El azul estrellado de Europa
Me vuelvo a ver con mis 13 años, en mi cuarto de adolescente, en el Paris ocupado por un loco que quiso construir un Imperio que duraría mil años y que abarcaría toda Europa. En el mapa que ocupaba media pared, desde agosto, los alfileres de cabeza de colores marcaban la ofensiva de von Paulus, y suVIº Ejército del Tercer Reich, contra Stalingrado. Desde el 14 de Septiembre de1942, sus habitantes estaban sitiados por medio millón de alemanes pero, a principios de 1943, el mismo general alemán se vio rodeado por un poderoso ejército ruso bajo el mando del Mariscal Zhukov. El sitiador sitiado. La resistencia de los rusos sirvió para levantar la moral de un país que perdió 20 millones de habitantes, 13 de ellos civiles. Viendo aquel mapa, pensé muchas veces en cuantos intentos se habían hecho por dominar todo ese apéndice nasal de Asia que es Europa. Griegos, romanos, árabes, godos, mongoles, vikingos, españoles, franceses, alemanes. El rapto de Europa se produjo más de una vez y, milagrosamente, nadie consiguió poseerla por la fuerza. Solo la razón y su espíritu crítico han podido atenuar su bravura, moldearla pero no domarla.
Veinticinco países constituyen hoy la Unión Europea. Está incompleta pero el puzzle, el rompecabezas, está casi terminado. Sin haber disparado un solo tiro, desde 1945, entre esos 25 países el fenómeno se ha ido produciendo. Faltan algunos que están a la espera de reunir las condiciones y otros –los Balcanes– que se disgregaron violentamente y tienen ahora que reconstruirse antes de poder entrar en la UE. Finalmente, Noruega y Suiza que se mantienen al margen creyéndose un poco superiores y temiendo imaginarias invasiones de comunitarios. Si algo ha demostrado esta construcción intelectual pero también física, es que los separatismos o las anexiones violentos, lo único que consiguen es retrasar su posible ingreso en el club. Los 24 millones de yugoslavos que gobernaba Tito tenían más posibilidades de ingresar en la UE que los retales que quedan de aquel país unificado en falso,
Algunos quieren que la Constitución europea incluya en su preámbulo los orígenes cristianos de Europa. Somos muchos los que pensamos que cualquier alusión a una fe recuerda sanguinarias páginas de nuestra Historia común. ¿Sócrates, Adriano, Séneca, Julio César, Cicerón no eran europeos por no ser cristianos? Y Maimónides, Averroes y todos los árabes y judíos que nos trajeron la Ciencia, la Filosofía, el Misticismo, la agricultura ¿no serían europeos por no ser cristianos? El Islam ha estado durante siglos en Europa, mezclado pacíficamente o guerreando con los cristianos. Hasta nuestro popular croissant del desayuno es recuerdo de la media luna que ondeaba a las puertas de Viena. Que cada europeo tenga las creencias que quiera. El cristianismo que hizo abjurar a Galileo de su teoría sobre el geocentrismo, que iluminó con hogueras a los llamados heterodoxos, el de la Inquisición y la caza de brujas, debe ser respetado y a su vez debe respetar las demás creencias. Esa tolerancia si forma parte del acervo moral de nuestro continente. Y se ha conseguido con aportaciones de muchos credos y, como no, de los tres herederos del Libro, las tres religiones que tienen a Abraham como vértice de la pirámide y a Jerusalén como tres veces sagrada. No obstante vemos cómo, en la llamada Tierra Santa, se sigue muriendo por patria y religión.
