Violencia, niños y televisión
”Por la crueldad de las imágenes, nuestra Cadena ha decidido omitir las más sangrientas de este suceso”. Periódicamente escuchamos estos mensajes por parte de los locutores y locutoras de nuestras televisiones. Los telespectadores estarán sentados alrededor de la mesa familial y no es conveniente estropear el almuerzo ni su posterior digestión. Unos hombres, con los que me identifico totalmente, se juegan o dejan la vida para traernos una información desde un campo de batalla con la finalidad de que estemos informados, es decir, que seamos más libres y otros señores, sentados en un despacho en la sede de las televisiones, deciden que las imágenes podrían molestar al televidente o al anunciante y, quizá, cambiase de cadena con un rápido zapping. Muchos encontrarán que el escamoteo de imágenes crudas es un servicio a la Sociedad. Creo que no han reflexionado bien sobre el tema.
Cuando los anuncios de la Dirección General de Tráfico han mostrado escenas sanguinolentas de personas destrozadas en accidentes provocados por imprudencias, los índices de accidentes han descendido drásticamente. Cuando las recomendaciones han sido amables y descafeinadas, han vuelto a ascender. Ergo ver las orejas al lobo en toda su crueldad, surten efecto. La tarea de los corresponsales de guerra es mostrar que estas son horrorosas, que no tienen nada que ver con el cine de Hollywood. Que los periodistas, sobre ciertos temas, hace tiempo que hemos dejado de ser lo imparciales que recomendaban antaño las Escuelas de Periodismo. La obligación del informador de hoy es despertar la conciencia de sus contemporáneos denunciando los abusos que se hacen con los que no tienen voz. El poderoso siempre tiene medios para contar lo que le interesa. Es el silenciosamente aplastado el que necesita de ese sacerdocio laico que es el periodismo moderno.
Estados Unidos creó una potente industria cinematográfica que mostraba su historia adulterada y llena de maravilloso American Way of Life. El Oeste lo conquistaron unos hombres bondadosos, guapos y educados como John Wayne, Gary Cooper, James Stewart, Bárbara Stanwick Podían representar al General Custer, a Billy el Niño, los hermanos James o Jane Calamita. Para esos niños, hoy abuelos,y las nuevas generaciones, Custer nunca exterminó una tribu Oglala Siux que en el duro invierno de Dakota le fue a pedir protección; Billy el Niño era un simpático y precoz asesino al que le influyeron las malas compañías y Juana Calamidad una hermosa y liberada mujer americana (Quien haya visto fotos de ella se asustará de su aspecto). No fueron nada de eso. Pero la cinematografía de Hollywood ve como el Ministerio de Defensa de los EE.UU. colabora y hasta patrocina películas de guerra que acaban de moldear la mentalidad estadounidense. Pongo por delante que soy pro americano como la mayoría de los españoles y europeos, pero no somos partidarios de la arrogancia y el belicismo como una de las Bellas Artes que preconizan los republicanos. La realidad de la Historia de los EE.UU. como la de España, Francia o Alemania o antes la URSS, han sido deformadas por el celuloide con fines nacionalistas. Esconder la realidad a tus compatriotas es una forma de llevarlo por el camino que quieres sin que rechiste. ¡El silencio de los corderos!
¿Qué sucede en las cadenas de televisión españolas después de evitar la penosa visión de la sangre mientras la madre sirve el cocido o los espaguetis ? Pues suponiendo que no haya colegio, los chicos tendrán una serie de películas que, si el día es lluvioso y se acuestan tarde por ser fin de semana, podrán contemplar la muerte de unos treinta individuos y la victoria del héroe que, indefectiblemente, será ciudadano de los Estados Unidos. Hay muertes con profusión de ketchup en los telefilmes Made in USA. Chuck Norris no es violento, es que no para de repartir leña en nombre de la ley y la justicia. Para más inri es tejano como George W.Bush. Si encima se censuran las imágenes de los muertos norteamericanos en Irak, díganme ¿por qué el pueblo estadounidense le va a pedir a Bush que deje de sembrar la democracia desde los B-52? Censurar las imágenes auténticas de lo que es la guerra es invitar a todo el mundo a aceptarla. La fotografía digital ha permitido ver las atrocidades cometidas contra los derechos humanos en la cárcel bagdadí de Abu Ghraib. Y han sido los mismos G.I. los que han creado la escenificación, la coreografía y la toma de planos para enviar de recuerdo a la familia. A la familia, como a sus nenes de uniforme, aquellos iraquíes no eran seres humanos, solo piltrafas como no lo eran los indios que abatía el general George A. Custer con los aplausos de un público cinéfilo entusiasta.
Estados Unidos ha hecho perder a sus ciudadanos el espíritu crítico que aún existe en la vieja Europa. Las prohibiciones a la prensa de asistir a la marcha de tropas españolas hacia Irak, cuando se comprobó que crecía la crítica ante nuestra participación. La celeridad en la identificación y el entierro de los 62 militares fallecidos en el accidente del Yak-42, con prohibición expresa de abrir los ataúdes para evitar la dolorosa imagen de los restos queridos, son otras tantas pruebas de cómo se quiere anestesiar a un país para que coma besugo y no vea cosas feas. ¡Nuestro gobierno no hace cosas feas!
Me niego a que se engañe a los niños hasta el punto de que crean que los muertos en una guerra, como los del cine, después de la representación, se levantan y se quitan la salsa de tomate del traje. Creo que le hacen más daño las innumerables muertes televisivas que se traga a diario en los programas aptos para ellos que si viesen en el telediario la verdad de lo que hacen los mayores, incluidos los maltratos de algunos padres a las mamás. Millones de niños en el mundo, no ven la televisión pero si viven el hambre, la brutalidad, el miedo y la muerte. No les estropea la digestión porque no tienen qué comer. ¡Que suerte tienen esos niños de Darfour o que mueren en Gaza o en Faluya! Menos mal que hay unos periodistas para enseñar que la supuesta captura de un peligroso líder no es más que los cuerpos reventados de niños pequeños o el de una estudianta palestina que acude a su escuela, y es acribillada y rematada con 60 balas a quemarropa porque se sospechaba que llevaba bombas en su cartera y debajo de sus ropas. Ese suboficial israelí a hecho más daño a su país que cualquier loco suicida volándose en un autobús de Tel Aviv. Estados Unidos concitó todas las simpatías del mundo cuando cayeron sus dos Torres Gemelas de Nueva York. George W.Bush ha conseguido que esa solidaridad internacional se haya convertido en anti-americanismo y se haya extendido en el mundo entero cuando ha permitido que mueran millares y millares de inocentes iraquíes que nada tenían que ver con los responsables de aquella masacre. Son tan cerrados los hombres de Bush que conseguirán igualar a Osama bin Laden no ya entre el islamismo internacional sino entre los demás occidentales, sus aliados. Pongan los muertos de cada uno en el platillo de una balanza y verán el resultado.
No creo que la llamada telebasura o chismorreos de cama puedan causar escándalo entre los niños. Si se trata de tacos, ellos sueltan tantos o más en cuando están fuera del oído de los padres. Si se trata de quien se acuesta con quien, a ellos les deja indiferentes. Seguro que todavía no saben por qué está enfurruñado Francisco Rivera Ordóñez y si han sacado alguna conclusión sobre la muerte de su madre, es que las drogas matan. Seguro que hacen zapping en cuando aparece Carmele Marchante que, por otro lado, es legítimamente admirada por los amantes del género.




