23 Mayo 2004

¡Y comimos perdices!

Archivado en: General — Enrique Meneses @ 23:33

Entre los miles de comentarios que ha provocado la llamada Boda del Siglo, algunos han querido destacarse con su notoria preferencia por el sistema republicano. Aducen algunos, como Raúl del Pozo, que la democracia la ha traído el pueblo y no el rey Juan Carlos. Eso se suele llamar mear fuera del tiesto. Porque vamos a ver. Supongamos que Franco acaba de morir y Juan Carlos el Breve como lo llaman falangistas o nostálgicos republicanos, se presenta ante las Cortes con las ideas de Carrero Blanco o el apoyo de Carlos Arias Navarro para que lo que estaba atado y bien atado, nadie lo desatara. Juan Carlos I tenía en sus manos los mismos poderes que Francisco Franco. Hubiese encontrado entusiastas voluntarios para mantener incólume una Democracia Orgánica que no satisfacía más que a los neofascistas de 1975. El asesinato de Carrero Blanco, aún siendo moralmente condenable, políticamente permitía vislumbrar alguna posibilidad de que la continuidad quedase interrumpida. Aquella ETA estaba practicando resistencia puesto que el Estado no ofrecía ni medios, ni libertades políticas para defender opciones democráticas abiertamente. No había ni libertad de prensa ni de partidos. Solo el Movimiento Nacional y las leyes destinadas a perpetuar la dictadura. Franco quería una monarquía absolutista, como la de Felipe II.

Nacido en el exilio, hijo de rey exiliado, Juan Carlos y sus hermanas tenían todo para comprender el drama de la guerra civil en toda su dimensión. Hay más puntos en común entre la actual monarquía española (incluida la reina Sofía que vivió en exilio en El Cairo y África del Sur) y los políticos de la España republicana exiliada que entre el rey y Adolfo Suárez o José María Aznar. Cualquier observador se dará cuenta de que el rey no trata con el mismo aprecio a unos o a otros. Los encuentros con Carrillo siempre me han parecido llenos de complicidad. Puede que sea yo el equivocado pero el rey siente más simpatía hacia la izquierda que hacia la derecha. Y sus razones tiene. La derecha española que se descubrió tan monárquica cuando se proclamó el actual régimen, era la misma que despotricaba contra la persona de don Juan Carlos. Realicé varios reportajes en la época sobre el entonces “Príncipe de España”, cuando la Familia Real pasaba apuros económicos y doña Carmen Polo adoraba hacer feos a una pareja que truncaba sus proyectos matrimoniales sobre don Alfonso de Borbón y Carmencita Franco.

Si algo caracteriza al rey Juan Carlos es que sintoniza perfectamente con las inquietudes del pueblo español. Renunció a una serie de privilegios heredados de Franco en aras de la concordia de todos los españoles. Se desprendió de tantos que quizá la Constitución de 1978 debería haber dejado en sus manos algunos derechos de intervención. Las relaciones de un hombre educado para ejercer como garante de la unidad del país y de su constitución, con el resto del mundo son más personales que las de cualquier gobierno que haya tenido España en todo el siglo XX y lo que va del XXI. El asunto del peñón de Perejil o Láila como lo llaman los marroquíes, se hubiese resuelto no con las llamadas telefónicas a Colin Powell sino con una sola del monarca español a su hermano menor, Mohamed VI. Pero la derecha española, en gran medida es tributaria de unos Estados Unidos que, en 1953, afianzaron el régimen de Franco 22 años más a cambio de que les cediésemos bases militares sin que les supusiese ampliar la inversión del Plan Marshall. Esa misma derecha española (insisto que no es toda ni siquiera la más moderna) es tan partidaria de unos EE.UU. imperiales como el propio George W.Bush y asociados. El propio Powell reconoce que durante 48 horas Ana Palacio le dio la lata telefónicamente por un estúpido islote después de que la UE nos hubiese ofrecido apoyo y tuviésemos el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para esos incidentes. Pero la lucha contra el moro sigue subyacente en esa vieja derecha apolillada que recuerda que todas sus fortunas y ascensos sociales se deben a la Reconquista o la Guerra de África. De estas últimas surgieron algunos de los cerebros más vacíos que han producido los últimos ciento cincuenta años. Por el contrario, el pueblo llano aún recuerda Anual, Monte Arruit o Alhucemas y los muertos aportaban quienes no podían librarse con dinero.

