1 Junio 2004

La mujer gobernanta

Archivado en: General — Enrique Meneses @ 23:35

De pequeño, en el Paris de la pre-guerra, me encantaba ver por las calles de la rive gauche a los hombres-orquesta. Un enorme tambor a la espalda, accionado desde los codos con sendas mazas, una guitarra, la armónica sujeta por dos hierros frente a la boca, unas cuerdas que arrancaban de los tobillos para hacer resonar dos platillos situados sobre el bombo, el hombre merecía su nombre de hombre-orquesta. La figura del artista, gesticulando con su cuerpo para obtener los sonidos deseados y convertirlos en música, me recordó, ya adulto, muchas situaciones de la vida en la que nos vemos obligados a realizar una multitud de actos simultáneos.

Viene a cuento esto, por dos noticias recientes. Ha sido la primera vez que una mujer presidía el Consejo de Ministros desde los tiempos de Isabel II y el hecho de que, también por primera vez, las mujeres con título universitario son más numerosas que los hombres. Yo añadiría que un gobierno con igual número de ministras que de ministros, es algo que en Europa solo podía darse, hasta ahora, en países escandinavos. Y sin embargo, no solo la mujer está dotada para gobernar sino que lo hace en forma superlativa. Si alguno menciona a Ana Palacio, otros sacaremos a Ana Pastor, ambas del PP. Mi difunta primera esposa solía decir que yo era un lesbiano convencido y practicante, y tenía razón. Me llamaba la atención de pequeño que una herida en el dedo dejase de sangrar cuando mi madre le aplicaba un poco de saliva con un beso. Era milagroso. Hasta mis lágrimas desaparecían. ¿Por qué no necesitaba termómetro y si su mano en mi frente para saber si tenía fiebre y nunca se equivocaba? ¿Como consiguió curarme de lo que se llamaba entonces reuma al corazón manteniéndome un año sin moverme de una cama o sobre el colchón que sacaba a la terraza para que me diese el sol, leyéndome cuentos y aventuras hasta quedarse sin voz? No era fácil realizar semejante hazaña con un niño de 5 años. Eran milagros que yo iba observando desde mi escasa edad y que poco a poco, a través de mi vida, fueron aportándome algunas explicaciones. Creo que tanto la menstruación como el embarazo son dos factores de la existencia de la mujer que desarrollan su paciencia y su capacidad de aguante ante la adversidad.

El lazo que ata una madre a su cría, no es solo el cordón umbilical sino la necesidad ancestral de que no se lo arrebaten. En las cavernas, ella no podía alejarse de la cuna más allá de lo que abarca la vista, un área bien restringida si tiene que acudir rápidamente en ayuda del bebé. El hombre podía caminar media jornada persiguiendo la caza. La otra mitad era para el regreso y la comida de los suyos. Su ámbito de libertad era un círculo de varios kilómetros, muy superior al de los pocos metros de que disponía la mujer por sus obligaciones de madre. La mujer se ha ido liberando de muchas ataduras, incluida la más importante, la de poder separar sexualidad y procreación. El equilibrio mal planteado del reparto de papeles –hombre que sale a trabajar (cazar) y trae la comida a casa, mujer que se queda encerrada asegurando la protección de los hijos y manteniendo el fuego del hogar encendido (la cueva)—se ha ido difuminando con el progreso de la ciencia, la tecnología y los cambios de mentalidad. Pero si la mujer puede hacer casi todo lo que hace un hombre, lo mismo que el hombre puede hacer casi todo lo que hace una mujer, ella lleva en sus genes la organización de ese espacio reducido que la naturaleza le encomendaba: el Hogar. Vuelvo a mi madre. Ella decía que en una pareja compuesta por hombre educado con mujer inculta, la casa se sostenía malamente. En otra pareja de mujer educada y hombre inculto, la pareja prosperaba y la familia salía adelante.

