Aznar toca a rebato
El paso de José María Aznar por la Comisión del 11-M ha sido todo un ejercicio de exculpación, en el que sus mejores cualidades, han salido a flote: templanza, búsqueda constructiva de la verdad de lo sucedido, para evitar que se repita, reconocimiento de que se perdieron las elecciones por una acumulación de mentiras a lo largo de los dos últimos años de su gobierno, cansancio de la ciudadanía por no ser escuchada, y un largo etcétera. Atocha fue la guinda.
Pero sus tesis –él que dice que no tiene ninguna sobre la autoría, pero insiste en que se investigue per secula seculorum hasta que se diluyan en la Historia– han despertado unas huestes que se habían amodorrado con el tono de voz suave y envolvente de José Luis Rodríguez Zapatero. Paco Umbral, y antes Mario Vargas Llosa, han levantado la bandera del líder, sin miedo y sin reproche, como se definía en Francia al caballero Bayard, y repiten ”La Tesis”: La retirada “precipitada” de las tropas españolas de Irak (hacía un año que el candidato socialista lo había anunciado), ha supuesto una victoria para el terrorismo internacional que ha cambiado el signo de las elecciones. Lo curioso es que, si Osama bin Laden lee a estas dos gloriosas plumas hispanas y ha seguido la intervención de Aznar durante 11 horas en la Comisión del 11-M, no haya llevado a cabo sendos atentados en Estados Unidos y Australia, con tropas en la Coalición, siete días antes de las elecciones, ganadas en ambos casos por dos partidarios de machacar Irak hasta que quede doblegado y acepte el gobierno que se le imponga desde el Occidente más avanzado, por ejemplo, el que admite la pena de muerte y la tortura y no respeta ni el Tribunal Penal Internacional ni la Convención de Ginebra.
Se ha demostrado que España ha sido tierra de descanso y planificación por parte de los grupos islamistas que operan a nivel internacional. La cercanía de Marruecos, y el número de inmigrantes magrebíes instalados en España (además del conocimiento del castellano que pueden tener, permitía a las células de Al Qaeda moverse por nuestro país como pez en el agua. Lo curioso es que Aznar, tras sacarnos del rincón de la Historia, no haya tomado las mínimas medidas de seguridad que su gesto exigía. Y siendo este país un Baden Baden para los miembros de Al Qaeda ¿Cómo se explica que decidan que gane las elecciones un socialista partidario del laicismo, un partido autor del Pacto Antiterrorista con el PP ? ¿Es que les iba tan mal con Aznar cuando fue durante su gobierno que planificaron, en territorio español, el ataque a las Torres Gemelas de Nueva York? ¿Creían tanto en la honradez de Rodríguez Zapatero que estaban seguros que pasaría a la Historia de la Democracia como el primer dirigente que respetaba sus promesas electorales? ¿No hubiese sido más normal pensar que, una vez ganada la Moncloa, ZP daría largas para la retirada de nuestras tropas como hizo el PSOE cuando el referéndum de la OTAN? Lo primero que ha hecho Rodríguez Zapatero ha sido respetar sus promesas electorales y cumplir con lo que le pedía el 90% de los españoles. Y después del atentado de Atocha, Al Qaeda debería haber pensado que se iba a incrementar la lucha contra toda forma de terrorismo y que se iban a dotar las Fuerzas de Seguridad de los medios necesarios para proteger a los españoles de ETA y de los yihadistas. Es curioso que ETA –que según Aznar colaboró con Bin Laden para derrocar al PP—pretenda ahora poner en dificultades al PSOE ¿Para que regrese el PP?
El ”éxito de los terroristas” que supuso la retirada de las tropas españolas de Irak, según señaló Mario Vargas Llosa en un debate organizado en Ámsterdam, ha consistido en cerrar el Shangri-La del que Al Qaeda disponía en España. Ya no se van a tirar las transcripciones en árabe por falta de traductores, como se ha hecho en EE.UU. y en España, se va a colaborar más intensamente con la vieja Europa, sobre todo Francia y con el Nuevo Marruecos, tan interesados ambos en combatir el extremismo integrista musulmán. Ya no se reirán escandalizados en el PP de lo mal que guardaba Francia sus polvorines cuando se ha descubierto que teníamos 4.000 de éstos en nuestro territorio sin ninguna vigilancia, ni criticarán el deseo del PSOE de poner todas las Fuerzas de Seguridad bajo un mismo mando único. Lo presentaban como deseo de desmilitarizar la Guardia Civil con el tradicional miedo de los propietarios a que desaparezca el Cuartelillo cercano a la finca. He conocido casos concretos, algún día lo cuento.
La mayoría del PP reconoce que había que bajar el tono en la vida política del país. Hasta los programas del corazón van a tener que controlar los decibelios de sus invitados. ¡Como ha gustado Mariano Rajoy declarando que estará a disposición del Gobierno para cualquier cosa que necesite en la lucha contra el terrorismo! Si hace falta, el español, a través de su Historia, se ha contentado con pan y cebolla pero le alegra el corazón una frase bien dicha en su momento y le encabrita un exabrupto de señorito mal criado. José María Aznar se asustó de ver que el PP estaba dispuesto a seguir el talante que vendía Bambi y aprovechó su presencia en la Comisión del 11-M para sacar la trompeta y el tambor y tocar a rebato a sus huestes. ¿A santo de qué venía la algarada parlamentaria por una ley que no beneficia más a un partido que a otro y que de todos modos va a pasar con el consenso de la mayoría de los partidos excepto el PP?
El CIS (siempre ligeramente pro-gubernamental) daba al PP, poco antes de las elecciones, 176 escaños, es decir, uno más del 50% del Parlamento que es de 175. El 8 de Marzo, el pulsómetro de la SER (Opina), daba al PP entre 161 y166. El Mundo (Sigma Dos) daba al PP, el mismo 8 de Marzo, 173 escaños al PP y 144 al PSOE. Pensar que la cosa estaba tan clara para los populares era tomar los sueños por realidades. De no alcanzar la mayoría absoluta, el PP tenía todas las puertas cerradas para disponer de apoyos parlamentarios puntuales. No recibir durante años a unos u otros en la Moncloa, fue una siembra mortal. Se está viendo en este momento, pasadas las emociones de las 191 muertes y la brillantísima aparición de Aznar en la Comisión, que el PP está más solo que nunca. Ni un partido nacionalista, nadie medianamente centrista, solo un desierto sin agua. Los españoles saben que es necesaria una derecha moderna, sosegada, que empiece a cultivar amistades con partidos que antes se despreciaban, que critique lo que no sea razonable y apoye lo que aporte beneficios al país. Que recuerden siempre, unos y otros, que una democracia no solo se juzga por el respeto que tenga hacia las mayorías (si no lo hace, acaba como Ceausescu) sino de cómo cuida y atiende a las minorías. Que nadie debe considerarse el depositario de las esencias patrias. Ni bandera, ni Constitución, ni Ejército son patrimonio de un partido o de unos políticos. Es jugar con fuego el querer llevar tirantes con la bandera rojo y gualda. Las dos Españas están enterradas y descansan en paz desde hace 26 años. Señor Aznar, ahora toca retreta, no a rebato.




