No se comieron a Bambi
Se sabía que la cosa no pasaría de la noche del viernes. No había reservas de hoteles para las delegaciones más importantes. Lo que si hubo que hacer es segregar el tema de la elección del sucesor de Romano Prodi hasta una próxima reunión para permitir rematar la cuestión de la Constitución Europea. No es que una cosa tenga menos importancia que otra pero el chalaneo sobre el futuro Presidente de la Comisión corría el riesgo de enturbiar la discusión de los porcentajes del poder. Aquí en España, el ambiente de la oposición, anterior a la cumbre, era de pinchar a Bambi y pedirle que por lo menos deje las cosas como se las ha dejado el PP. Es evidente que conforme ha aumentado el número de miembros de la UE, ha sido necesario modificar los mecanismos de poder e incluso absorber dificultades que cada nuevo socio aportaba al conjunto. Niza era un acuerdo injusto, incluso dentro de Europa-15. ¿Cómo España iba a disponer de 27 votos con 42,6 millones de habitantes, frente a Alemania que tenía 29 con 82,54 millones? A cada millón y medio de españoles se le otorgaba un voto mientras que cada voto alemán le costaba a Berlín dos millones ochocientos mil. Era absurdo y solo conseguimos ese trato en Niza porque la idea estaba ya sobre el tapete de que ingresasen 10 nuevos países y todo iba a ser reconsiderado antes de que España disfrutase de semejante privilegio. Ahora, Alemania tiene 170 derechos por sus 82,54 millones de habitantes y nosotros 88 por nuestros 42,6 millones. A todas luces, el reparto es más justo. Como en Niza se cedieron diputados, Bambi ha salido, este viernes 18 de junio, con recuperación de cuatro o cinco eurodiputados que Aznar había cedido en Niza. Tiene su importancia dados los nuevos poderes de que va a disfrutar el Parlamento Europeo.
Pero el señor Aceves, el whip (látigo) del PP, ha tardado muy poco en decir que Alemania ha salido de la cumbre habiendo doblado su poder con relación a España. Si alguien creía antes que nuestra diferencia con ese país era de verdad 27 a 29, en todos los ordenes: población, economía, peso y antigüedad en la construcción europea, se ha debido llevar un gran disgusto pero la verdad es que nadie ha abusado de Bambi y su inexperiencia. Ha salido con lo que el PP no había conseguido. Zapatero se encontró con un bloqueo y en 48 horas lo ha desbloqueado, sin molestar a nadie con arrogancias injustificadas, arropado con las simpatías de todos. En estas negociaciones, los más duros fueron los países pequeños, de cuya amistad presumía Aznar, hasta el punto de que Guy Verhofstadt, el liberal flamenco que estaba propuesto para sustituir a Prodi, dijo a la Asamblea de 25 reunida: “No se puede venir aquí con el solo objetivo de encontrar la mejor fórmula para bloquear.” El PP no solo no está de acuerdo con esto sino que ha preconizado el catenaccio frente a dos países que, incomprensiblemente, ve como enemigos del nuestro. Paris y Berlín consideran España un importante puente hacia América Latina en tanto ven el Reino Unido como una cabeza de puente, un caballo de Troya, de Estados Unidos en Europa. La misión de Washington y Londres, con la valiosa ayuda del gobierno Aznar era debilitar la UE para dejar resplandeciente la hegemonía única de los Estados Unidos. Falta de visión porque los próximos polos también hegemónicos con los que hay que contar son China y la India. En un mundo pluri-hegemónico, Aznar y España no serían terceros en el esquema de George W.Bush. La influencia en Europa que Aceves considera disminuida con relación a la etapa PP, era nula salvo con un Reino Unido anti europeo, un Berlusconi que no sabe con quien ir y al que apoya la independentista Padania de Humberto Bossi, Polonia y algún novato más.
La Constitución ha tenido que transigir en algunos puntos pero no lo ha hecho en otros. Lo de las raíces cristianas no ha sido aceptado y en su lugar se señala que la Constitución se inspira “en la herencia cultural, religiosa y humanista de Europa, de la que han emanado los valores universales sobre los derechos inviolables e inalienables de la persona, la democracia, la igualdad, la libertad y el estado de derecho”. La resistencia de Blair ante la idea federalista (ellos que se han constituido sobre una tipo de federación de cuatro estados: Escocia, Gales, Inglaterra y lo que se quedaron de Irlanda), ha permitido que se acepte una Europa a varias velocidades. Francia y Alemania tirando del carro y ahí es donde España puede representar un papel que el PP jamás tuvo ni pudo aspirar a tener. Aznar acariciaba el gato a contrapelo y no hay nada que moleste más a un felino que ese tipo de caricia. ZP tiene hambre de más Europa y no está dispuesto a que nos quedemos atrás. Si lo mejor de las relaciones del PP con Europa fue nuestra entrada en el Euro, no se comprende cómo, adoptando posturas miméticas con las de Gran Bretaña, se pretenda ser grande en la construcción de la UE. El Reino Unido ya perdió el tren de Schengen, el del Euro y perderá algunos trenes más por una defensa numantina de unas tradiciones que huelen a naftalina en la mayoría de los casos. Hay cosas tan peregrinas como el nombre de la Libra y el penique, el bombín y la caza del zorro a caballo o conducir por la izquierda. Blair está satisfecho porque ha conseguido el veto en fiscalidad, defensa, seguridad social y política exterior. A cambio permite que los demás miembros de la Unión puedan ir más rápido y crear con los países de vanguardia “cooperaciones reforzadas”. (Chirac) No son pocas las multinacionales que tenían su Cuartel General europeo en Gran Bretaña y que han amenazado con abandonar el país por sus dificultades a la hora de exportar al resto del continente. El Euro se ha convertido en una moneda de referencia y pronto llegará el momento de negociar con los productores de crudo el poder pagar en nuestra moneda y no en dólares. Ello nos evitará padecer dos posibles variaciones, la del precio del crudo y la del cambio del dólar. Con una es suficiente aunque, en este momento, nos favorezca el cambio de la divisa americana.
El PP, todavía no repuesto del choque de su derrota, no ha esperado los 100 días de tregua que se otorga a todo gobierno entrante y ha pasado de proclamar que los socialistas no tenían un programa coherente a descubrir que el gobierno no descansa aplicando su programa electoral. Hacía tiempo que en el Consejo de Ministros no se veían los Viernes sorpresas como las que tenemos ahora semanalmente. A Bambi no solo no se lo han comido sino que está creciendo rápidamente y pronto enseñará sus cuernos para satisfacción del peculiar humor de Alfonso Ussía.




