16 Febrero 2005

La UE + EEUU = Occidente

Archivado en: General — Enrique Meneses @ 14:40

La derecha europea sigue viendo el europeismo social como un intento de desbancar a Estados Unidos de su posición hegemónica. No es cierto. La Unión Europea pretende ser un poder al mismo título que EE.UU. pero conservando un rostro menos agresivo en lo económico y en lo social. No somos los europeos los que hemos descubierto las subvenciones agrícolas. EE.UU. vive desde hace más de medio siglo de subvencionar su agricultura. ¿Por qué pagar a nuestros agricultores en lugar de comprar a los países emergentes que producen más barato los alimentos que necesita el mundo desarrollado? Sencillamente porque no queremos que nuestros campos sean abandonados y que la vida humana cese de existir en numerosas regiones del continente europeo. Esas subvenciones permiten que nuestros campos no se despueblen y que la vida de quienes los habitan mejore. El consumo de las áreas rurales es importante para la industria y el comercio. De ahí un turismo que ha transformado –y está transformando—la campiña y las montañas de Europa.

Un problema grave que tenemos es el envejecimiento de nuestra población que requiere, urgentemente, el establecimiento de condiciones que permitan a la mujer trabajadora, compaginar su vida laboral con su vida familiar. Una serie de ayudas son imprescindibles para que las tasas de natalidad retomen el vuelo. Precariedad en el trabajo, vivienda inaccesible (comprada o alquilada), guarderías al alcance de la mano y del bolsillo, asistencia en los primeros años de la infancia, se hacen necesarios para reestructurar la vida de la familia trabajadora. La actual oleada de inmigración es una solución momentánea. Los que se quejan de recibir demasiados inmigrantes, se olvidan que hace poco se lamentaban de que los socialistas no hayan defendido el Tratado de Niza donde España disponía de un peso que no se correspondía con su población actual, ahora ésta crece gracias a la inmigración. Algunos dicen que la oleada que estamos recibiendo se debe a los 14 kilómetros de distancia que nos separan de África pero ¿como explican la fuertísima emigración sudamericana tradicionalmente orientada a los EE.UU.? La UE se está convirtiendo en el sueño de gran parte de la Humanidad no solo por permitir una vida económicamente holgada, y hasta salir de la miseria, sino por disponer de activos importantes como son la salud y la educación y los demás beneficios gratuitos que proporciona el Estado de Bienestar.

Para los EE.UU. el mundo musulmán es una incógnita porque carecen de experiencia con árabes y con el Islam. No así la Unión Europea que desde el siglo VII se ha enfrentado y ha llegado a confraternizar en muchas ocasiones con los ejércitos y los dirigentes seguidores de Mahoma. Hay quien considera que el Islam no es una religión tolerante ni capaz de adaptarse a la modernidad y a la Ciencia. Baste recordar el esplendor de Al Andalús y sus aportaciones en ciencias como la química, las matemáticas, la medicina, la geografía, el redescubrimiento de la filosofía griega. El proselitismo del Islam es inexistente frente a la ansiedad cristiana de buscar catecúmenos. Encontrar unos EE.UU. empeñados en imponer por la fuerza sus premisas, por mucho que compartamos muchos de sus principios democráticos, suena herético a una Unión Europea que se ha construido sobre la base de resolver por la negociación los litigios entre naciones. Hemos visto como el triunvirato de ministros de exteriores británico, francés y alemán se han acercado más al problema de la desnuclearización iraní que todas las amenazas de George W.Bush con su obsesión del eje del mal. No es de extrañar que la UE sea ya el mayor proveedor de tropas de pacificación y de policías de la ONU. A la vez está construyendo un Eurocuerpo de 60.000 efectivos de intervención rápida.

Holanda tiene un millón de musulmanes sobre 16,2 millones de habitantes. Francia tiene más de 5 millones y en Europa tenemos 13 millones, sin contar los Balcanes. La entrada de Turquía añadiría unos 70 millones más. Salvo la amenaza que representan los fundamentalistas –y en ese enorme país es donde menos hay—los musulmanes europeos (ya hay varias generaciones nacidas aquí) representan un ejemplo para la renovación islámica mundial. El fundamentalismo cristiano que prevalece en EE-UU. es prácticamente inexistente en la Unión Europea. Los Jean-Marie Le Pen, el asesinado político holandés Pim Fortuyn o algunos racistas italianos o austriacos, son excepciones en el conjunto de la Unión. Turquía agregará varias dimensiones a lo que hoy es la UE. No solo liderará un Islam laico, valga la expresión, sino que llevará la modernización de esta tercera religión del Libro hasta las fronteras de Irán, Irak y Siria. Para la administración Bush el Islam es una abstracción, lo que los ideólogos de Washington denominan GWOT o Guerra Global contra el Terror. La estrategia americana de una confrontación generalizada y planetaria con el Islam. Para Europa no es una opción. Es una catástrofe. Estamos rodeados por Oriente Medio con el Magreb y el Mashrek como una continuidad geográfica y cultural muy importante. Más que combatirla hay que comprenderla y ayudarla a salir del subdesarrollo. La única prevención que la UE admite es el desarrollo y la cooperación. Los que nunca tuvieron guerras serias en sus territorios, evidentemente, preferirán métodos más expeditivos y violentos. La UE ha optado por fórmulas más civilizadas.

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