Una comision honesta
El ejemplo de la Comisión Mixta de los EE.UU. debería servirnos de modelo no para buscar responsabilidades políticas, que ya han sido resueltas por las elecciones, sino para ver qué mecanismos fallan en las barreras defensivas de la lucha contra el terrorismo. El PP quiere demostrar que perdió las elecciones porque el 13 de Marzo, un grupo de izquierdistas les increparon delante de algunas de sus sedes rompiendo la legalidad del día de reflexión. Para eso basta la Comisión Electoral que puede llevar a cabo esa investigación. Mucho más importante es saber qué pasa con la red de confidentes que utilizan nuestras fuerzas de policía y de la Guardia Civil para protegernos de atentados como el del 11-M en Madrid.
En la investigación americana, hemos visto como reaccionaron mal y lentamente los servicios estadounidenses encargados de evitar atentados en su territorio. Mientras se preguntaban qué hacer, algunos mandos de la Fuerza Aérea no actuaron y los aviones que se dirigían contra las torres y el Pentágono, concluyeron su misión. Meses antes una funcionaria del FBI había dado la alerta sobre la presencia de árabes aspirantes a pilotos de aviación en algunos Centros de Enseñanzas Aeronáuticos. Se sabía incluso que uno de los alumnos había pedido que no le enseñasen a aterrizar, como si fuese una solicitud tan normal que no levanta sospechas en el más lerdo de los instructores. Uno de los puntos más alarmantes es el hecho de que los servicios de inteligencia, a fuerza de repetirnos que desde un satélite se podía saber qué estaba leyendo un moscovita en la calle Rabat, hayan abandonado la inteligencia humana a favor de la electrónica. Los contactos humanos se han reducido y han aumentado los burócratas sentados detrás de una pantalla de ordenador. Se han podido apreciar indecisiones con pérdida de valiosos minutos, antes de que se estrellasen los aviones de American Airlines. Un cuarto no se sabe si fue derribado o se estrello cuando los pasajeros se sublevaron.
Un protocolo de actuación más perfecto debe de establecerse como resultado de esta Comisión bipartidista. Hay que buscar soluciones que impidan que otros edificios emblemáticos puedan ser destruidos con un avión comercial pilotado por un fanático. Si se trabajó en el famoso paraguas anti-misiles invirtiendo millones y millones de dólares ¿por qué no diseñar sistemas que desvíen cualquier avión que se aproxime a uno de esos edificios? ¿Es imposible proteger el Capitolio por medios electrónicos cuando se es capaz de interceptar un misil a miles de kilómetros sobre el Pacífico y antes de que entre en el espacio aéreo norteamericano? Hace años que he sugerido la vigilancia de maridos violentos que el juez aleja de sus maltratadas esposas. Dos pulseras electrónicas deben servir para lanzar la alarma en el centro policial más cercano. No se trata de poner un policía a cada mujer maltratada sino que un solo policía pueda defender a muchas mujeres como un controlador aéreo impide que muchos aviones entren en colisión. Lo mismo puede hacerse con edificios que Al Qaeda puede considerar como blancos idóneos, capaces de entusiasmar a juventudes árabes sin futuro y prestas al suicidio.
Volviendo a España ¿Cómo es posible no citar a José María Aznar en la Comisión de Investigación del Congreso si era la cumbre del Ejecutivo de aquel 11 de Marzo aunque estuviese en funciones? ¿Qué responsabilidad podía tener José Luis Rodríguez Zapatero en la estructura y funcionamiento de nuestros servicios policiales y del CESID (hoy CNI)? No se trata de crucificar a Aznar. Políticamente todos los miembros del gobierno del PP han pagado en las elecciones. Si no están convencidos de que el resultado fue justo, hay que separar esto de las muchas incógnitas que se han descubierto sobre nuestros servicios de inteligencia, policiales y de protección civil. Aznar se ha ofrecido a comparecer cuando entre PP y PSOE se intentaba pactar que ni él ni Zapatero tengan que informar a la Comisión. Esta no es un Tribunal de Justicia. Yo diría que ni siquiera es la encargada de establecer responsabilidades penales de los instigadores y de los ejecutores de la matanza de Atocha. Pero debemos, sin hacer el menor uso partidista, todos los representantes del pueblo español, establecer unos protocolos de actuación, para quien quiera que gobierne.
Es evidente que nuestros servicios de Inteligencia han estado volcados en la lucha contra el terrorismo de ETA y que esto tiene razones varias de ser. El atentado que padeció José María Aznar le dejó marcado en el sentido de pensar que era el único peligro que acechaba a España y su integridad, ese y el Marruecos de la “Marcha Verde” que nos sorprendió en momentos muy delicados para España y nos quitó el Sahara. No hay por qué reprochar a Aznar que no viese que nuestra alineación con George W.Bush podía aumentar el abanico de amenazas a nuestro país. En estos momentos, es preferible apelar al patriotismo verdadero, no el de boquilla, para reforzar nuestros servicios de Inteligencia con un énfasis en la lucha contra Al Qaeda. Se necesitan expertos en cuestiones árabes pero no uno ni diez sino cientos. Traductores, vigilancia de seudo-mezquitas (no leerse todos los discursos como si restableciésemos la censura de Franco) sino, con infiltrados en ese mundo de la inmigración que puede ser fácilmente manipulado habida cuenta de sus condiciones de desarraigo y el adoctrinamiento sistemático al que le someten los agitadores de Al Qaeda.
¿Cuál es la cadena de mando que instantáneamente debe de prepararse ante una amenaza como la de Atocha? ¿Es cierto que había indicios y sospechas en los servicios de inteligencia españoles del CESID, de la Policía y de la Guardia Civil? ¿Están suficientemente coordinadas todas nuestras fuerzas policiales? La población dio un ejemplo extraordinario de solidaridad, ingenio y capacidad organizativa digno de recogerse en manuales para nosotros mismos y para terceros. Lo mismo que somos ejemplares en el Trasplante de Órganos y se nos copia en otros países, debemos establecer los cánones de una asistencia civil voluntaria e inmediata como la que se organizó el 11 de Marzo de 2004.
Que la Comisión saque a la luz lo que falló en aquellas circunstancias y si hay negligencia, que pague por ello quien la haya cometido pero déjense de discutir si a tal hora ya se sabía o no de que ETA no era la responsable del atentado. Todo eso yo lo discutimos en su momento. Es la hora de reconocer que España necesita unos servicios de inteligencia eficientes y bien coordinados, un control de informadores, de explosivos (recuerden que le reprochamos a Francia la poca vigilancia de sus stocks de Titadyne), del uso de drogas como formas de pago (lo que usa Osama bin Laden con el opio afgano), un minutado de cómo deben desarrollarse los acontecimientos en caso de una alerta como la del 11-M. Puede que nunca lleguemos a la perfección pero es evidente que si no aspiramos a alcanzar el 100 nunca obtendremos el 90.




