23 Enero 2005

Terrorismos y víctimas

Archivado en: General — Enrique Meneses @ 14:30

José María Aznar y su gobierno siempre han sostenido que todos los terrorismos son iguales. Muchos de nosotros no podemos decir que en Irak o Palestina, los que luchan contra un ocupante, se les pueda llamar terroristas porque si terrorista es el que siembra el terror, pondríamos también a quienes disparan indiscriminadamente contra un grupo de niños que juegan a las canicas o una niña que va a clase con su cartera a la espalda o los que luchan en Faluya contra el ejército americano. No así, quienes en el País Vasco, con todo el abanico de libertades a su disposición, matan por imponer unos supuestos derechos, anteriores a la Historia.

Pero si hablamos de las victimas que produce el terrorismo, nos hemos dado cuenta, con la manifestación del sábado 22 en Madrid, que hay dos tipos de víctimas. Por un lado las de ETA que aún siendo de ambos partidos españolistas, PP y PSOE, casi en igual medida, son auténticas victimas y las víctimas del radicalismo islamista que, para los primeros, no es lo mismo. Las del 11-M parecen victimas de segunda porque ”hicieron perder las elecciones al PP”. Además, en el atentado de Atocha, para estos manifestantes, también había intervenido ETA. Los gritos de “¿Zapatero donde estas?” y el abundante uso de banderas españolas podían servir de hilo conductor para saber quien era quien. Zarandear al catoliquísimo y españolísimo José Bono y llegar a darle puñetazos, y que la eurodiputada vasca Rosa Diez, que le acompañaba, saliese llorando de la manifestación viene a corroborar que, aunque Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy (también ausente en la manifestación de unas 35.000 personas) lleguen a un acuerdo aplaudido por todo el mundo, hay una serie de energúmenos que enseguida encarrilan la manifestación, las banderas y los gritos, hacia los medios que les parecen sociatas, como la SER, en Gran Vía 32.

Los mismos que se quejaban de los gritos amenazantes ante la sede del PP en la calle Génova, el 13 de Marzo 2004, preguntando “¿Quién ha sido?”, refiriéndose a los responsables del atentado de Atocha, son los que ahora gritan “PRISA, ¡España no se pisa!” delante de la emisora que consideran responsable de la pérdida del poder por parte del PP. Una manifestación en contra de la violencia acaba violentamente! Todo eso por querer que cumplan la pena íntegra los etarras encarcelados. El gobierno de Rodríguez Zapatero acaba de impedir que salga el primero de una serie de históricos sanguinarios etarras que están a punto de ser liberados por unas leyes que el PP tuvo 8 años para modificar, aunque nunca retrospectivamente. De repente, al grito de ”¡todos a por ellos!” lanzado por Ángel Aceves (el auténtico heredero de José María Aznar), los alcaldes de Murcia se extrañan y protestan de que el gobierno deposite a los subsaharianos, traídos de Canarias a su comunidad y abandonados en sus calles, cuando el sistema fue practicado por el propio gobierno del PP. Un reportaje en Telecinco brinda la oportunidad de descubrir que los africanos deambulan por sus calles esperando que los patronos les ofrezcan salarios de miseria. Pero para esos críticos que siguen a pies juntillas lo que dice el gurú Aznar, el 11-M todavía no ha sido esclarecido. Marruecos es culpable desde los tiempos de Anual y el catolicismo cerril de ETA tiene acuerdos secretos con Osama bin Laden para imponer la sharia en media España, no en Euskadi. Arzallus no lo permitiría.

Para el grupo vociferante del sábado, el gobierno no debe de hablar, negociar, pactar con ETA. Este grupo terrorista debe desaparecer físicamente sin que nadie haya cruzado una palabra con ellos. Quieren Harry Potter. Y van y se lo creen. Ellos que reprochaban a Felipe González combatir al terrorismo vasco sin guantes blancos, ahora quieren que no se les de ni agua para que digan donde y cuando entregan las armas. Han visto lo que sucede en el Ulster, y algunos puede que recuerden los acuerdos de Evían que pusieron fin a la guerra de Argelia, ignoran que se negoció en Paris el fin de la de Vietnam. Pero ¿qué más da? A estos energúmenos no les importa lo que otros hicieron, ni siquiera que José María Aznar ordenase contactos con la banda terrorista ETA protagonizados por monseñor Uriarte, Zarzalejos y creo que Fluxá. No, no les importan los antecedentes de unos morenos que les viene muy bien a los patronos peperos de la Huerta y que se sublevan como doncellas ofendidas cuando un reportaje cuenta lo que se inició en tiempos de Aznar.

Hacía tiempo que me pregunté donde se habían metido las huestes de Blas Piñar. El sábado los he visto en la calle de Alcalá madrileña.

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