La gira del emperador Bush
”Hoy lo he visto y me ha mirado. ¡Hoy creo en Dios!” Así, parodiando a Gustavo Adolfo Bécquer, es como algunos pensaban que debía de ser el encuentro entre Rodríguez Zapatero y el Cesar de la Nueva Roma. Rajoy y Acebes no dejan de presentarnos como un desastre las relaciones entre el gobierno socialista y George W.Bush. Para ser papanatas y catetos somos únicos, campeones de la especialidad. Con la Unión Europea, España tiene el 74% de sus exportaciones. Con EE.UU. solo el 5%, y la cantidad no tiene visos de aumentar con el precio del euro un 30% por encima del valor del dólar. ¿Qué debemos mantener buenas relaciones de amistad, comerciales, militares, culturales, tecnológicas con Estados Unidos? No lo duda ni el más antiamericano de los europeos. España es una nación soberana y sus actuales dirigentes han llevado a cabo una política de dignidad frente a las inclinaciones de cabeza vergonzantes de Josep Piqué cuando recibía al César al pié de la escalerilla del ”Air Force One”.
El PP dice que necesitamos estar en buenos términos con el país más poderosos de la tierra. Lo dicen porque están convencidos de que, rozándonos con la que creen, para siempre, única potencia hegemónica del mundo, algo se nos pegará. Basta decir “¡Yes, Sir!” y copiar sus gestos y cuchufletas para que nos pongamos a su altura, en la primera línea de las grandes potencias. La derecha española comenta cómo Bush se ha reconciliado con Francia y Alemania mientras solo ha tenido un apretón de manos con Rodríguez Zapatero. Los cinco segundos del apretón les sabe a poco a los Rajoy, Zaplana y Acebes y recuerdan, con una nostálgica sonrisita, los pies de Aznar sobre la mesa del rancho de Bush mientras se fumaba un puro y presumía de ser más rápido que el tejano corriendo. ¡Qué bochorno! Basta poner los pies sobre la mesa para abandonar el rincón de la Historia donde cierta educación y falta de aplomo, nos tenía relegados.
”La economía española está tan mal que si España quiere inversiones en nuestro país, tendrá que esperar mejores tiempos”, dicen desde el PP. Se acaban de conocer los datos del 2004. Nuestro país ha crecido 2,7%. No está nada mal para los augurios que emanaban de la calle Génova. De todos modos, la UE nos cubre el 90% de las inversiones que nos llegan de todo el mundo. Ahora es Europa quien está sacando las castañas del fuego al César, adquiriendo empresas norteamericanas con los poderosos euros. Están lejos los tiempos en que el turista americano, con su cámara en ristre y su cartera llena de codiciados dólares, desembarcaba en Europa para ver como era el solar de sus antepasados. Hoy es más fácil ver una familia de tenderos españoles con la cámara y sus euros visitando el Cañón del Colorado.
Cuando el PP presumía de sus cuentas –que ignoraban la deuda de RTVE y de RENFE—la Unión Europea proporcionaba el 0,8% de nuestro PIB cada año, desde 1987, de los fondos netos de la UE. En 2003, hemos recibido, 52.500.000 turistas de los que el 87% (45,6 millones) eran europeos gracias a nuestra pertenencia al área euro y a las facilidades de movimiento entre países europeos. Aznar y sus seguidores se creyeron que eramos una potencia de primer rango, como Francia y Alemania, porque los votos que nos otorgaba Niza eran más de los que merecemos por población y peso económico en el PIB de la UE. Somos un país más importante por la expansión del castellano en el mundo que por nuestro PIB o nuestro poderío militar. Por esa razón Bush ha solicitado la ayuda de estos países para descargarle parcialmente del peso de la ocupación de Irak. Necesita dinero y hombres y solo ha conseguido que entrenemos, fuera de Irak, un ejército y una policía democráticos que respalden al gobierno actual de Bagdad. No es lo que esperaba Washington pero menos da una piedra.
De los encuentros de César Augusto Bush tanto con la UE como con la OTAN se pueden sacar varias conclusiones. El vaso de cicuta se lo seguirán bebiendo los que engañaron al mundo con una sarta de mentiras convenientemente fabricadas: EE.UU. y Gran Bretaña. Los demás países con hombres en la Coalición (Ucrania, Polonia, Japón) ya anuncian próximas retiradas. Si el trato Bush-Chirac y Bush-Schröder ha sido más intimo que con Rodríguez Zapatero, no hay que achacarlo a la retirada de nuestras tropas por mandato del pueblo español sino porque ni Francia ni Alemania enviaron imprudentemente sus soldados a una guerra ilegal y el señor Aznar, con sus fieles apoyándole con entusiasmo, SI llevaron 1.300 soldados a Diwaniya. Francia y Alemania no han cambiado su posición desde las Azores, España, por culpa de Aznar, si aparece como traidora a los ojos de Bush. No me gustó que, en su día, José Luis Rodríguez Zapatero se quedase sentado delante de la bandera de las barras y estrellas. Quiso dar una bofetada al PP y la recibió el pueblo estadounidense. Tampoco me gustó que Bush no contestase a las felicitaciones del Presidente del Gobierno de un país donde EE.UU. tiene importantísimas bases militares, escalas obligadas de los americanos hacia Oriente Próximo. Sí me ha gustado que Bush saludase en español y brevemente a Zapatero en esta ocasión y que éste no bajase la cerviz ante el tejano.
De esta gira puede decirse que lo más importante, y lo que más alivio puede aportar a la economía americana y a la situación de sus tropas en Irak es resolver, cuanto antes, el problema israelo-palestino. Europa, con el cambio de actitud de EE.UU., puede jugar un papel primordial en la creación y desarrollo del Estado palestino. Washington vería, de golpe, como sus problemas en otros lugares del mundo arabo-musulmán, perdían virulencia. Llevo años escribiendo lo mismo. La paz entre israelíes y palestino desmilitarizaría a cientos de miles de insurgentes islamistas repartidos por el mundo. No sería el final de los problemas de los EE.UU. pero si el principio de su solución a escala planetaria. Desviar a Bush de su obsesión con Irán, Siria y Corea del Norte, puede ser el mayor apoyo que preste la UE a su aliado e igual. El consenso beneficia a todos. La “Vieja Europa” ha salido ganadora y, con los resultados del referéndum en el bolsillo, Rodríguez Zapatero recibió más parabienes de sus 25 colegas que críticas de George W.Bush. Algunos decían que se precipitó ZP retirando las tropas españolas y convocando el primer referéndum sobre la Constitución europea. ¿Han sido tan estúpidas las dos decisiones del actual presidente del gobierno español? Fue a Bruselas con el nombre de España en las primeras páginas y noticieros del mundo entero. No es ninguna tontería.




