21 Diciembre 2004

Otra vez Gibraltar

Archivado en: General — Enrique Meneses @ 14:02

El escándalo empieza porque el señor Rajoy dice que Miguel Ángel Moratinos ha cedido la soberanía de España, sobre Gibraltar. El que lo dice es el actual líder del partido que propuso, a Tony Blair, al amigo de Aznar y compañero de La Azores, la soberanía compartida. Gibraltar sería una Andorra, en la que en vez del Obispo de Urgel por el lado español y el presidente de la República, por el francés, tuviésemos a la reina de Gran Bretaña y al rey de España, de co-soberanos de Gibraltar. Esto, para el PP, no era ceder soberanía. Para mi es ceder la mitad. Para bien recalcar que los llanitos son solo un pueblo colonizado pero, a la vez negando el derecho de autodeterminación que la ONU reconoce a los pueblos colonizados, la doctrina Castiella, en tiempos de Franco, estableció que no es necesario conocer la opinión de las gentes colonizadas sino que hay que tratar entre los posibles propietarios de esos okupas, de origen maltés, genovés, judío, menorquín, etc… Los tiempos han cambiado desde 1714. Los pueblos no se tratan como el ganado. Tanto Gran Bretaña como España tenemos que escuchar sus deseos, cuales son sus necesidades vitales, buscar soluciones con ellos.

Hace muchos años, estando Franco en el Pardo, hicimos un programa en la SER donde pretendíamos estudiar el por qué los gibraltareños no querían ser españoles, cosa que les parecía inconcebible a los franquistas y muy natural para quienes vivían un atroz exilio o una dura dictadura. . Se dice que es español quien no puede ser otra cosa. Había mucha razón en esta frase, hace 30 años o más. Era un programa osado. Yo tenía que atraer, a los micrófonos de Radio Gibraltar, al mismísimo Primer Ministro de la Roca, Sir Joshua Hassan que yo conocía de antes. Lo conseguimos.

Sentados codo con codo, Joshua y yo, atendíamos a los compañeros que dirigía Pepe Domingo Castaño en Madrid. Yo me puse tan del lado de los llanitos que me costó más tarde andar por Main Street del acoso de gente que me saludaba, me daba palmaditas o me dedicaban besos las mujeres. La razón era muy sencilla: Yo plantee ante el micrófono: “¿Tenemos sindicatos libres en España o solo un sindicato vertical en el que están obreros, patronos y dirigentes del Movimiento Nacional? Aquí tienen sindicatos libres. ¿Derecho de reunión? ¿De manifestación? ¿De constituir partidos? ¿De hacer elecciones libres? Aquí todo eso son derechos adquiridos. Nosotros no los tenemos en España. ¿Hay libertad de culto en España? No. Aquí si. ¿Hay censura en Gibraltar? No, en España si. ¿Por qué queremos que los gibraltareños renuncien a todo eso por ser españoles?

La verdad es que nosotros envidiábamos lo que tenían ellos. Un chico que en la mili se declaraba protestante hacía el doble de tiempo que el católico apostólico y romano. Tener un obrero a su patrono en el sindicato era una aberración. Ni que decir que aquel reportaje periodístico fue bastante sonado en la prensa franquista de entonces. Años más tarde, ya con la democracia, vine a decir que si los llanitos tenían que aparcar, por falta de espacio, sus automóviles del lado español de la verja, si se habían comprado casas en la Costa del Sol y a la vez, en España el País Vasco percibía sus impuestos y pagaba una cuota al gobierno central, si tenía su parlamento, su policía, su bandera, su derecho de culto, de reunión, sindical, de expresión, ¿por qué no aceptaban los gibraltareños, dentro de España, una autonomía como la de Euzkadi o Cataluña?

Si negociamos con el Reino Unido, y damos el estatus de ciudadanos y no de colonizados, a los gibraltareños, ¿no podemos llegar a entendernos con ellos y resolver un pleito que dura tres siglos? ¿Han sido más eficaces las premisas del “Libro Rojo” de Castiella en el que se reprochaba a los aviones de British Airways de penetrar 200 metros en nuestro espacio aéreo para aterrizar en la complicada pista del Peñón? Siempre repito lo que decía mi abuela materna:Se pescan más moscas con miel que con vinagre. Los que critican la política internacional del Gobierno de Rodríguez Zapatero verán que se han conseguido más liberaciones de presos políticos en Cuba con la iniciativa española que con las normas que estableció Aznar en Bruselas para obtener por la fuerza lo que no intentó por las buenas.

No soy, no he sido, ni seré miembro de un partido cualquiera, ni del PP ni del PSOE. De ningún partido ni equipo de fútbol. Pero no me opongo a una política que intenta solucionar problemas para grandes y pequeñas masas de ciudadanos sin romper demasiados platos y tradiciones en el camino. ¿Qué sucedería si, el Gobernador de Su Graciosa Majestad en Gibraltar, dejase su puesto y este lo ocupase un Delegado del Gobierno de Madrid? Los privilegios financieros en la UE van a desaparecer, suceda lo que suceda, no solo en Gibraltar sino en las Islas de la Mancha. ¿Dónde estará el interés de los gibraltareños entonces?

Si el Ministro de Justicia estadounidense acaba de firmar un acuerdo con el gobierno Zapatero para incrementar la colaboración en materia terrorista ¿Quién puede sostener que Washington nos va a devolver la patada en las espinillas? No se olvide que Estados Unidos no tiene amigos permanentes sino intereses permanentes. Su único amigo permanente es el Reino Unido. La recepción en el rancho de George W Bush al rey de España, ya ha suavizado bastante nuestras relaciones. Gran Bretaña tiene con EE.UU. unos lazos muy fuertes. Son unas relaciones privilegiadas que jamás podremos igualar, y menos sustituir, entre Washington y Londres. ZP está intentando recomponer las líneas tradicionales de nuestra política extranjera. El PP debería colaborar con toda su influencia en lo que pueda, en vez de denigrar a nuestro país desde plataformas mediáticas y cátedras universitarias.

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