Esta Europa que se ha agrandado en Dublín, en un Primero de Mayo de 2004, nos devuelve a Kafka, Dvorsak, Brahms y Chopin y muchos intelectuales y artistas que siempre han sido europeos. Vicisitudes de la Historia los mantuvieron del otro lado de una Cortina de Hierro que dificultaba su comunicación con los demás miembros de la familia continental. Los 454 millones de europeos actuales, se han incrementado en un 20 por ciento pero solo aportan un 5 por ciento del PIB de este coloso económico que es la Unión Europea. No importa, el tiempo y el esfuerzo corregirá las diferencias materiales. Ocupamos el primer puesto en numerosos sectores de la economía mundial, damos más ayuda al Tercer Mundo que nadie y mantenemos los más altos niveles de asistencia a nuestros ciudadanos. Ya se que hay quien piensa que este bloque se construye con el fin de rivalizar con EE.UU. y no es cierto. De rivalizar sería deportivamente intentando mejorar, cada cual, las condiciones de vida de sus ciudadanos. Los demagogos consideran que Europa tiene un sistema de prestaciones insostenible porque nuestra población envejece y tiene mayor longevidad que el resto del mundo. Pero al mismo tiempo atraemos hoy a millones de jóvenes de otros continentes que van a demostrar que ellos pueden sostener nuestro sistema de pensiones a través del tiempo.
Hace cinco años, los demógrafos sostenían que España no alcanzaría nunca los 40 millones de habitantes y que, en 2050 tendríamos 38 millones. A 1 de Enero de 2003, España tiene 42.717.064 habitantes. Y siguen llegando inmigrantes de África, del Este de Europa y de América Latina. Si en los años 50, las sirvientas en Gran Bretaña eran francesas o belgas, en los 60 fue el turno de italianas, españolas y portuguesas. En los 70 el servicio doméstico en Francia, Alemania o Gran Bretaña, empezó a ser norteafricano o turco y así sucesivamente. Esta España de hoy que exportó sirvientas, barrenderos y vendimiadores, hoy apela a las polacas para recoger la fresa de Huelva y ofrece puestos de trabajo para asistencia a ancianos a muchas dominicanas, ecuatorianas y peruanas. Aquellos emigrantes que aceptaban puestos que nadie quería en los países más prósperos, junto con el turismo, ayudaron al desarrollo de España. Muchos millones de dólares llegan ahora a la República Dominicana procedentes de sus gentes que trabajan en condiciones difíciles en España pero que se verán recompensadas con la propiedad de una casa o la educación de unos hijos. Ellos ayudan a España como nosotros lo hicimos a franceses o británicos. Hoy, una España con 17.791 dólares per capita es decir, el 83% de la media EU-15, puede permitirse ir abandonando las ayudas de Bruselas porque lo que pierda por ese lado, lo va a ganar en oportunidades de negocio con los 10 nuevos socios recién ingresados. Hoy nuestro país exporta médicos y enfermeras altamente cualificados a Gran Bretaña, Francia o Portugal en vez de sirvientas o barrenderos.
Los EE.UU. tienen una visión del mundo que no es la misma que tenemos los europeos. Es preciso recordar que cada uno de los socios de la UE ha padecido un incalculable número de guerras, hambrunas, plagas y desastres naturales con millones de muertos. Estados Unidos es una prolongación de esta Europa que en 1957 decidió que no habría más guerras entre nuestros países. Y no solo no las ha habido sino que la prosperidad del conjunto ha crecido exponencialmente. Es cierto que no hemos invertido en defensa los porcentajes que destina EE.UU. para ser la primera potencia militar del orbe. Somos, como dicen, Venus en tanto ellos se consideran Marte. Todos los viejos guerreros se acaban convirtiendo en pacifistas. Ningún belicista de los muchos que he conocido, había escuchado nunca el fragor de una batalla. Es mera coincidencia pero George W.Bush se escaqueó de la guerra de Vietnam gracias a su daddy. En Europa tenemos que hacer un esfuerzo en el gasto militar, disponer de una fuerza ágil, bien dotada, de un mando europeo y una cobertura completa que abarque nuestras plazas de soberanía, Canarias, las Azores. Hemos de esforzarnos por crear un servicio de inteligencia de la UE en colaboración estrecha con el de EE.UU., Israel o los países árabes amigos. El terrorismo internacional disminuirá mucho cuando convenzamos a palestinos e israelíes de que deben replegarse a las fronteras de 1967 y tomar ejemplo de la Unión Europea. No hay odios que mil años duren. Y la Paz en la una tierra que se considera santa, debería brindar un mejor futuro para todos los habitantes de la región. Como sucedió cuando Francia y Alemania decidieron que ya habían derramado bastante sangre de ambos en 1870, 1914 y 1940.




