30 Enero 2005

Irak: Cualquier resultado

Archivado en: General — Enrique Meneses @ 14:33

Nos hubiese gustado escuchar en las Azores que se iba a atacar al Irak de Sadam Huseín para imponer la democracia y las elecciones libres en su país. No en Arabia Saudí, de cuyo petróleo es tributario el mundo occidental sin que nos preocupe el sistema dictatorial y carente de libertades que domina ese reino. Pero no. Solo se habló de las armas de destrucción masiva que “en 15 minutos podían destruir Londres o Berlín. Cuando Aznar no ha cesado de hablar de enviar nuestro ejército a Irak como fuerza humanitaria y de reconstrucción antes de que hubiese caído la primera bomba anglo-norteamericana, no se sabe si se adelantaba a los daños colaterales o llegamos remolones a Irak cuando la guerra, según George W.Bush, ya había terminado. No escuchamos nunca la palabra “democracia para el pueblo iraquí” y sí “guerra preventiva”. Pues bien, tras el estruendoso fracaso de la campaña militar americana en Mesopotamia, ha habido que cambiar varias veces la expresión de los objetivos para no quedar con el culo al aire. Las elecciones han sido la última explicación para justificar por qué los EE.UU. están en Irak. “¡Primeras elecciones libres en tres décadas!” proclaman los medios de comunicación proclives a Washington.

Veintitantos muertos a las 15 horas del domingo 30 de enero, a pocas horas del cierre de los colegios electorales. Armas por doquier para proteger a los electores, supresión de los nombres de los candidatos para evitar su ejecución por Al Qaeda, toque de queda, prohibición de circular a los vehículos de todo tipo. Un modelo de elecciones democráticas al que se añade la abstención de los suníes, el 20% de la población iraquí. Conviene recordar que los países que rodean Irak, excepto Irán, son todos de mayoría suní. Lo más probable es que los resultados de las elecciones de hoy den la victoria a los chiíes, es decir, a los correligionarios de Jomeini, la bestia negra de los estadounidenses. ¿La gente recuerda los rehenes de la Embajada de EE.UU. y el intento de liberación de Jimmy Carter que acabó en desastre con sus helicópteros destruidos en el desierto iraní? La historia corre deprisa y es difícil comprender ahora que los odiosos chiíes que derrocaron al Sha de Irán, con la pasividad de Occidente, fueron combatidos con armas (incluidas las químicas) entregadas a Sadam Huseín por gente como Dick Cheney, ahora vice-presidente de Bush. Si Osama bin Laden fue aliado de los Estados Unidos mientras se combatía al comunismo soviético en Afganistán, hoy todo ha sido revuelto por unos tejanos que de política internacional saben menos que un colegial europeo ¡que ya es decir!

Pero que ahora cuente EE.UU. con los chiíes para llevar a cabo su democratización de Irak, a la vez que amenazan a los chiíes de Irán de una intervención preventiva, es absurdo. No solo hace temblar a los saudíes y a los emiratos del golfo sino que refuerza Irán en la mitad sur de Irak. Bagdad y Teherán sostuvieron una guerra de 1980 a 1988 en la que EE.UU. estuvo del lado de Sadam Huseín y, ahora, Irán va a ganar lo que no consiguió entonces por las armas, y con la ayuda de Washington. Hubo un millón de muertos en aquella larga y dura contienda. Para cualquier conocedor de la región, el resultado de estas elecciones es poner patas arriba a toda la zona donde se encuentran las mayores reservas de petróleo del mundo. Me lo expliquen, ¡please!

Pero no acaba aquí lo absurdo. Desde 1991, los kurdos iraquíes se han acostumbrado a vivir su vida en la zona más rica en crudo de todo Irak. Antes les protegía la aviación anglo-americana por encima del paralelo 36 y con el lógico temor de Turquía que cuenta con 16 millones de kurdos en su territorio. La autonomía que pretenden obtener los kurdos es casi confederal. Baste ver aliados a los Talabani y Barzani, viejos rivales de antaño. No olvidemos que los kurdos viven a caballo sobre cuatro países: Turquía, Siria, Irán y la antigua URSS. El resultado de estas elecciones preocupa lógicamente a esos países según el peso de las minorías kurdas que tengan. Un Kurdistán independiente, en el norte de Irak, para los petroleros tejanos les vale. No así para Turquía, su aliado más importante de la región además de Israel.

La victoria de los chiíes de Ali Sistani va a suponer un éxito para Teherán y un desastre para los islamistas no practicantes, los cristianos, los turcómanos, los suníes. Osama bin Laden y Al Zarqaui no son chiíes, es decir, no están entre los supuestos ganadores de las elecciones de este domingo 30 de Enero 2005. Y para colmo, lo que se elige hoy es solo el primero de unos pasos que van a llevar, dentro de un año o dos, a una Constitución que reconozca la diversidad iraquí. Cualquiera que sea el resultado de estas elecciones, nadie saldrá ganando. Únicamente le darán un pretexto a los EE.UU. para retirarse, honrosamente según ellos, vergonzantemente según los demás, de una aventura que jamás debieran haber iniciado. Y ya están hablando de Irán…….¡no escarmienta este presidente americano!

1 comentario »

  1. […] Y la humanidad, conocedora de los perjuicios de la guerra, crítica con esta forma de actuar, vio con sus propios ojos el desastre que ha vivido la población iraquí. Cuando sale a la luz “la prueba de cargo contra Bush y Aznar”, donde se demuestra “la doblez con la que se vendió a la opinión pública la guerra de Irak”, todos debemos sobrecogernos un poco al pensar que siempre pudo darse cualquier otro resultado. […]

    Pingback por Irak, una mirada desde su independencia « — 2 Octubre 2007 @ 18:59

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