5 Febrero 2005

El sueño europeo precupa en USA

Archivado en: General — Enrique Meneses @ 14:36

Capítulo 1

De vez en cuando conviene recordar algunas verdades primigenias sobre la existencia. Las religiones han impreso en nuestros genes una serie de falsas verdades que sirven principalmente para encarrilarnos a sus fines. Parirás con dolor, ganaras el pan con el sudor de tu frente, los últimos serán los primeros, en esta vida hemos de preparar nuestra felicidad eterna, venimos a sufrir a este valle de lágrimas, etc. No es necesario extenderse en demostrar que son falacias conducentes a la resignación. Baste con recordar el parto sin dolor o lo poco que sudan algunas personas para ganarse la vida con largueza.

En Estados Unidos, que fue el “sueño americano” durante más de un siglo, conocidos analistas están estudiando la situación de ese sueño y coinciden en que este se ha desplazado al Viejo Continente. Para oleadas de europeos primero y de latinoamericanos, después, el emigrar a EE.UU. era salir de la miseria y encontrar el trabajo abundante que faltaba en sus tierras de origen. Descubrieron con satisfacción que si te echaban del trabajo a las 4 de la tarde, a las 6 ya tenías otro en la acera de enfrente. Y la filosofía que se desarrolló alrededor de este hecho ha pasado a las nuevas generaciones con el agravante de que los abuelos no cesan de recordar lo mucho que trabajaron para tener lo que ahora poseen. El progreso facilita las cosas pero la competitividad las vuelve a complicar. El resultado es que no todos los tiempos pasados fueron mejores. Los faraones se hacían traer, en caravanas, hielo de las montañas del Líbano. Hoy, cualquier obrero dispone de esta comodidad en el frigorífico de su casa al instante. El obrero de hoy es más rico que cualquier faraón.

¿Trabajar para vivir o vivir para trabajar? es una disyuntiva tan importante como el hamletiano ser o no ser. Los EE.UU. se construyeron sobre el principio calvinista de exaltación del trabajo como virtud religiosa. Para ensayistas como Jeremy Rifkin (El Sueño Europeo, Paidós Editores). Están contemplando los signos de una decadencia estadounidense que acentúan los neoconservadores republicanos al encerrarse en un integrismo que solo tiene como rival, el islamista. Europa hace siglos que descubrió que Trabajar para vivir es más que suficiente. Los estadounidenses persiguen la riqueza, el tamaño y la abundancia como sustitutivos de la felicidad. Hubo un tiempo en que se pensó que ambos conceptos de la vida, el americano y el europeo iban a converger, que la globalización iba inevitablemente a buscar una tercera vía y esta sería exportable a los confines de la tierra cualquiera que fuese el sustrato cultural que se topase con esa fuerza llamada forma de vida occidental. ¿No gustan las películas americanas en todos los rincones del mundo? ¿Por qué no gustaría la cocina, la manera de vestir, el pensamiento único, el gospel en las iglesias, el ejército de los EE.UU., el arrojo de la mujer americana?

T.R.Reid (Los Estados Unidos de Europa), dice “Si, los americanos ponen enormes carteles diciendo “Ama a tu Prójimo”, pero los violan, los matan a un ritmo que choca a los europeos”. EE.UU., vistos por los europeos, adoran las armas y las cárceles pese a su exacerbada religiosidad. En la Unión Europea hay 87 presos por cada 100.000 habitantes. En los EE.UU. son 685 presos de cada 100.000 habitantes de ese país. La policía norteamericana protagoniza, por sus brutalidades y por su trato discriminatorio, más escándalos que cualquier policía de la UE. El americano no solo se siente inseguro, como demostraba la película de Michael Moore (Bowling for Colombine) sino que trabajó 1.877 horas en el año 2000 frente a los 1.562 de los franceses. Un americano de cada tres trabaja más de 50 horas semanales. Y para aguantar ese ritmo de trabajo, tienen muchas menos vacaciones. Los suecos tienen más de 30 días de vacaciones pagadas, los británicos 23 (los que menos en la UE) y los estadounidenses a lo más que pueden aspirar es de 4 a 10 días según la región donde vivan. Cuando los tecnócratas masterizados de Europa nos repiten lo aprendido en las estadísticas americanas, a saber, que hay menos paro allí que en Europa, se olvidan decir que el desempleado americano pierde el subsidio de paro y desaparece del registro si no encuentra rápidamente otro trabajo. No son estadísticas comparables.

El cine americano no se cansa de mostrar que sus gentes son trabajadoras y se enriquecen fácilmente pero, según Robin Blackburn (Banking on Death Or Investing in Life ) solo unos pocos logran la fortuna. Cuando nos cuentan que tal millonario empezó vendiendo periódicos siendo niño, se olvidan decir que los chavales se ganan la paga semanal, su dinero de bolsillo, dejando los periódicos de suscriptores en una ruta que les lleva a la escuela. Lo hacen los niños ricos y los niños pobres. pero queda muy bonito en las biografías, visto desde Europa.

Los USA es un lugar excelente para ser rico. En 1980 el ejecutivo-jefe medio ganaba 40 veces el sueldo del obrero medio. Actualmente el ratio, para el tercio más destacado de los altos ejecutivos, es de 475:1. Pero no en todas partes se cuentan solo los ingresos sino qué se consideran también los activos. Una minoría privilegiada tiene acceso a la más alta calidad de la medicina mundial pero 45 millones de ciudadanos de los EE.UU. (15,5% de su población) no tienen ninguna asistencia médica. De los países desarrollados, solo EE.UU. y Àfrica del Sur carecen de asistencia médica universalizada. Según la Organización Mundial de la Salud, los Estados Unidos son el país número 1 en gasto médico per capita y el 37 en la calidad de sus servicios.

Los estadounidenses viven menos que los europeos y sus hijos tienen más probabilidades de morir en su infancia. Ocupan el puesto 26 en mortandad infantil entre los países industrializados, con una tasa doble a la de Suecia, más alta que la de Eslovenia y parecida a la de Lituania. Eso a pesar del 15% de PNB (que se canaliza hacia organizaciones privadas). Por contraste, Suecia dedica solo el 8% de su PNB a la salud. Lo mismo sucede con la educación donde por cada dólar que gastan los EE.UU. se obtienen constantemente peores resultados que los estudiantes europeos, en lectura y matemáticas (Informe de la OCDE del 6 de Diciembre de 2004).

Nota Muchos de los datos utilizados en este primer artículo, y en los que seguirán, son del último número del New York Book Review y me han sido facilitados por mi amigo y colega Alberto Piris, general de artillería en la reserva, al que quiero públicamente agradecer su generosidad.

No hay comentarios »

Aún no hay comentarios.

Suscripción RSS a los comentarios de la entrada. TrackBack URI

Deje un comentario

Clicky Web Analytics