¿Por qué hemos de confiar las tareas de gobierno al mayor número posible de mujeres? No es difícil de comprender. ¿Quien se vuelca más en la educación de los hijos dentro de la casa? La madre. Ministra de Educación. ¿Quién administra una parte de los dineros de la familia y llega, aunque sea con dificultades, a fin de mes? La madre. Ministra de Economía. ¿Quién pone paz entre los hijos o entre estos y el padre cuando hay peleas? La madre. Ministra de Justicia. ¿Quién se encarga de que la familia esté bien alimentada y saludable? La madre. Ministra de Sanidad y Consumo. ¿Quién habla más con los vecinos y mantiene el contacto con otros miembros de la familia y el colegio? La madre. Ministra de Relaciones Exteriores. ¿Quién resuelve los problemas de la casa cualquiera que sea éste? La madre. Ministra del Interior. ¿Quién se preocupa de llevar los niños al circo, al zoológico o al teatro de títeres, quien les lee cuentos antes de que los niños se duerman? La madre que es una Ministra de Cultura nata aunque se hayan producido algunas excepciones en nuestro país. Y ¿qué queda para los hombres? Yo les dejaría la cartera de Defensa siempre que renunciasen a llamarla de la Guerra.

Todo esto es un microcosmos pero es el principio mismo de la Ciencia, investigar sobre pequeños números algo que pueda posteriormente extrapolarse a la totalidad de la gente. Sin llegar a Celia Villalobos que, cariñosamente nos brindaba recetas de cocina para pasar de las vacas locas, la mujer tiene una intrínseca experiencia, grabada en sus genes, para resolver problemas prácticos que hacen la vida más agradable a la gente. Repasen la cocina que a todos nos gusta y descubrirán miles de equilibrios maravillosos nacidos de la escasez. Una cocina de pobres que maravilla a todo el mundo. La tortilla de patatas, la paella, el pà amb tomaca, las migas, la olla podrida en sus orígenes, la torrija, el pan con aceite y sal, el mazapán judío, el arroz con leche, la sangría. Mi primer traje de hombrecito, durante la guerra mundial, lo hizo mi madre con uno de mi padre que ya estaba desgastado. Con el mío, hizo más tarde, no sin protestas, otro para mi hermano. El déficit cero, para cualquier mujer, es un juego de niñas, como el corro de la patata.

Las corrupciones que se conocen en el sector femenino se denominaban sisas cuando se trataba de que la sirvienta se fuese a hacer la compra o que la madre de entonces quisiese ahorrar para un regalo. A más altura social, por supuesto que una mujer se deja comprar con regalos y atenciones pero, en general, es de una honradez a toda prueba. Hasta las prostitutas confiesan no sentir nada con sus clientes porque ellas no mezclan el trabajo con el placer. El fundador de los minicréditos, en Bangladesh, con su célebre Grammeen Bank, ha confiado en las mujeres y ellas jamás le han fallado. Son pobres pero saben agarrar una oportunidad y no defraudar a quien confía en ellas. En Marruecos, los créditos a estudiantes prometedores, son fallidos en un 35% de los casos. Los minicréditos a mujeres marroquíes son devueltos en más de un 95% de las veces.

Los seres humanos, según la antropología moderna, salimos de una mujer que existió en la zona del Rift kenyata.. Cualquier africanista sabe la dura lucha que la mujer africana lleva diariamente para sacar adelante a su familia. Y lo conseguirá por poco que se la ayude.

¿Qué las mujeres son perfectas? Probablemente no pero eso las hace más atractivas. Y me olvidaba….hay un tipo específico: el de gobernanta, como la de Rebeca ¿Recuerdan? Esperanza Aguirre podría servir de modelo. Que vivas en la Moncloa o en la Puerta del Sol, te llames Rodríguez Zapatero o Ruiz Gallardón, el ama de llaves ha de imponer su voluntad. No hay más que recordar como se hizo con el dominio de la casa.

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