El club de la infamia
Creo que fue Thomas Jefferson quien dijo que prefería un país sin gobierno a un país sin prensa. No se equivocaba. Aunque tarde, los medios de comunicación estadounidenses han comprendido a donde les ha llevado un gobierno de incapaces en ese juego de niños traviesos y mal educados que se reunieron en las Azores para lanzar un órdago a un mundo, el del Islam, del que solo habían oído hablar de Mahoma y La Meca. Habituados a confundir un país iberoamericano con otro, Bush convenció a dos hombres con mejores conocimientos para que le siguiesen en una cruzada de locos que el llano pueblo de Europa sabía que era una locura. Se creyeron que eran unos modernos Don Quijotes lanzados contra los gigantes que amenazan nuestro planeta. La derecha española acusó a los pacifistas de echarse a la calle por costumbre. Las lecciones de Mahatma Gandhi y Nelson Mandela, les quedan muy lejos. Uno de los deportes que practica la izquierda, según los estrategas de la derecha, es el pasear detrás de grandes pancartas protestando por algo que no se sabe bien qué es. “¡No escarmientan!”
Todo lo que advirtió ese pueblo manifestófilo se ha cumplido. Llevo rechazando, por escrito desde el 31 de enero de 2003 en que empecé con esta Bitácora, al igual que el 90% de los españoles y el 70% de los europeos, una aventura colonial absurda. El señor Aznar y su partido deberían saber que en nuestro país, las guerras de África están muy presentes. Anual, Monte Arruit y el Gurugú son los padres de algunos y los abuelos de todos. El PP nos ha acusado de mentir a quienes no estábamos de acuerdo con que se atacase a Irak. Los que hemos cometido el delito de achacar los atentados de Casablanca al terrorismo islámico, no éramos buenos españoles. La Casa de España era, para Ana Palacio, un restaurante, nada más. Tomar precauciones para evitar represalias por nuestro apoyo entusiasta a la intervención en Irak, parecía al PP una forma de dar la razón a los rojos. El grueso de nuestros efectivos de lucha anti-terrorista debía seguir dedicado a terminar con ETA, el gran éxito de la política de Aznar. Machaconamente, cuando llegó el zarpazo de Atocha, los hombres del presidente cerraron filas e intentaron no convertir una mentira en verdad sino retrasar los datos que iban recibiendo para ver si llegaban hasta el lunes 15, después de renovar su victoria, aún sin mayoría absoluta, que todos los sondeos vaticinaban. Si el pueblo se manifestó el día de reflexión en la calle de Génova es porque sabe más de política que el gobierno que teníamos. No pedían que se votase otra opción sino que nos dijesen ¿Quién había sido?.
Y las fuerzas españolas ya estaban en Irak a ayudar al amigo que tiene un rancho en Crawford, Texas. Contra corriente, José María Aznar, como todos los Iluminados que en la Historia han sido, metió a España en un avispero cuando quería sacarla del rincón oscuro de la Historia donde, al parecer, estábamos. Pero el no enmendalla es un rasgo típico de quienes consideran que esa Historia y Dios son los únicos que deben enjuiciarles. Fidel Castro y José María Aznar son dos ejemplos de cómo la tozudez puede reflejarse en un espejo.Son clonos uno del otro. ¡Hasta estudiaron ambos en colegios de curas! Pero ahora, un nuevo gobierno, ha ordenado el regreso de nuestros 1.400 soldados y hoy, día de San Isidro, 15 de Mayo de 2004, el señor Aznar, desde Estados Unidos, nos envió un mensaje que en España conocen hasta los niños de teta: Con la retirada de las tropas, el nuevo gobierno ha mandado un peligroso mensaje de apoyo a los terroristas. Mientras él y sus socios de las Azores sigan sosteniendo que esto es una guerra contra el terrorismo internacional, seguirán cometiéndose errores. ¿Alguno de los tres genios de la política pensó en un escenario que no fuese el del recibimiento en Paris de las tropas aliadas en 1945 bajo una lluvia de flores? Como se ve, las tropas de la mal llamada coalición metidas en una guerra de desgaste, sin la menor solución a la vista, luchan contra una resistencia cada vez más crecida y convencida de la necesidad de expulsar al invasor infiel de su país. Se atacan a líderes religioso y amenazan lugares santos del chiismo con total desconocimiento de lo que eso puede provocar. Conforme aumentan los suicidios y se deprime la moral de unos soldados americanos que no ven la salida, se producen escandalosas escenas de tortura, vejación y falta de liderazgo por parte de los mandos angloamericanos. Todo ello aumenta la audacia y espíritu combativo de la resistencia. Que las instrucciones para torturar estaban especificadas en manuales de la CIA, nadie lo duda. Desde el rechazo al Tribunal Penal Internacional y a todas las Convenciones contra la Tortura por parte de Washington, había que ser tonto para no saber cuales eran las verdaderas razones de los EE.UU.para no poner una firma. La prisión de Abú Ghraib, presentada al mundo como ejemplo de la crueldad de Sadam Huseín, es ahora el escenario donde fabricamos el odio que no solo va contra los EE.UU. y Gran Bretaña sino contra todo lo que no es musulmán. Pero rectifican un poco: ahora los prisioneros dormirán unas horas más. ¿Podiamos permitir que nuestras fuerzas saliesen salpicadas de semejante situación? ¿Los árabes iban a hacer una excepción con nosotros a la hora de enjuiciar a la coalición? Nuestro ejército intentando reconstruir escuelas y formar una policía iraquí mientras nuestros “intimos” aliados traían a Abú Ghraib sodomitas para ablandar a los prisioneros antes de que llegasen los interrogadores de una empresa privada especializada en ello.
