar se puso detrás de ellas después del atentado, resultado de su política). El PP se opuso a que se mencionase un terrorismo concreto. Para ellos solo hay un terrorismo en el planeta Tierra. Otra curiosidad: No hubo atentados como el de Atocha en Francia o Alemania, dos países fundamentales en la Historia de Occidente. Caben dos explicaciones. A) el atentado del 11-M era respuesta directa a nuestra presencia en Irak al lado de los americanos y en contra de los árabes, pueblo con el que siempre mantuvimos lazos fraternales. B) Francia y Alemania se opusieron valientemente al supuesto amo del mundo y apoyaron unas Naciones Unidas que Aznar despreciaba tanto como Bush y Blair pero que ahora cortejan todos para que les saque las castañas del fuego. Francia y Alemania no han tenido atentados, ni grandes ni pequeños. El PP sigue creyendo que Zapatero se precipitó y no respetó la fecha del 30 de junio, fecha en que los iraquíes tomarán en sus manos su propio destino. Ya sabemos que la elección de Lyad Allawui, durante veinte años a sueldo de la CIA, hará que la libertad e independencia de Irak esté asegurada.
Si las cosas se repitiesen como en España, un gran atentado en EE.UU. tendría que dar la victoria a John Kerry. Entonces, los analistas del PP tendrían razón al explicar lo sucedido en nuestro país, pero si no se produce tal atentado y pierde las elecciones George W.Bush, la razón la habrá tenido el PSOE, el partido ganador de las últimas elecciones del 14-M. Por favor, sensatez y dejen de echarle la culpa a los teléfonos móviles. No se pedía que se votase a la izquierda sino que se dijese la verdad sobre el origen del atentado: el gobierno de Aznar nos había metido en una guerra sin tener previsto un contragolpe del enemigo. Eso es lo que se debe corregir a partir de la Comisión de Investigación y el aumento de los efectivos especializados en la lucha contra el integrismo islámico ya ha sido aceptada por el Consejo de Ministros.




