Más sobre EEUU y Europa
Capítulo III
Los EE.UU. o hacen concienzudos análisis o despachan problemas complejos de un plumazo. El origen de mucho del terrorismo que ha invadido el mundo, nace de desigualdades escandalosas. El conflicto de Israel y Palestina, creado por la Declaración Balfour en 1919, no se puede resolver mientras EE.UU. no adopte una postura ecuánime para la creación de dos estados independientes. Esto desmontará gran parte del odio que se ha ido construyendo en el mundo árabe y musulmán contra los occidentales. Pero no es el único argumento para que crezca la legión de combatientes contra lo que representan los EE.UU. Las petromonarquías de Arabia y el Golfo están lejos de cumplir con las normas democráticas que Washington exigía a los palestinos, a los iraníes, a los norcoreanos. China no es un modelo de democracia pero George W.Bush no se meterá nunca con alguien de las dimensiones de la República Popular China, nuclearizada y que ofrece grandes perspectivas de negocio. Con Corea del Norte ya no puede ejercer la presión que ha puesto sobre Irak por dos razones. Pyongyang no tiene petróleo pero tiene el arma nuclear a distancia adecuada de la costa californiana y de Japón.
El desarrollo de los países pobres es una de las premisas para atajar las múltiples y sanguinarias guerras del Tercer Mundo. Se habla de un Plan Marshall para África pero la gente se olvida decir que si Europa estaba en ruinas, seguía existiendo el espíritu, la formación intelectual, el recuerdo de un país destruido pero que era avanzado antes del desastre.EE.UU. se aprovechó de sus científicos y de su mano de obra especializada. En África no existen esos antecedentes. La Unión Europea dio, en 2003, una cantidad de ayuda para el desarrollo, de 36.500 millones de dólares (27.600 millones de euros). Los EE.UU. dieron, en el mismo período de tiempo, un tercio de esa cantidad, 9.200 millones de euros que fueron en su mayoría al Estado de Israel o bien iban condicionados a que el 80% de la cantidad se gastase en productos estadounidenses. Solo en Irak, los EE.UU. se gastaron 8 veces más de todo lo que se dio al resto del mundo. Según el Comité de Ayuda al Desarrollo de la OCDE, los EE.UU. son el más tacaño de todos los países ricos y la Unión Europea, la más generosa. Puede que los americanos nos consideren Venus mientras se ven como Marte pero nosotros intentamos fabricar amigos mientras ellos multiplican el número de enemigos con cada decisión que toman. Si se quiere condonar deudas de países pobres o poner en marcha un Tribunal Penal Internacional, los EE.UU. se oponen. Incluso en algo tan importante como el Calentamiento de la Tierra, con el 5% de la población del planeta (porcentaje que no cesa de disminuir) los estadounidenses son responsables del 25% de las emisiones anuales de CO2, esto son 20 toneladas métricas por cada ciudadano estadounidense, contra 9 toneladas de cada europeo. Esto cuando a Washington solo le preocupa la guerra contra el terrorismo, lo que llama, cual si de un título de Hollywood se tratase, Guerra de Civilizaciones
El Reino Unido, como siempre, se columpia entre la Unión Europea y los Estados Unidos. Hasta tal punto los gobiernos de Londres apoyan e imitan a los de Washington que incluso el foso que separa los ricos de los pobres, sigue creciendo en el R.U. y se parece cada vez más en Gran Bretaña al de EE.UU., y está muy por detrás de la mayoría de los países de Europa Occidental. Numerosas voces en EE.UU. alertan de que una Europa Unida representa una amenaza para los intereses americanos y que Washington debe bloquear la expansión de la UE. Como vemos, cuando algunos neoconservadores europeos piden que se incrementen las relaciones transatlánticas bajo el liderazgo de EE.UU. no se preconiza la igualdad entre las dos fuerzas sino nuestro debilitamiento.
Por no haber obedecido al emperador de la Nueva Roma, la nueva Secretaria de Estado ha fijado el eje de su política internacional en ”perdonar a Rusia, ignorar Alemania y castigar a Francia.” Los EE.UU. consideran que tienen más cosas en común con algunos países pero estos no están en Europa. Por ejemplo, se abstuvo en 1997 cuando la ONU aprobó, por 142-0 el Tratado Internacional contra las Minas Personales. La acompañaron Rusia y un puñado de países que siguen utilizando estas mortíferas armas en sus propias guerras tribales. En 1989, la Convención sobre los Derechos del Niño fue rechazada por dos países: EE.UU. y Somalia. La oposición de Estados Unidos a la Convención Internacional contra el uso de Armas Biológicas, se hizo en compañía de China, Rusia, India, Pakistán, Cuba e Irán. Mientras el ingreso en la UE exige la supresión de la pena de muerte (lo que ha hecho Turquía recientemente), los EE.UU. ejecutan prisioneros en una escala solo equiparable a la de China, Irán, Arabia Saudí y el Congo. La oposición americana al Tribunal Penal Internacional ha sido secundada por Irán, Irak, Pakistán, Indonesia, Israel y Egipto. Se comprende despues de ver las fotos de Abu Ghraib. A veces uno se pregunta si realmente somos una misma Comunidad Transatlántica como sostienen los ideólogos del PP con Aznar a la cabeza de la FAES y si las Naciones Unidas fueron de verdad obra de una generación de dirigentes estadounidenses sin relación intelectual con sus nietos.