Y todo esto por querer poner las manos sobre unas riquezas petrolíferas que estaban ya en manos de compañías occidentales, principalmente americanas. Por querer controlarlas aún más, van a romper el juguete y, de paso, se cargan la estabilidad de las dictaduras amigas de Cheney, Rumsfeld y Bush. Oriente Medio no es el juego del Monopoly.
Como periodista, he vivido siete años en Oriente Medio y jamás he experimentado la menor animadversión hacia los cristianos. Comparado con el fundamentalismo actual que reina en la Casa Blanca, la sociedad musulmana es tolerante, hospitalaria y orgullosa (con razón) de un pasado brillantísimo. Les estamos convenciendo de que son tontos, de que nunca existirá un Estado Palestino independiente, de que ellos tienen una civilización y nosotros otra pero que, para colmo, la nuestra es la verdadera. Pero solo hay una civilización, con variedad de culturas, como solo hay una raza, la Humana Y cuando hayamos convertido a toda esa gente tolerante y amiga en potenciales suicidas gracias a la valiosa ayuda de los guardianes americanos de Abú Ghraib, entonces es cuando nos daremos cuenta de lo que es una Guerra Mundial.
Oigo algunos inefables tertulianos decir que la prueba de que los EE.UU. son moralmente superiores es que van a juzgar a la generala Janis Karpinski y a sus subalternos responsables de los horrores fotografiados como si fuesen las Torres de Pisa o los canales venecianos. ¿Creen ustedes que la pantomima que se va a montar alrededor de esos Consejos de Guerra permite albergar muchas esperanzas? ¿Recuerdan el Teniente William Calley? El 16 de marzo de 1968, entró con sus hombres en una aldea vietnamita llamada My Lai. Supuestamente andaba buscando hombres del batallón nº 48 del vietcong. Organizó una matanza tremenda en la que murieron 500 de los 700 habitantes de la aldea. Mujeres y niños que rezaban en el templo de la localidad fueron salvajemente ametrallados. Por si había dudas de si eran o no combatientes, Calley ordenó que llevasen al desagüe de aguas residuales, fuera del poblado, unas 70 u 80 mujeres, ancianos y niños para que fuesen ejecutados. El suboficial jefe Hugh Thompson llegó al pueblo y contempló la terrible escena. Lo comunicó a sus superiores. Desde un helicóptero, se ordenó a Calley que cesase en la matanza o se abriría fuego contra él y sus hombres. De los prisioneros, se salvaron así 10 civiles, entre ellos cinco niños y un bebé. La prensa denunció la matanza pero el Pentágono la desmintió. Finalmente tuvo que iniciar una investigación a puerta cerrada dirigida por el general William Peers. Calley fue declarado culpable de asesinato con premeditación y condenado a cadena perpetua. Quedó en libertad bajo fianza en 1974. (An Introduction to the My Lai Courts-Martial, Universidad de Misuri, Facultad de Derecho de Kansas City. Recogido por Amnistía Internacional).
¡Ya saben lo que les espera a los responsables de las torturas de Abú Gharib! Los amantes del cine bélico estarán esperando con impaciencia Apocalipsis Now II. Personalmente creo que los responsables españoles, del Ejército y del gobierno de Rodríguez Zapatero han reaccionado rápidamente para evitar que la ignominia llegase a tocarnos ante el pueblo iraquí y el mundo musulmán en general. Y los de las Azores siguen hablando de unas manzanas podridas y de que Irak está mejor ahora que antes de iniciar la guerra contra el terrorismo.