“Esta boda es un despilfarro, oiga usted!” Veinte millones de euros según se dice. Bueno, Jaime Peñafiel, colega y sin embargo amigo (como acuñó Carmen Tessier), quiere las cuentas claras. Bueno, empecemos por los cuerpos de policía que han cobrado pluses por la boda. Parece ser que son 23.000 hombres y mujeres que han recibido 8 millones de euros. Ese dinero extra supondrá una inyección de dinero en la economía familiar de muchas familias. Han ganado dinero miles de modistas, floristerías, cocineros, camareros, doncellas, transportistas, etc…No es un dinero que se le ha pagado a la Familia Real que, de su lado, ha gastado lo que la corresponde. Las decoraciones de Madrid han sido sufragadas por la capital y la comunidad pero ni estos ni los ciudadanos hemos pagado la promoción televisiva en 140 países. Al precio de los 30 segundos de publicidad, el regalo que nos han hecho los príncipes con su boda es difícil de valorar. Parece mentira que Raúl del Pozo, un periodista, no sepa el valor de la publicidad habida. Estoy seguro de que el coste de esa promoción, es una inversión que ningún acontecimiento, salvo un mundial de fútbol o unas olimpiadas, hubiese logrado. Los catalanes saben muy bien lo que son los beneficios de la Olimpiada del 92 o los que van a obtener del Forum 2004. Somos candidatos junto a Paris para la Olimpiada 2012 ¿alguien cree que la boda no habrá contribuido si ganamos el año que viene la elección de la sede a Paris? Otro punto. ¿Tan barato resulta una república como la francesa, la italiana o la estadounidense? No menciono algunas bananeras que, en ciertas ocasiones, vaciaron las arcas del Banco Nacional de su país. ¿No plantea más problema una doble elección, la presidencial y la legislativa, en países sometidos a cohabitar como en el caso de Francia? Se imaginan una coexistencia entre Ezquerra Republicana en la presidencia de la república con un gobierno del PP? ¿Saben lo que son cuatro años de presidencia de la república en materia de compromisos familiares de todo tipo?

No es ninguna casualidad que algunos de los países más prósperos, democráticos y avanzados en materia social, sean monarquías como es el caso de todas las Escandinavas, Gran Bretaña, Japón y España. José Luis Rodríguez Zapatero ha dicho que iba a ofrecer al rey más cancha en el campo internacional para reforzar la posición de España. Me parece una idea excelente y no es necesario pensar que puede haber incompatibilidades. También pediría que, en cualquier envío de tropas españolas al extranjero, el rey fuese consultado y se tuviese en cuenta su opinión. El ¡No toca! de Aznar cuando el centenario de la independencia cubana al que quería acudir don Juan Carlos en La Habana, fue un gesto petulante por parte de Aznar que se repetiría a la hora de enviar tropas a Irak olvidando que el Jefe del Estado es al mismo tiempo Jefe de las Fuerzas Armadas. La ausencia de Jefes de Estado de Iberoamérica se ha hecho notar en la boda de Felipe y Leticia cuando, precisamente, el Príncipe de Asturias ha acudido siempre que ha sido necesario a tomas de posesión de los líderes americanos. Toda una tarea de reconstrucción de lazos que espera al nuevo gobierno y donde la familia real puede ser de gran ayuda.

El hecho de que la nueva generación de príncipes herederos esté refrescando la sangre casándose con plebeyas, ha sido comprendido por el pueblo antes que por los estirados puristas que sin razón alguna se consideran soportes de una monarquía que no defendieron cuando había que hacerlo. Leticia será una gran reina porque toda su vida ha estado aprendiendo a perfeccionarse y va a seguir haciéndolo por el bien de sus compatriotas. Que tenga carácter solo puede desagradar a hombres que consideran que el papel de una mujer es permitir que su marido la interrumpe cuando ella está hablando. Rebelarse ante eso, parece descaro para algunos. En mi opinión se corresponde bastante con los derechos que ha conquistado la mujer de hoy, acostumbrada a mantenerse sola económicamente con su trabajo.

Post data: Mi padre fue Gobernador de Segovia durante la República.

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