Como el agua y el aceite
¿Es posible aparecer en las Azores junto a Bush y Blair, después de haber redactado un documento que supone una declaración de guerra a Irak, y no esperar represalias del mundo musulmán? En el Consejo de Seguridad, tras haber presionado a Chile y México para que se alineasen con el Trío de las Azores. y considerar que Francia y Alemania eran naciones decadentes, ¿se puede exigir con más vehemencia que los propios EE.UU., castigo ejemplar a Sadam Huseín, y creer que España no iba a sufrir represalias de Al Qaeda? ¿Puede un dirigente responsable embarcarse en una aventura basada en mentiras y falsificaciones de documentos, ignorando como reaccionará el mundo islámico ante un ataque a sus correligionarios en cualquier lugar de la Tierra? ¿Es posible estar tan obsesionado con ETA (al mismo tiempo que se la considera muy mermada gracias a la magnífica actuación de ocho años del PP) y descuidar el flanco islamista tras la advertencia de Casablanca?
A muchos les ha parecido una machada que Ángel Acebes aguantase 10 horas de preguntas de la Comisión Parlamentaria del 11-M, olvidando que los que preguntaban también estuvieron el mismo tiempo y que, en ningún caso, se trata de una prueba olímpica merecedora de los aplausos recibidos al día siguiente por sus enfervorecidos compañeros de partido.. Queda claro que, tanto Ángel Acebes como Eduardo Zaplana, solo querían destacar la gravísima y manipulada actuación del pueblo ante las sedes del PP, el día de reflexión. La Fiscalía General del Estado no ha encontrado infracción a la Ley Electoral porque en esas manifestaciones no se pedía el voto para un partido sino que se dijese la verdad sobre la autoría del atentado. Cinco mil personas reclamaban en la calle Génova saber por qué se decía una cosa que las televisiones extranjeras y un diario árabe de Londres estaban contradiciendo ante el mundo entero. Moncloa no quería saber nada de islamismo. Ignoraba al CNI dirigido por un ex embajador de España en Marruecos, nombrado por el gobierno de Aznar al puesto de director de nuestro máximo Servicio de Inteligencia. En su declaración ante la Comisión de Investigación del 11-M, Jorge Dezcallar, a la pregunta de si hay una posibilidad de que Al Qaeda y ETA hubiesen colaborado en el atentado de Atocha, ha respondido que era imposible porque son el agua y el fuego. El cristianismo preconciliar de los abertzales etarras, casa mal con el integrismo islámico de Osama bin Laden. El informadísimo Mosad israelí, otorgaba al terrorismo islámico el atentado de Atocha el mismo día 11 de Marzo. Pero hay más. El CNI remitió a José María Aznar seis informes entre el 21 de febrero y el 27 de noviembre de 2003. El primero decía: ”La posición de España en el conflicto de Irak ha elevado el riesgo de atentado, pudiendo ser objetivo de grupos terroristas islámicos. Es muy posible un cambio de actitud hacia España, de positiva a negativa.” El informe constataba un deseo de venganza. Para quienes hemos vivido años en el mundo árabe y musulmán, no nos cabía la menor duda de que el gesto de las Azores iba a representar una traición, una puñalada en la espalda a un pueblo que siempre nos considera hermanos y que no tiene la menor intención de reconquistar Andalucía como nosotros tampoco pretendemos reocupar el Virreinato del Perú. Para descubrir el subconsciente de Aznar en estos temas, recuérdese Anual, la Marcha Verde y Láia (Perejil). El africanismo de quienes hicieron posible el 18 de Julio de 1936 sigue latente en este país a través de las generaciones.
La pérdida de 9 hombres del CNI en Irak debería dar peso a sus informes pero parece que en la Moncloa, no eran bien vistos porque recordaban que el presidente del gobierno estaba haciéndonos correr un riesgo voluntariamente ignorado, como lo hacían sus socios y amigos, George W.Bush y Tony Blair. Se hacía más caso de los documentos falsificados por la CIA y el MI6, a petición de los colegas de las Azores, que de nuestro CNI que también avisó, explícitamente:”No se puede descartar la existencia de células durmientes en España”. No excluyo errores por parte de este Servicio de Inteligencia español, como el de meter a 8 agentes en dos vehículos que cayeron en una emboscada al sur de Bagdad. Los anglosajones dicen “no pongas todos los huevos en el mismo cesto”. Nosotros perdimos a demasiados agentes sin saber por qué. Para cubrir el expediente, entre septiembre de 2001 y marzo 2004, la plantilla del servicio de asuntos árabes e islámicos de la policía, pasó de 61 a 74 mientras en el Servicio de Información de la Guardia Civil, el número de especialistas en este terrorismo subió de 44 a 62. Un auténtico despilfarro en un gobierno obsesionado con el Déficit Cero y confiado en la protección todo poderosa del Tío Sam.
Siguiendo el viejo sistema franquista de buscar el origen de los males en la conspiración de judíos, masones y comunistas, el PP prefiere achacar los desastres a otros. Ya Felipe II acusaba a los elementos de la derrota de una Armada que pagó la ignorancia y la prepotencia del monarca más poderoso del Orbe. La Historia se repite en Bush y sus naves andan desorientadas en un Irak mucho peor que el Canal de la Mancha. Hay que encontrar al señor “X” que ocasionó la matanza de Atocha, dicen esos genios de la política internacional que son Zaplana y Acebes. Si el amigo Bush ha dicho hace tiempo que es Sadam Huseín y Osama bin Laden ¿por qué lo preguntan ustedes? ¿Quieren insistir en que hay un nombre vasco detrás de la operación? Oiga, si algo tenía en su favor el PP en las elecciones del 14 M no eran ni el Prestige, ni los socavones del AVE Madrid-Lleida, ni el alquiler de aviones-ataúdes de Ukrania, ni la falta de seguridad de la RENFE en la zona de Albacete, ni el deterioro de las relaciones con Marruecos…..¡era la lucha contra ETA! Soy el primero en reconocer esa labor de hormiguita que tan buenos resultados ha dado en Euskal Herría. ¿Dónde está la Kale Borroka? ¿Qué es hoy en día Herri Batasuna? Pero al insistir en que era ETA quien había cometido el atentado de Atocha, el PP minusvaloraba su éxito en la lucha contra el terrorismo nacional puesto que seguía poderoso y, al mismo tiempo, demostraba su incapacidad para prever los nuevos peligros que concitábamos en el mundo islámico tras las Azores. Aznar aparece como un obsesionado en destruir la fuerza que quiso matarle en un atentado que, insisto, le dejó grogui y que se parece a la obsesión de George W.Bush por terminar una labor inacabada por su padre. ”Sadam Huseín es el hombre que quiso matar a mi papi” (daddy), son palabras textuales del hombre más poderoso de la Tierra.
Si el PP quiere salir lo mejor parado posible de la Comisión de Investigación del 11 M, debe olvidarse de buscar culpables de su derrota en Ferraz o Gabelas y reorientar su política de derechas sobre nuevas bases. En la izquierda británica, Blair tiene que hacer la misma labor, con la misma urgencia. Pero en Washington y Londres, aunque tímidamente, ya se ha reconocido que se cometieron errores. Aquí, en la calle Génova, no se equivoca nadie. Y por cierto, nunca se ha mentido. Solo hemos sido engañados por Rubalcaba. Y para que las cosas resulten claras y útiles, vamos a pedir un relator que cuente las cosas sin atenerse a las mayorías. ¡La de cosas nuevas que no se le ocurrieron antes al PP cuando tenía el rodillo después de quitárselo a Felipe González en un linchamiento sin parangón!



