12 Diciembre 2004

El irreal Partido Popular

Archivado en: General — Enrique Meneses @ 13:57

Cuando escucho a Mariano Rajoy hablar de la pasividad de Jose Luis Rodríguez Zapatero ante Jacques Chirac, a la hora de defender los Fondos de Cohesión que recibe España de Bruselas, recuerdo asombrado aquel ataque de José María Aznar, entonces en la oposición, contra el presidente Felipe González que negociaba en Edimburgo unos fondos que iban a cambiar el rostro de España de la manera más drástica. Mientras el presidente del gobierno socialista defendía con uñas y dientes los fondos de cohesión para España, la oposición del señor Aznar le tachaba de pedigüeño. No era elegante mendigar ante el resto de la Comunidad Europea unos fondos que hacen que este país (y otros como Irlanda, Portugal y Grecia), sean irreconocibles después de 12 años de beneficiarse de ellos.

En aquel entonces los tres países más pobres de la Comunidad, necesitaban de aquellos fondos para resistir el embate industrial de potencias como Francia, Alemania o Gran Bretaña, y hasta cierto punto Italia. El Paquete Delors II se aceptó también en aquel Consejo Intergubernamental de Edimburgo. Ha transcurrido más de una década y ya no somos “Comunidad Europea” sino Unión Europea (UE). De los pobres de 1992, Irlanda ha hecho sus deberes de manera extraordinaria y los demás, en menor medida, hemos cambiado el rostro de nuestros países del sur. Incluso hemos sido capaces de entrar en el Euro, durante el mandato del PP, cuando los alemanes tenían un miedo feroz de que el Club Med (España, Portugal y Gracia) impidiese tener una moneda tan fuerte como lo era su querido deutschmark. Todos los malos augurios han resultado fallidos y hoy en día, la solidez del euro está dificultando seriamente a las exportaciones de la Unión Europea y dejando el terreno libre al devaluado dólar.

Pero en nueve meses de gobierno socialista, el PP, nuevamente decidido a crispar la vida política como en su anterior oposición, ya ha pedido revocar a Moratinos y a Manuel Marín, el Presidente del Congreso, se niega el señor Rajoy a dar al electo Hugo Chávez el título de Presidente de Venezuela y se refiere a él como el Coronel con el deseo de zaherir a un gobernante latinoamericano cuando el actual gobierno intenta recomponer los platos rotos por el PP en nuestra política exterior. ¿Se da cuenta Mariano Rajoy y su partido de lo que opinan los gobernantes de Iberoamérica cuando se interviene de manera tan descarada en la política de sus países? Aznar y su gobierno han mostrado una animosidad notoria hacia los líderes de América excepto George W.Bush al que se ofreció como dócil y leal servidor. Si, la animosidad contra Fidel Castro que impidió que el rey acudiese al centenario de la independencia cubana; la férrea barrera para evitar la extradición a España del genocida Augusto Pinochet; esfuerzos ímprobos para que Ricardo Lagos de Chile y Vicente Fox de México apoyasen las mentiras de Washington en el Consejo de Seguridad y avalasen así la invasión de Irak. Otros tantos errores garrafales que demuestran el poco conocimiento que de los pueblos de Iberoamérica tiene el señor Aznar y el equipo del PP (Gustavo de Arístegui y Jorge Moragas) que lleva los asuntos exteriores de ese partido. Las liberaciones de presos políticos que se están consiguiendo de Fidel Castro, hacen bueno el refrán de que se cazan más moscas con miel que con vinagre. Puede que el Tato no haya acudido a San José de Costa Rica, como jocoso resaltó Mariano Rajoy, cada vez más ocurrente y dicharachero, pero el hecho es que esas liberaciones no las consiguió José María Aznar apoyando el boicot estadounidense y empujando a la UE a castigar al líder cubano. ¿Y por qué se escandaliza tanto el PP porque Miguel Ángel Moratinos haya denunciado el apoyo a los golpistas que arrestaron a Chávez si el PP con su ariete Fungairiño, el de los documentales de la BBC, impidió que Augusto Pinochet, el admirador de Francisco Franco y único Jefe de Estado latinoamericano que acudió a sus exequias, fuese juzgado por sus crímenes contra la Humanidad? ¿Por qué hizo España presiones para que se reconociese al empresario golpista Pedro Carmona mientras Chávez estaba en manos del grupo rebelde que lo tenía encerrado en la isla de La Orchila? El ex canciller de México, Jorge Castañeda, confirma la existencia de esas presiones y el intento por parte de Bush y Aznar de lograr un documento de apoyo al golpista que se negaron a firmar los líderes de Iberoamérica.

Los medios de comunicación afines al PP intentan presentar el nuevo sistema de elección de los miembros del Poder Judicial como un golpe de Estado del Ejecutivo contra el Judicial. Para Isabel San Sebastián, Montesquieu ha muerto al desaparecer la independencia de los tres poderes que configuran la Democracia, cuando lo único que se pretende es que se pase de 11 a 13 el número de votos necesarios para los nombramientos de las vacantes que se producen en este importante organismo. En EE.UU. los demócratas se encuentran con el mismo problema: los diversos gobiernos republicanos han ido colocando magistrados afines al GOP y fieles a la Casa Blanca. Más parecido imposible a lo que tenemos en España (y no me importa que fuese en tiempos de Felipe González cuando se tomó el acuerdo). Lo cierto es que si fue un error del PSOE entonces, tiempo y poder tuvo el PP de corregirlo en vez de aprovecharse de las ventajas que le proporcionaba. Ahora será preciso el consenso al necesitar los 3/5 de los votos del Consejo, necesarios para aceptar a los nuevos miembros. Más democracia pero esto no beneficia a un partido u otro sino a todos.

El PP debe centrarse, reconocer que no le ha ido tan bien con el vocerío bullanguero de los tiempos en los que tenía la mayoría absoluta y no recibía a un presidente de Autonomía como el lehendakari Ibarretxe. Que nos metió en una guerra sin consultar previamente a los representantes de la nación española. Que disfrazó de ayuda humanitaria un acto de guerra en toda la regla. Las tropas españolas salieron de nuestro país antes de que Irak fuese tomado (sigue sin terminarse el conflicto), luego mal podíamos ir a ayudar a una población que todavía no había sufrido la ocupación ni la destrucción que siguió. Lo que sucede es que llegamos tarde, como sucedió en 1991 con nuestra participación en la Guerra del Golfo. Este es otro cambio que se introduce en nuestro ordenamiento constitucional. Ninguna fuerza española podrá enviarse a un conflicto sin la previa aprobación de la Cámara de Diputados.

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