11-M, compasión y vergüenza
El primer aniversario de la mayor matanza producida en España –191 muertos y 1.500 heridos—debería haber aportado varias circunstancias nuevas para aliviar el dolor producido a las víctimas por las bombas islamitas y poner los medios necesarios para que no se repita un hecho similar. Llevamos camino de que ninguna de esas metas se alcance por culpa del partidismo insensato.
Nos encontramos, en primer lugar, con dos asociaciones de “victimas del terrorismo” que se adscriben a cada uno de los dos partidos mayoritarios, el PP y el PSOE. Hay victimas de derechas y victimas de izquierdas. Los de ETA y los de Bin Laden. Los fundadores del “club” y los recién llegados. Un grupo lo dirige un afiliado al PP y el otro tiene como portavoz una representante de CC.OO. Los éxitos de la lucha contra ETA se han convertido en éxitos de la política anti-terrorista de los gobiernos de Aznar con Rajoy y Acebes como eficientes Ministros de Interior. El fracaso en la lucha contra el radicalismo islámico lo rechaza un partido en el que su gurú nunca cesó de declarar que todos los terrorismos son iguales. Al primero, al vasco, se dedicaban todos los medios, al segundo tan escasos que el propio Aznar lo reconoce en sus Memorias. ¿Cómo justificar que se perdiesen las elecciones legislativas del 14 de Marzo de 2004? Buscando, por los medios más rocambolescos, y con la inapreciable ayuda de Pedro Jota Ramírez y El Mundo, un contubernio entre servicios secretos marroquíes, militantes socialistas de Ferraz, etarras y policías vendidos al puño y la rosa. La aparición de José María Aznar en las Azores junto a George W.Bush y Tony Blair, no podían presagiar ninguna acción de represalia por parte de Al Qaeda contra nuestro país. No se quien tranquilizó al líder del PP asegurándole que las Azores no representaban ningún peligro para nuestro país, ni quien le convenció de que el atentado de Rabat era una simple casualidad porque la Casa de España tenía ese nombre pero que era un restaurante dedicado a servir paellas. Los aduladores de siempre anestesiaron al hombre que lideraba la ”nueva Europa”. No se tomaron medidas para prevenir un terrorismo islámico que, al alinearse España con EE.UU. y Gran Bretaña militarmente,nos amenazaba muy seriamente y hubiese puesto en guardia al más confiado.
Cuando todos los partidos del arco parlamentario se ponen de acuerdo para hacer unas recomendaciones y asignar unos medios con el fin de combatir el terrorismo fundamentalista islámico, el Partido Popular se niega a firmar el documento so pretexto de que no se ha terminado de investigar quienes fueron los autores intelectuales de la matanza y sus relaciones con ETA. Los españoles ven atónitos cómo el considerado primer partido de la oposición se empeña en defender un honor falsamente ofendido en vez de apoyar medidas que eviten una nueva matanza como la de hace un año. La mayoría de los españoles no están interesados en lo que sucedió entre el 11 y el 14 de Marzo. Solo ven en ello unos intentos infantiles por demostrar que les robaron unas elecciones que consideraban suyas. En 1996, los socialistas también tuvieron su dulce derrota. Cuando se es jugador de padel, hay que saber perder con deportividad. Las victimas del terrorismo, que lo sean de ETA o de Al Qaeda, tienen derecho a que su sacrificio sea apoyado moral y económicamente por todos sus conciudadanos. Si ”todos los terrorismos son iguales”, Aznar dixit con más razón lo son todas sus victimas.
Hubo un político español que se alzó con el poder apoyándose en el hecho de que el terrorismo no se combate con sus mismas armas. Un Estado de Derecho no puede ”utilizar atajos”. Las torturas que padecieron Lasa y Zabala u otros en el Cuartel de Inchaurrondo, no eran admisibles para el joven José María Aznar, como tampoco lo era la financiación ilegal del PSOE. Pues aquel PP resucitado con la bandera de la honradez y de la justicia, incluso para los asesinos de ETA, se fue a aliar con un George W.Bush para quien cualquier método de aplastar a sus enemigos es válido, incluida la tortura. Si Felipe González hubiese sido tan listo como el tejano, hubiese promulgado leyes de urgencia para cubrir de inmunidad al general Galindo, a Jose Amedo, Michel Domínguez, Rafael Vera y José Barrionuevo. Los escándalos financieros tampoco han perdonado al PP desde el señor Nasarre hasta Fabra pasando por la información privilegiada de Benidorm y el Gestcartera de Antonio Camacho, con Luis Ramallo o el Secretario de Estado de Hacienda Enrique Gimenez Reyna.
El líder de la Nueva Europa, José María Aznar no levantó la voz contra las formas de tortura utilizadas por Washington. Ni siquiera se atrevió a pedir explicaciones al César por el asesinato de José Couso en el Hotel Palestine de Bagdad. Compárese con la protesta diplomática al embajador de los EE.UU. del propio Berlusconi motivada por el asesinato de Nicola Calipari, agente de los servicios de inteligencia italianos, y el intento de asesinato de la periodista Giuliana Sgrena, liberada un par de horas antes. Aznar nos colocaba entre las principales potencias mundiales pero era incapaz de levantar la voz al amo del mundo para defender a un modesto compatriota.
Ver que el PP se interesa más por demostrar que dijeron siempre la verdad hasta el último minuto y que perdieron las elecciones por una conspiración de Rubalcaba y el PSOE en día de reflexión, en lugar de querer mejorar la seguridad de sus conciudadanos ante la repetición de otra matanza, produce sonrojo y asegura a Rodríguez Zapatero la reelección en 2008. ¡Si Rajoy se deshiciese de sus ataduras, otras posibilidades tendría!



