13 Enero 2005

Paciencia política

Archivado en: General — Enrique Meneses @ 14:27

No querer que Ibarretxe presente, en el Parlamento español, su proyecto de “Estado Asociado”, algo inspirado de Puerto Rico en su relación con los Estados Unidos, es una forma de decir a los vascos: Ustedes hablen lo que quieran que no vamos a hacerles caso, pero, por si las moscas, no queremos que su propuesta legislativa sea debatida en el Congreso de los Diputados, donde reside la soberanía nacional, de ustedes y nuestra. No queremos que su voz nos contamine. Yo lo siento pero, no dar la palabra a quien no piensa como nosotros, es perder la razón. Algunos que me conocen dirán que soy duro a la hora de dar a torcer mi brazo. Cuando se tiene un absceso, la mejor solución es sajar y que salga el pus. ¿Alguien ha escuchado públicamente lo que quieren los nacionalistas vascos, no en el Parlamento de Vitoria sino ante toda España? Yo se que el señor Rajoy y el PP tienen razón cuando consideran que lo que está haciendo Ibarretxe está mal hecho. Comparto todos sus argumentos, salvo uno. No admito que ningún ser humano sea callado antes de defenderse. Como decía aquel Lord inglés: Estoy dispuesto a dejarme matar para que usted, cuyas ideas son absolutamente contrarias a las mías, pueda expresarlas. La mordaza es propia de regímenes que piden mano dura y leyes severas. Yo, y muchos, queremos que todo el mundo viva feliz. Que no se vea tanto como el PP quiere capitalizar entre los españoles timoratos la idea de que estamos al borde de una guerra civil. Hace tiempo que llevo escribiendo sobre la industria del miedo, la política de asustar y su rentabilidad. José Luis Rodríguez Zapatero está totalmente de acuerdo con Mariano Rajoy sobre la idea de España. Yo diría incluso que José Bono está a la derecha de Rajoy. Se pasa. Pero es enfermizo, los del PP ven siempre oportunidades de erosionar al adversario tachándolo de indeciso, que no tiene proyecto, que se deja comer por los nacionalismos, que Ezquerra Republicana dirige los pasos de ZP…etc…. Carod Rovira, que es un político de segunda, ha sido elevado, por el PP a la categoría de Anti-Cristo. Es un tío peligrosísimo que se ha entrevistado con ETA. Como si Monseñor Uriarte y el señor Zarzalejos no se hubiesen entrevistado con los etarras. Solo falta Boris Izaguirre. Que no se diga que el gobierno sí puede entrevistarse con terroristas –se han fijado que uso la palabra terrorista cuando unos señores tienen todas las libertades y la de resistente, insurgente cuando solo pueden empuñar las armas (Palestina o Irak).

Dejar soga para que Ibarretxe se ahorque es la mejor táctica, dentro de los pasos que se deben dar. ¿Por qué desear que nadie escuche lo que dice Juan José Ibarretxe al pueblo español, sea de la Comunidad que sea, sobre su proyecto de ley? ¿Tan subversivo es su discurso? A mi me parece que habla desde los albores de la Historia, cuando las tribus empezaron a formar alianzas…….Pero bueno, que su proyecto sea un engendro, no es razón para no escucharlo. Es la esencia de la democracia: escuchar al adversario. Rechazarlo antes de que lo presente es prepotencia y, más que Bin Laden, la prepotencia hizo perder las elecciones al gobierno del PP. Ni los vascos, no ya los españoles, saben qué quieren las gentes de Euskadi. Es hora de dejarles hablar en lugar de entorpecer su discurso. Luego hay tiempo de votar y que el resultado sea adverso pero cuando se habla de las formas de la democracia, esta es una oportunidad de mostrar esas formas y dejar que hablen, libremente, hasta que les carraspee la garganta.

Una vez expuesto el proyecto, que lo conozca la gente del país vasco y del resto de España, tomamos la decisión todos y, lo más probable y predecible es que la mayoría estemos de acuerdo. Entonces conviene recordar que llevar el asunto al Constitucional es una decisión que comparten ambos partidos mayoritarios. No se trata de acallar a nadie pero de que una vez que hable, si está fuera de la ley, que la Justicia intervenga y que de a cada cual lo que corresponda.

Los votos del miedo apocalíptico, dan resultados en los Estados Unidos pero se acaban por descubrir las mentiras iniciales. En estas navidades pasadas, el equipo americano encargado de encontrar las armas de destrucción masiva, tras año y medio, ha regresado a su país y ha declarado oficialmente que no se ha encontrado el menor índice. Pero, como sucede con la conspiración etarra-islamista, la gente que apoyó la guerra desde el momento cumbre de las Azores, seguirá queriendo demostrar que sin esa conspiración hubiese vuelto a ganar las elecciones. Pero el miedo que tan bien funciona en Estados Unidos, aquí solo ha conseguido rebajar de 8 a 5 puntos la diferencia que separa al partido del gobierno del Partido Popular. Algo se consigue también en España con el anuncio del fin de la unidad de nuestro país.

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