26 Mayo 2005

El “no” francés

Archivado en: General — Enrique Meneses @ 1:10

Los que se quejan de que Europa se está construyendo de arriba abajo, a espaldas del ciudadano, deberían reflexionar sobre los efectos que produce dejar a los pueblos de 25 países, construirlo con su sola opinión. El malestar social francés, debido a una economía estancada que no se ha adaptado suficientemente a los tiempos actuales, se va a expresar, quizá, por un NO en el referéndum de la Carta Magna europea. Esto atañe a más de 500 millones de habitantes, puesto que los países nuevos que se adhieran tendrán que aceptarla tal cual. Un pueblo tan sofisticado en política, inventor de la democracia moderna, constructor del núcleo de lo que se ha convertido en Unión Europea, olvidando sangrientos agravios con Alemania, se preocupa ahora de que pueda entrar Turquía en los próximos diez años, de que disminuyan las ayudas a la agricultura o de que Bruselas legisle sobre la fermentación de los quesos, amenaza todo el tinglado que ella misma ayudó a levantar. El voto se hace en función de los más pequeños intereses locales.

Cuando la gente está cabreada con el gobierno central, en cualquier país, toda oportunidad de votar la aprovechará para escupir su malhumor. En las elecciones locales, la construcción de un polideportivo será motivo para inclinarse a un lado u otro pero el reparto de fondos del gobierno regional o nacional, harán que se vote a tal o cual alcalde. Los franceses quieren, este domingo, dar una patada a Jacques Chirac en el culo de la Unión Europea sabiendo que con Constitución o sin ella, sus quebraderos de cabeza de ciudadano pedestre no van a solucionarse.

¿Qué sucederá si Francia dice “NO” el próximo domingo? El referéndum no es vinculante para Jacques Chirac con lo que no hay razón para que el hombre dimita. Es posible que le cueste el puesto a Raffarin pero nada más. Se está corriendo la voz en Francia de que votar negativamente es deshacerse del Presidente de la República. Algunos incautos van a creérselo y ello aumentará las posibilidades de que sea rechazada la Constitución Europea. El Consejo de la UE deberá reunirse para decidir qué hacer a continuación puesto que la entrada en vigor de esta Constitución exige una unanimidad. Y el Consejo, con los jefes de Estado o de gobierno se pondrán de acuerdo y la construcción europea seguirá haciéndose de arriba abajo dada la miopía de los de abajo cuando nos dan la oportunidad de hablar. “¿Desean que se construya una escalera de emergencia contra incendios en la comunidad de vecinos?” Pregunta el presidente de la misma. “Pues NO, porque la del piso de encima pone la tele demasiado alta. Yo también voto NO porque la del tercero no pone bozal a su pastor alemán cuando lo saca al parque”. Y así un largo etcétera.

Ningún francés actual participó en la elaboración de la Declaración de los Derechos del Hombre, ninguno al igual que Montesquieu estableció como condición para la existencia de democracia la separación de Poderes ni resumió en “Liberté, Égalité, Fraternité” la trilogía de la buena gobernanza pero, sin embargo, sí aprueba todo lo que la Ilustración le dejó en herencia, herencia originada por los Enciclopedistas, una elite intelectual. Los Padres Fundadores de los Estados Unidos no se parecen en nada a George W.Bush o cualquiera de los miembros de su gobierno. Y sin embargo la Constitución que empieza con “We the People…..” (Nosotros el pueblo… .) está ahí, grabada en mármol y aprendida de memoria por cualquier colegial. Yo reprocho a la Constitución Europea que sea tan extensa. Más corta y con muchas enmiendas añadidas según las circunstancias se presentasen, la hubiese hecho más comprensible al hombre de la calle pero desde luego no es nunca una oferta electoral sino una declaración de intenciones generales. No dejo de sonreir cuando escucho a un compatriota decir que la constitución garantiza una casa y un trabajo decentes a cada español. Una cosa es que todos “tenemos derecho” y otra que nos lo regale el Estado por la cara.

Muchos de los que van a votar NO en Francia consideran que se les está machacando y se rebelan. El voto del analfabeto tiene el mismo valor que el del Académico, no cabe la menor duda de ello, pero cada tipo de elección tiene un nivel de ofertas y peticiones. Que gane el PP, el PSOE o cualquier otro partido en una ciudad de 50.000 habitantes va a depender de quien ofrece una piscina municipal o el asfaltado de las calles, y ello es normal. A nivel de Estado lo que se pone en juego tiene otras dimensiones, por ejemplo el tipo de enseñanza o la supresión del servicio militar o la mejora de la Sanidad. Ahora estamos hablando del Marco Constitucional de los Estados Unidos de Europa, donde quedan fijadas las líneas maestras de la actividad política, social, cultural y económica, de 25 países con 3.892.000 km2 y 464 millones de habitantes. La toma de decisiones mejora con el mayor peso que le concede esta Constitución al Parlamento europeo y a los parlamentos nacionales. Ya no se van a poder llegar a acuerdos por unanimidad, como cuando eran menos los países de constituyeron el Mercado Común. Pero ya se sabe que los franceses pueden sacar a relucir su malhumor hacia una clase política que les tiene desde hace varios años con tensión económica baja y se pretende resolver sus problemas rebajando prestaciones. A un francés no se le quita lo que se le dio o conquistó con sus frecuentes frondes. El galo Asterix nunca dejó de protestar a lo largo de su historia. Y está dispuesto a decir NO a la constitución, para no perder la costumbre.

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