21 Agosto 2004

La última de Bush

Archivado en: General — Enrique Meneses @ 11:47

Para mejorar los porcentajes de los sondeos, George W.Bush no sabe qué as sacarse de la manga. El último es pura contradicción, como señala el profesor de Yale, Paul Kennedy. Retirar 70.000 soldados de Alemania y Corea del Sur es una idea razonable en el caso de Alemania pero peligrosa en el de Corea con una República de Corea del Norte errática en su jugueteo con las armas nucleares. Como sofisma inevitable, el líder de la Casa Blanca declara que en 10 años quiere tener menos ejército y más tecnología bélica. La mano de Donald Rumsfeld, el Secretario de Defensa aparece torpe y velluda, detrás de esas afirmaciones de Bush.

Empezaron por tener tanta fe en la tecnología que los hombres del Pentágono y de la Seguridad Nacional fueron descuidando el factor humano. Del espionaje a lo John Le Carré y James Bond, hemos pasado al análisis de fotografías de satélite que, como rezaba la propaganda, ”pueden ver los titulares de un periódico que lee un moscovita sentado en el Parque Pushkin”. El resultado de los Servicios de Inteligencia de EE.UU. y Gran Bretaña, en la búsqueda de armas de destrucción masiva o pruebas del contacto de Sadam Huseín con Osama bin Laden, ha supuesto un fracaso rotundo. No sabemos lo que se estudia actualmente en la archifilmada academia militar de West Point pero alguien tendría que decir a los cadetes estadounidenses que las guerras se hacen entre ejércitos y contra ejércitos solamente, no contra terroristas y menos aún contra resistentes o población civil como sucede actualmente en Irak. Declarar la guerra contra el terrorismo, como formularon los tres de las Azores, era una frase efectista, impactante. Tan hermosa como Declarar la guerra al Hambre o al narcotráfico. En ningún caso van a servir la aviación, los misiles o los tanques. En el avispero en el que se han metido los angloamericanos, todo lo que están consiguiendo es una proliferación brutal del terrorismo en la región y en otras zonas del mundo, hacer odiosas las razones originales que condujeron a esa invasión absurda, y volver la mirada con rencor hacia un Sharon que, dentro de sus limitaciones intelectuales, intenta apagar el fuego rociándolo con gasolina.

Los expertos consideran que son necesarios en Irak 40.000 soldados más y los jóvenes que se habían enganchado –a cambio de 10.000 dólares—para la primavera 2005, están siendo llamados urgentemente a filas. Algunas tropas destacadas en Mesopotamia no están disfrutando de las sustituciones a las que tienen derecho como período de descanso. Decir, como afirma George W.Bush que tener a los soldados en casa, cerca de sus familias, en lugar de tenerlos en Alemania, Corea del Sur, Japón, Italia, España y docenas de otros sitios, es anímicamente muy saludable. Se olvidaba decir que los que más padecen no estar en casa cerca de sus familias son los que se encuentran en Irak. Y esos, la única forma de aliviar su situación, es enviarles refuerzos y darles descanso sustituyéndolos.

Si la retirada de las tropas españolas de Irak fue denunciado por Washington, Londres y el PP como una señal peligrosa que envalentonaba al terrorismo de Al Qaeda ¿Cómo debería considerarse el anuncio de este repliegue escalonado de 70.000 soldados americanos ante la opinión pública mundial y el terrorismo internacional? Los ingleses, que no paran de copiar a sus primos estadounidenses, van a efectuar reducciones de 35.000 hombres para invertir el ahorro en tecnología. Olvidan el papel tradicional de su célebre infantería y priorizan el láser, los satélites y las bombas inteligentes.

¿Vamos hacia un periodo de aislacionismo estadounidense? Poco probable con un War President como Bush. Entonces ¿un ejército más reducido, ágil y de rápido despliegue? Bueno, a eso tienden todos los ejércitos modernos pero la rapidez también es proporcional a la distancia desde la que parte la fuerza militar. ¿Se va a limitar el número de acciones alrededor del mundo? ¿Con el rechazo a ceder mando a otros países aliados, EE.UU. tendrá siempre las dificultades que tiene ahora para formar coaliciones? Todas y cada unas de estas preguntas son de difícil respuesta. Mientras tanto, la Unión Europea ya puede empezar a aumentar sus gastos militares y estar dispuesta a jugar un papel más destacado en la escena internacional. No podemos querer impedir la hegemonía única de los EE.UU. en el mundo y, a la vez, dejar que sean sus fuerzas armadas las únicas capaces de llevar la guerra a donde sus intereses económicos les quieran llevar. Los franceses tienen un viejo dicho según el cual no podemos quedarnos con la mantequilla y con el dinero que nos dieron por ella. O les dejamos el campo libre para que hagan lo que quieran, y seguimos como borregos, o reclamamos una multipolaridad demostrando que disponemos de la fuerza apropiada para sustentarla.

El estamento militar norteamericano, no iba a dejar colgado al Partido Republicano. El conservadurismo y las armas van siempre de la mano en los Estados Unidos, con loables excepciones. No olvidemos que el hombre que alertó contra los peligros del complejo-industrial-militar fue el general Dwight Eisenhower cuando llegó a la Casa Blanca. Ahorrando dinero, al reducir bases en el extranjero, dinero que se queda en los paises donde se encuentran situadas, el gobierno dispone de más fondos que van a la industria militar para que produzca lo último en juguetes de guerra. Es como la subida actual del petróleo, verdadera lluvia bendita para los Bush, Rumsfeld, Cheney, Powell y compañía. Los millones que se están repartiendo son de fábula. A pesar del alto crecimiento económico de los últimos cuatro años, los EE.UU. no crea empleo y sus cifras se aproximan a las de la depresión de 1932. Con George W.Bush se han destruido 2,5 millones de puestos de trabajo en cuatro años. El Departamento de Trabajo dice que se han creado solo 32.000 empleos cuando Wall Street calculaba 215.000 para el mes de julio pasado.

¿Y Europa? ¿El continente Venus, que hará si se marchan los americanos de las bases que tienen en este continente? Pues lo más probable es que se pierdan puestos de trabajo europeos que Mr Pesc debería contratar para el mantenimiento de las mismas bases, ya totalmente europeas. Quedará demostrado que la unipolaridad que pretenden los americanos es imposible. Aunque la Unión Europea dejase a EE.UU. la defensa del mundo occidental como hasta ahora, están emergiendo potencias económicas, poseedoras de la bomba atómica y gran conocimiento de las tecnologías de la comunicación. China, Pakistán, la India y el mismo Japón si se rearma por abandono de las bases americanas, no tardarán en representar voces potentes en el concierto de naciones desarrolladas. A Javier Solana le espera una labor importantísima y harto delicada como responsable de esa nueva defensa de una Unión Europea de 25 países y 454 millones de habitantes. Una tarea nada fácil pero ilusionante.

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