16 Enero 2005

Todo según el guión

Archivado en: General — Enrique Meneses @ 14:28

Cuando muchos gritaban ante lo que consideraban la destrucción de España por culpa de los separatismos (The Wall Street Journal hablaba de balcanización), otros sabíamos que el entendimiento sobre el Plan Ibarretxe, entre PP y PSOE era tal que no podían esquivar el acuerdo. Una vez hablado cordial, largamente pero con firmeza al lehendakari, José Luis Rodríguez Zapatero recibía a Mariano Rajoy para relatarle lo hablado la víspera y establecer una línea de actuación que satisfaga las aspiraciones del 80 por ciento de los españoles y que, de paso, sirve de pauta para que otras autonomías, llamadas históricas, no se salgan de madre confiadas en la necesidad de apoyos que tiene el gobierno actual.

El giro de Rajoy no solo es muy interesante sino que va a beneficiar a su partido ante una opinión pública que está cansada de crispaciones y quiere que gobierno y oposición lleven a cabo los cambios que necesita el país con el máximo de consenso. De todos modos, cualquier alteración o ajuste del mapa autonómico necesita el acuerdo de las dos grandes formaciones políticas. Tarde o temprano tendrían que consensuar esos cambios que no rechazaban las autonomías donde gobierna el PP. En el Reino Unidos, el partido que hace frente al gobierno se designa como la Leal Oposición de Su Majestad. Ambos contribuyen al buen gobierno del país y deben entenderse sobre unas reglas básicas que permiten a cada cual representar el papel que las elecciones le ha asignado. Llevo varios artículos diciendo que el miedo no es buen consejero y que, en este país, como se ha demostrado a lo largo de 2003-2004, el miedo no prende con la facilidad que en otras latitudes con menos Historia a sus espaldas. Como algún lector podría decirme que hablo a toro pasado, pueden consultar http://meneses.pitas.com donde encontrarán el archivo de lo que he escrito desde el 31 de enero de 2003 en esta Bitácora.

Ibarretxe ha conseguido salir sonriente y satisfecho de un encuentro donde le han dicho que no a su plan. En su fuero interno, ha llegado hasta donde quería llegar de cara a las elecciones vascas del próximo Marzo. Una Herri Batasuna ilegalizada puede aportarle bastantes votos pero si tensa demasiado la cuerda con el gobierno central, corre el riesgo de perder otros tantos apoyos del ala moderada del PNV y eso en beneficio de los partidos llamados españolistas. Pero el gesto de plantarse en la Moncloa, para dar la cara, sienta bien en Euskadi. Por otro lado, el apoyo del PP a la gobernabilidad de España es un gesto que más que cien crispaciones va a ser aplaudido por toda la ciudadanía, sea de la tendencia que sea. Hacer pagar al PSOE unas frustraciones producidas por el 11-M y sus secuelas, no iba a favor del país que aspiran a gobernar en 2008. El nuevo PP se da cuenta de que no se puede gobernar en contra de la opinión del 80/90 por ciento de los españoles como hizo José María Aznar con su decisión de romper con nuestros aliados tradicionales y alinearse en las Azores con la guerra preventiva de Bush. Por fin, lo mismo que Rodríguez Zapatero escapó de la sombra de Felipe González, Mariano Rajoy aparece en escena como sí mismo y no como el mandado de Aznar.

La formación heredera de las ilegalizadas Herritarrok y Batasuna, Sozialista Abertzaleak , ha permitido que, ilegalmente, pasase el obstáculo del Parlamento Vasco para que el Plan Ibarretxe siguiese hasta Madrid. Los tres votos aportados por Arnaldo Otegui, con el aval del prófugo de la justicia, Josu Ternera, han sido negociados en la cúspide de ETA o de lo que queda de ella. No deberíamos extrañarnos que el papel que Otegui juegue de aquí a las elecciones, sea el de los presos de ETA y su reinserción en una autonomía que aspira a tener un estatuto de Guernica mejorado. Cualquier concesión que obtengan los de S.A. será una victoria para ellos.

No solo ha sido un giro copernicano el de Mariano Rajoy y el PP sino que las fuerzas nacionalistas vascas se han movido en un sentido esperanzador cuando todo el mundo estaba todavía indignado por los tres votos de una formación ilegalizada que aportaron al Plan Ibarretxe y preveían una nueva guerra civil en España. Todo ello abre un apasionante abanico de posibilidades en el que no hemos mencionado a ERC que, seguramente, ve como disminuye su peso a la hora de garantizar la gobernabilidad del Estado (como les gusta decir). Rajoy les ha quitado una baza importantísima para reducir a Carod Rovira a su justo peso y dimensión. Rodríguez Zapatero tendrá los apoyos necesarios para la aprobación del presupuesto sin necesidad de concesiones irreales en Cataluña y lo mismo sucederá con la reforma generalizada de las autonomías.

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