6 Octubre 2004

¿Quo vadis, PP?

Archivado en: General — Enrique Meneses @ 13:05

Buscar el centro sociológico de España con algunos discursos que se han escuchado durante el Congreso del PP, es como acariciar al gato a contrapelo. No hay nada que irrite más al felino. Se colocó a Alberto Ruiz Gallardón de telonero para mostrar la imagen más naranja del partido en su nueva etapa. Si para muchos españoles, sean de derechas o izquierdas, el actual alcalde de Madrid es lo más presentable del partido, lo lógico es que se le pusiese por delante para simbolizar un cambio de talante…si, ¡de talante! Pues no. Lo han colocado en primer lugar para que luego pudiesen desmentirle todos los demás oradores menos Mariano Rajoy. Este pretendía sinceramente que ese discurso, en el que se admitía –sin pedir perdón—que algo se había hecho mal para perder las elecciones, fuese una especie de mini-mea culpa.. No se pedía perdón pero se insinuaba que los dioses del Olimpo también pecan. Creo que algunos o alguna, aprovecharon la oportunidad para colocar el alcalde madrileño de Pim-Pam-Pum de feria. “¡Una muñeca por cinco tiros!” El naranja resultó limón. Una vez más, los estrategas del PP se han equivocado. La gente ha visto un hombre más centrado que el resto de sus correligionarios y eso es lo que se esperaba del resurgir del partido. Evidentemente, cuanto más guste a la mayoría real del país un hombre del PP, más tienen que desconfiar de él los más furibundos partidarios de la crispación que les dio la victoria relativa en 1993.

Aceves caldeó el ambiente para la llegada de José María Aznar. Para eso se encargó de describir la actual situación como la de 1936. Para quienes no vivieron aquella época, la exageración podía colar. Para los más ancianos del lugar, no. Pero jugar con la ignorancia y el miedo es rentable en un país sin demasiados referentes vivos. Es curioso, sin embargo, que el PP que siempre pretendía hablar del futuro cuando estaba en el poder, nunca dejó de echar en cara al PSOE lo que había hecho Felipe González en el pasado. Y ahora, a la vista de algunas verdades que aparecen con el nuevo gobierno del PSOE (por ejemplo, el maquillaje de las cuentas para ofrecer a la ciudadanía un superávit cuando Alemania y Francia habían aumentado su déficit por encima de lo permitido) sacan a relucir ataques a la Iglesia, la institución familiar y las buenas costumbres. Ya lo hicieron en su día por la ley del divorcio, la del aborto o la de las parejas de hecho. Muchos votantes de la derecha viven en un permanente Julio de 1936. El XV Congreso del PP debía analizar qué fue lo que no funcionó el 14-M cuando las urnas les arrebataron el poder. Pero José María Aznar no quiere pasar a la Historia como el hombre que nos metió en una guerra que no queríamos. Desde el 11 al 14 de Marzo 2004 hizo todo lo posible para demostrar que el atentado de Atocha no fue consecuencia de nuestra presencia en las Azores. Pedir perdón es dejarle en calzoncillos con unos argumentos que solo se cree un puñado de fans pero no todo el PP y desde luego nadie del resto del arco parlamentario. Estamos ante la vieja ley conyugal: ”En caso de adulterio negar la infidelidad hasta el final. Nada de confesiones de arrepentimiento.”

Un Aznar que durante 8 años ha echado en cara al PSOE dejarse manipular por el titiritero Felipe González, ahora parece que padece el mismo mono de Moncloa que sufrió el Señor de los bonsái, y está dispuesto a mover el guiñol de Génova. Le va a ser muy difícil a Mariano Rajoy embridar a Ansar. Proyectarse hacia un futuro libre de ataduras cuando se tiene a un Presidente de Honor con más carácter y ganas de revancha que el mismo presidente ejecutivo del partido, no es nada fácil. Manuel Fraga dejó tranquilo al joven Aznar después del X Congreso de Abril 1990, en Sevilla, cuando le transfirió los trastos. Todavía no sabemos si el ex-Presidente del gobierno designó a Rajoy para que le sucediera o para que hiciese el trabajo rutinario y dejase al Tercer Hombre de las Azores lucirse en las cátedras de Georgetown y de la FAES, además de la prensa extranjera. Verle despachar con un gesto adusto y displicente a los reporteros de Pecado Original que recibe sonriente Michavila, revelan el volcán que se esconde dentro del anterior presidente del gobierno. Basta ver la elección de sus palabras cuando dice que el PSOE es el partido del odio. Después de decir en Georgetown University que los árabes nos la tienen jurada desde que los expulsamos de España, hace 13 siglos, se extraña que El País dijese que vive en la misma época que Osama bin Laden que previamente había pedido reconquistar Al Andaluz. Su afán de buscar explicaciones a su derrota electoral, hurgando en el periodo que va del 11 al 14 M, solo tiene una explicación: no le importa el futuro de su partido porque, según él, nada hay que cambiar para ganar las próximas elecciones. Reclamar la comparecencia de Rodríguez Zapatero, que no tocaba poder antes del 14 M, es subrayar que una conspiración fue causa de su derrota. Para él, ese contubernio donde estaba implicado Marruecos, ETA, policías de izquierda, PSOE, camellos chivatos e islamistas, es quien le ha hecho perder las elecciones. Desde luego, salvo la lucha contra el terrorismo etarra y el aprovechamiento adecuado de una coyuntura económica que recorría Europa y nos beneficiaba a nosotros, lo demás fue un cúmulo de errores (Prestige, Yak 42, guerra de Irak, ruptura con los países de la UE que nos subvencionan, Gestcartera, venta de empresas estatales a amigos de colegio, stock options de Villalonga, menosprecio a la amenaza islamista después del atentado de Casablanca, Perejil, etc….).

Nadie sabe como va a funcionar el bicéfalo Partido Popular. Mariano Rajoy va a tener que efectuar cambios pero ya vemos que no le dejan mirar hacia el futuro por mucho que lo repita. Aceves, recordando las vísperas del 36 y Aznar observando 13 siglos antes, cuando el moro Tarik acudió a la península llamado por el Conde don Julián para ayudar a los hijos del godo Vitiza . Por eso no es de extrañar que mencione las manos sucias de cal viva de Lasa y Zabala como si fuese un caso que aún no se ha juzgado. El que si se ha juzgado en las urnas es la decisión personal de José María Aznar de meter a España en el avispero de Irak. No es por nada pero Polonia ha puesto fecha para su abandono de la Coalición y Australia lo tiene como punto caliente de las cercanas elecciones. Por una vez, vamos por delante de muchos países que ya se hacen la pregunta. Aunque John Kerry no haya querido pronunciarse en su primer debate con Bush, en EE.UU., la calle se lo pregunta: ¿Cuándo traemos nuestras tropas a casa?

Mientras tanto, nadie sabe lo que tardará el PP en regresar a la sensatez del centro. Por el momento, el centro está copado por la izquierda y sus aliados. “¿Hacia donde vas, PP?”

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